Raúl Rejón | El Diario | 15/11/2017

Las superbacterias se hacen cada vez más fuertes en España. Los casos detectados con los dos patógenos más preocupantes, la Escherichia coli y la Klebsiella pneumoniae, resistentes a los antibióticos, han crecido un 4,7 y un 11.25% respectivamente el año pasado, según el último informe del Centro Europeo de Control de Enfermedades revelado este miércoles. Ambas bacterias son responsables de múltiples infecciones.

La resistencia antimicrobiana es una de las mayores preocupaciones de las autoridades sanitarias en todo el mundo. “Se está registrando un incremento en el número de brotes causados por bacterias resistentes a los antibióticos de última generación”, advierte el ECDC. La tendencia es que cada vez aparezcan más casos de infecciones con patógenos que no se ven afectados por las medicinas utilizadas contra ellos. En España, estos patógenos están en la zona de alerta naranja y roja para la mayoría de antibióticos.

La E. coli es un inquilino habitual de la microbiota intestinal humana pero también deriva en infecciones serias. Es la causa más habitual de las infecciones en la sangre y el sistema urinario. Es el principal patógeno de las enfermedades que se adquieren por la ingesta de alimentos. Más de la mitad de todos los casos de E. coli detectados en Europa son resistentes, al menos, a un antibiótico, explica el ECDC.

En España, esta bacteria ha desarrollado mayor resistencia durante 2016 en cinco de los seis medicamentos analizados. En algunos, como las aminopenicilinas, se ha llegado a un 64% de casos resistentes.

Klebsiella coloniza especialmente en individuos hospitalizados. Es un quebradero de cabeza ya que la mayoría de infecciones se da en pacientes dentro del sistema sanitario. “Puede extenderse rápidamente entre pacientes y mediante el contacto con las manos del personal sanitario”, explica el centro. Se aloja en el sistema urinario, las vías respiratorias y zona abdominal y la sangre.

Los laboratorios españoles han aislado un mayor porcentaje de klebsiella resistente en tres de cinco variedades de antibióticos. Aunque el incremento general de casos ha sido de ese 11%, la tasa general está aún por debajo de la media europea, lo contrario que con el E.coli que está por encima.

Las autoridades europeas advierten de que esta bacteria ha conseguido sobrevivir al colistin, uno de los pocos tratamientos que quedaban para los pacientes infectados con patógenos resistentes a la mayoría del arsenal antibiótico. “Es una gran preocupación”, explican.

Amenaza de primer orden

Las superbacterias son una amenaza de primer orden. La ONU lanzó hace poco más de un año una resolución alertando del peligro. Cada año mueren unas 700.000 personas por estas infecciones, pero, para mitad de siglo XXI se teme que el precio sean 10 millones de vidas.

El comisario europeo de Salud, Vytenis Andriukaitis, ha aprovechado este último informe del ECDC para trasladar a la población de la UE que “con el incremento de la resistencia incluso a los antibióticos de última generación, nos enfrentamos a un futuro amenazador donde las cirugías rutinarias, los nacimientos, la neumonía e incluso las infecciones de la piel podrían volverse de nuevo una amenaza para la vida”.

El sobresuso de medicamentos y el abuso de antibióticos en los animales para el consumo humano están detrás de los patógenos resistentes. A base de aplicar fármacos cuando no es necesario, las colonias evolucionan. Las que sobreviven extienden su resistencia haciendo inútil el uso de esas medicinas. Las siguientes infecciones se hacen cada vez más difíciles de controlar y curar.

El jefe del servicio de enfermedades infecciosas en el Hospital del Mar de Barcelona, Juan Pablo Horcajada, comentaba a eldiario.es en una entrevista que “nos estamos quedando sin antibióticos” por este motivo. La OMS pidió la semana pasada a los criadores que dejaran de usar químicos para favorecer el crecimiento de su producción y como uso preventivo ante eventuales infecciones (atiborrar a los animales de antibióticos por si pudieran enfermar, no porque hayan enfermado).

En este sentido, la directora del ECDC, Andrea Ammon, ha querido recordar que “aunque se han visto algunos progresos, causa una gran preocupación el incremento de casos de E.coli multirresistente porque deja a estos pacientes con opciones muy limitadas de tratamiento”.

Con todo, recientemente el laboratorio del  Centro Nacional de Biotecnología arrojó cierta luz para afrontar este problema al estar trabajando en un método para que estos patógenos, que se han convertido en casi invulnerables a los antibióticos conocidos, vuelvan a ser diana de las medicinas. El responsable del proyecto, Daniel López, resumió así su importancia: “Abre una posibilidad para retomar los antibióticos que estaban desahuciados y metidos en un cajón porque todas las bacterias ya son resistentes a ellos”. 

1 Comentario

  1. La generación de cepas microbianas resistentes a todos los medicamentos conocidos debida al uso y abuso de antibióticos y biocidas, con la consiguiente reaparición de enfermedades que se creían relegadas al pasado, está disparando todas las alarmas entre los profesionales de la salud. En palabras del profesor José A. Girón González, de la Facultad de Medicina de Cádiz, ‘Habrá muertes debidas a bacterias resistentes, efecto del uso inadecuado de antibióticos tomados como bien de consumo’.

    El primer organismo vivo que habitó nuestro planeta fue una bacteria. El último en poblarlo será, con toda probabilidad, igualmente una bacteria. ¿Dónde reside el secreto de la capacidad tan descomunal de esta especie para la supervivencia y la adaptación? En su creatividad y en sus estrategias de reproducción y transmisión de la información. En cuanto a la creatividad y como estrategia evolutiva -recordemos la definición de Capra de “evolución” como “avance creativo hacia la novedad”-, las bacterias van por delante de los acontecimientos mediante la generación espontánea de bacterias mutantes “pioneras”, que ensayan adaptaciones y comportamientos completamente distintos a los de sus congéneres. La mayoría de estas bacterias pioneras perecen en el intento pero, con que unas pocas descubran una estrategia más eficaz, el éxito está asegurado. ¿Por qué? Por las otras dos claves de su éxito, a saber, su capacidad de reproducción y de transmisión horizontal de la información genética. En cuanto a la primera, en condiciones favorables las bacterias pueden doblar su población cada veinte minutos de modo que, en cuestión de un solo día y a partir de un único espécimen, el número de individuos de un cultivo puede llegar a varios miles de millones. En cuanto a su capacidad de transmisión de la información, ésta se basa a su vez en tres estrategias que funcionan en paralelo y que no tienen nada que ver con la transmisión vertical de información genética por descendencia -infinitamente más lenta y dificultosa- que caracteriza a nuestra especie: (1) transmisión de material genético (conjugación) a través del tubo conyugal desarrollado a tal propósito; (2) transmisión de ADN de una bacteria a otra por medio de virus bacteriófago (trasducción) y (3) traspaso de material genético (transformación) entre bacterias -o de otros organismos a éstas- por penetración de la pared celular. Estamos pues hablando nada menos que de un sistema polifacético de multiplicación y de transmisión cuasi instantánea, en red y de forma horizontal -sin tener que esperar de una generación a otra- de las claves genéticas para la adaptación y la supervivencia. De ahí la inmensa variedad del mundo bacteriano, de cuya diversidad y según algunos estudios, apenas conocemos el uno por ciento. De ahí la enorme capacidad de las bacterias para vivir en ambientes absolutamente inhóspitos y distintos, desde las cumbres más heladas hasta las simas marinas más profundas, con oxígeno o sin él, con luz o sin ella, etc., etc. No es de extrañar que la resistencia a los antibióticos y el rebrote de enfermedades que se creían relegadas a la historia, como la tuberculosis, se estén convirtiendo en una seria preocupación para los servicios sanitarios en todo el mundo. En palabras del bioquímico Arthur Kornberg, Premio Nobel de Medicina en 1959:
    ‘Me gustan las bacterias… Son fascinantes: las bacterias no funcionan como individuos, sino como poblaciones, con sistemas de intercomunicación interna más sofisticados que los de los humanos’.
    ‘Los seres humanos somos invitados transitorios en un universo de microbios… En este planeta había millones y millones de poblaciones de bacterias antes de que apareciese la especie humana, y lo más probable es que ellas sigan aquí cuando la especie humana se haya extinguido’.

    (Extractos de ‘Internet o la clave del éxito de las bacterias’ en ‘Las Cosas Por Su Nombre’ (Sempau et al.), Capítulo 14: http://www.rebelion.org/docs/1408.pdf)

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