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Antonio M. Vélez | El Diario | 25/11/2017

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) atribuye a Iberdrola un uso “irregular” de gas natural en su única planta termosolar, ubicada en Puertollano (Ciudad Real), para cobrar indebidamente más de 12 millones de euros en subvenciones a las energías renovables entre 2009 y 2011 pagadas por los consumidores de electricidad en su recibo de la luz.

La CNMC reclama 12,319 millones en primas (IVA incluido) a la planta de Iberdrola en esa localidad minera, de la que la eléctrica tiene el 90% y un organismo adscrito al Ministerio de Energía, otro 10%. En sus últimas cuentas trimestrales, Iberdrola cifra el impacto de esa “reliquidación negativa” en unos 10 millones de euros, que equivalen al importe reclamado sin el IVA. Supone más de la mitad de la cifra de negocios de la central en 2015, el último ejercicio disponible.

Competencia exige esa cuantía por entender que Iberdrola ha “sobrepasado los umbrales máximos de utilización de gas permitidos por la normativa y presuponer que una parte de la energía volcada al sistema se había generado no con fuente solar sino con gas”, según explica la eléctrica en sus últimas cuentas anuales.

La Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional debe resolver próximamente este asunto mientras Iberdrola, en el marco de su apuesta por la energía limpia, escenifica estos días junto al ministro de Energía, Álvaro Nadal, un enfrentamiento por el anunciado cierre de sus dos últimas centrales de carbón en Asturias y Palencia.

Iberdrola ha recurrido la resolución de la CNMC porque, según fuentes de la empresa, puede “demostrar de forma fehaciente que esta planta no cometió ninguna irregularidad” y “no vendió electricidad adicional, sino todo lo contrario”. Para ello, ha aportado informes periciales de la consultora Nera, Técnicas Reunidas (fabricante del generador de vapor de la planta) y la Fundación para el Fomento de la Innovación Industrial.

Fuentes de Iberdrola dicen que “el consumo de gas excesivo durante el periodo nocturno no fue para verter electricidad en la red”, sino “para corregir un defecto técnico de la propia planta”. En concreto, “había que calentar el aceite para eliminar el exceso de agua en las instalaciones”.

La  resolución de la CNMC que obliga a Iberdrola a devolver ese importe está fechada en enero de 2016 y refleja que la planta de Puertollano no es la única en esta situación. La exigencia de devolución de primas afectó a siete centrales en 2009, trece en 2010 y hasta 23 en 2011, lo que supone prácticamente todas las que había ese año (en 2011 eran 24). Competencia no identifica las centrales ni precisa el importe total reclamado porque es “confidencial”. Fuentes del sector termosolar señalan que en la mayoría de casos son cantidades pequeñas y el de Iberdrola sería singular por su elevada cuantía.

Las liquidaciones de las primas recibidas a la termosolar tuvieron carácter provisional hasta 2016, después de que en 2014 se fijase una metodología para cuantificar el porcentaje de gas natural que podían usar como “combustible de apoyo”. Hasta 2012, la normativa española primaba, con un límite del 15% y sin precisar esa metodología, la producción de estas plantas utilizando esa energía fósil para precalentar en una caldera el agua que mueve su turbina para producir luz.

La Sala de Supervisión Regulatoria de la CNMC entiende que no corregir los “excesos de consumo” de gas detectados “hubiera supuesto la consolidación de una situación irregular y gravemente perjudicial para los intereses públicos” al tratarse de energía “que no debía estar primada”. Una situación “ilegal, discriminatoria y contraria al propio espíritu de la normativa” aprovechando “una supuesta laguna legal” que habría supuesto “una grave discriminación respecto a los titulares de otras instalaciones de régimen ordinario que no perciben retribución primada alguna”.

El Estado como socio

La mala situación financiera de la planta de Puertollano ha tenido repercusiones para su otro socio, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), adscrito al ministerio de Nadal. En 2016, el auditor de este organismo, la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), introdujo  una salvedad a sus cuentas anuales por la incorrecta contabilización de un crédito de 17 millones concedido a la planta manchega, que en 2015 perdió 3 millones, lo que la dejó en una situación de desequilibrio patrimonial al ser sus fondos propios inferiores al capital social.

Ubicada sobre una extensión de 135 hectáreas de terreno en el paraje de Valconejero, la planta de Puertollano tiene 50 megavatios (MW) de potencia y fue una de las primeras de este tipo en España y el mundo. Supuso una inversión de más de 200 millones y desde su puesta en marcha en junio de 2009 fue un quebradero de cabeza para Iberdrola, que vio cómo en sus primeros años su producción era muy inferior a lo esperado.

En 2005, la eléctrica la presentó como punta de lanza de su apuesta por la termosolar, una tecnología, decía, “totalmente limpia que aprovecha una fuente renovable muy abundante en España”. Tenía entonces “en cartera” nueve centrales de colectores cilindro-parabólicos con 50 MW de potencia cada una en cinco comunidades autónomas. Finalmente solo construyó esta.

La avalancha de peticiones que propiciaron las elevadas primas de entonces a la termosolar llevó a poner en marcha un sistema de preasignación de instalaciones y a Iberdrola sólo se le adjudicó la de Puertollano. Con la crisis y la explosión del problema del déficit tarifario, la eléctrica acabó cargando contra esta tecnología, entonces copada por su en aquel momento rival encarnizado, ACS, que protagonizó un frustrado asalto a su capital. Iberdrola se centró en la eólica, de la que es líder mundial. Con 2.300 MW instalados y medio centenar de plantas, España es el primer país del mundo en energía termosolar, con el 43% de la potencia en 2016.

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