Javier Pérez de Albéniz | Cuartopoder | 

La doctrina PP, se lo voy a resumir en un pispás, consiste en colaborar a tope con la Justicia. Viene siendo así desde mucho antes de que se liasen a martillazos con los ordenadores de Luis Bárcenas y formateasen hasta en 35 ocasiones sus discos duros, para después pasar a rayarlos. Vienen siendo tan solidarios y cooperantes prácticamente desde que Manuel Fraga firmara allá por 1971 en la campaña que solicitaba la liberación de Rudolf Hess, criminal de guerra nazi preso en Spandau. Son colaboracionistas por naturaleza.

El PP será el primer partido de la historia de nuestro país que se sentará, si su propia doctrina no lo impide, en el banquillo de los acusados como persona jurídica. Por algo será, pensará el lector más perspicaz. Pues evidentemente porque la doctrina PP consiste, insisto, en colaborar con la Justicia… siempre y cuando esa justicia sea ‘su’ Justicia. La Justicia impuesta por el PP, que incluye tanto la posibilidad de nombrar a jueces de su cuerda, como de destruir pruebas.

¿Que no podemos agarrarnos a nuestra propia doctrina, esa que nos garantiza la impunidad absoluta? Pues se rompe la baraja: nos acogemos a la doctrina Botín, aquella que permitió a Don Emilio esquivar el asiento de los acusados: la doctrina del fallecido presidente del Banco Santander, que hace referencia a la sentencia 1045/2007 del Tribunal Supremo, establece que nadie puede sentarse en el banquillo si solo actúa la acusación popular, pero ni el perjudicado directo del presunto delito, ni la Fiscalía ejercen la acusación.

El PP colabora con la Justicia como no lo ha hecho ningún otro partido” ha llegado a decir María Dolores de Cospedal. Y tiene más razón que Santa Casilda, beata toledana que predicaba la caridad cristiana llevando alimentos a los presos de su religión. ¿Qué otro partido ha colaborado con la Justicia destruyendo pruebas a martillazos? Ninguno, evidentemente. Solo el PP, partido con doctrina propia, con justicia a medida y con las cárceles llenas de presos a los que llevar comida, tabaco y esperanza. Sed fuertes.

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