| La Marea | 04 diciembre 2017

“Yo estoy tranquila, confío en el tribunal marroquí, sé que está haciendo su trabajo como tribunal de investigación. Acudiré a la declaración y contaré quién soy, cuál es mi labor como defensora, y que mi empeño es siempre la salvaguarda del derecho a la vida de las personas”. Helena Maleno, defensora de los derechos humanos, acudirá este martes a declarar en el marco de una investigación penal sobre “tráfico de seres humanos” acusada por el Estado español, según ha denunciado la activista de Caminando Fronteras. Decenas de organizaciones han apoyado un manifiesto en su apoyo: “[Es] un proceso judicial claramente destinado a criminalizar el trabajo que desarrolla Helena Maleno desde hace años como defensora de derechos humanos”. Ella es una de las voces de nuestro especial sobre DDHH.

¿Por qué se incumplen los derechos humanos?

Porque el discurso de los derechos humanos ha sido un discurso colonial: derechos humanos hechos para unos determinados grupos de personas y no para todos los seres humanos. Este discurso lo que hace es dar valor a esos Estados-nación coloniales y dar una serie de derechos a los que están dentro del marco de esos Estados-nación, pero no a todos ni a todas. Los DDHH nunca han sido para todos los seres humanos. Y por eso hemos normalizado que se puedan violar sistemáticamente.

¿Por qué no ocurre nada cuando los Estados violan los DDHH?

Vemos cómo el discurso de los DDHH es muy débil, por ejemplo, cuando el derecho de la defensa del territorio en esos Estados-nación está siempre por encima de los derechos de las personas. Por eso en nuestro imaginario ese derecho del territorio está por encima del derecho de las personas y por eso pueden morir personas en la frontera y por eso existe un discurso que justifica esas muertes en las fronteras. Cuando estás dentro de esos márgenes, disfrutas de ciertos derechos. Porque al final los derechos humanos son una escala de privilegios. Los más privilegiados disfrutan de más derechos y los menos privilegiados, de menos.

¿Hemos retrocedido mucho?

El otro día escuchaba a la periodista que habla sobre la doctrina del shock [Naomi Klein]. Evidentemente, estamos retrocediendo en todos los derechos humanos, si alguna vez estuvimos avanzados. En los Estados privilegiados, en los Estados europeos, en los EEUU… estamos disminuyendo en derechos conforme aumenta el poder y la concentración económica. Es esadoctrina del shock que te permite reducir en derechos, que te permite dar golpes de Estado, que permite que la economía controle como ya controla y que te permite hacer lo que se califica como expulsiones. Al final, el Estado-nación es solo una construcción que nos venden a través de discursos diferentes, como el de los DDHH. Y al final hay muchas personas que están expulsadas de ese marco por las grandes concentraciones de la riqueza.

¿Qué relación hay entre paraísos fiscales y el incumplimiento de DDHH?

Quienes gestionan el mundo son estas grandes ciudades financieras, los paraísos fiscales. Dentro de las industrias están las industrias criminales, que trabajan codo a codo y funcionan codo a codo con el resto de industrias que permiten la concentración de la riqueza y que no sabemos dónde están, donde limpian y blanquean su dinero. El 1,8% del PIB mundial pertenece a esas industrias criminales, entre ellas la industria de la esclavitud. Hay una esclavitud en el mundo que podemos ver a través de la trata de seres humanos, de la explotación laboral, de la mendicidad, del tráfico de órganos… El sistema necesita esclavos y esclavas. Es el sistema financiero quien decide cómo aplica esas doctrinas del shock, cómo expulsa y a quién expulsa del sistema para que se permita mayor concentración de la riqueza.

¿Qué papel están jugando las políticas de austeridad y recortes en la reducción de derechos humanos en España?

Aquí está la política de austeridad y recortes, que está enfocada a permitir que las industrias y las industrias criminales pervivan y se alimenten de ella. Siempre hemos visto, Estados coloniales como somos, que era ese sur global colonizado el que estaba siendo expulsado de los márgenes de esos DDHH. Pero con estas políticas de austeridad y recortes estamos también dentro de ese proceso de expulsión quienes nos sentíamos en situación de privilegio respecto a los DDHH. Lo vemos al sur global, todos esos desplazamientos, todas esas personas que se mueven son expulsadas, pero lo estamos viendo también en el norte global, esas personas que se están viendo afectadas por ejemplo con los desahucios o la gente que está en estado de pobreza en el Estado español, dos millones de niños y niñas, recordemos.

¿Qué es lo más doloroso desde su experiencia?

Lo más doloroso es la normalización de la pérdida del derecho a la vida, que haya discursos que en defensa del territorio te justifiquen que haya personas que han perdido su derecho a la vida, que haya asesinatos y que haya una guerra como la guerra de las fronteras en las que hay personas que están armadas y otras que no tienen cómo defenderse. Ese ataque al derecho a la vida, que es diario y está normalizado y está justificado por una parte importante de la sociedad europea, es lo más doloroso. Y dentro de ese marco entra cómo se construye con un racismo institucional. El terrorismo machista también hace que las mujeres valgan mucho menos dentro de esas violaciones de DDHH. Sin duda, lo más doloroso es el día a día, ese día a día en el que ves cómo no existen esos derechos, cómo la gente va muriendo y los que ven que mueren no solo no hacen nada por impedirlo sino que normalizan que se estén muriendo.

¿Por qué se puede legislar contra los DDHH, como está ocurriendo?

El Estado-nación siempre decepciona, es colonial, está construido por los intereses económicos internacionales y va a traicionar los DDHH. En cuanto necesite expulsarnos, nos va a expulsar. Por eso puede crear leyes mordaza, por eso puede justificar asesinatos en la frontera, por eso puede justificar que los derechos del territorio estén por encima siempre. Además, al Estado-nación le sirve la bandera para que todos esos expulsados y expulsadas del sistema no se sientan tan expulsados y expulsadas de ese sistema, de esa Unión Europea que se construye con el odio y el enfrentamiento a un tercero, que es el que está esperando a las puertas de la fortaleza europea.

¿Hacia dónde nos encaminamos?

Hay que reflexionar sobre hacia dónde vamos, cuáles son los marcos de los DDHH. Tenemos que ir hacia otros caminos, otros mandatos, otras resistencias. Y eso no son teorías, ni utopías, es el día a día de las poblaciones, de los pueblos del sur global, pero también de la Unión Europea. No quiero ser pesimista, pero sí creo que vamos hacia un mundo donde las industrias criminales, depredadoras, extractivas… son las que cada vez más gestionan el poder. Nosotros y nosotras tenemos que crear nuestras resistencias a partir de ahí. Hay que reformular el enfoque de lo que son los DDHH y de cómo nos afectan.

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