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Corresponsales, Counterview | Rebelión | 05/12/2017

Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García

Niños en medio de restos de amianto en un vertedero cerca de Kymore

Nirmala Gurung, ex maestra de escuela y directora de un colegio secundario vivió en un importante pueblo llamado Kymore cerca de una fábrica que había trabajado con amianto blanco durante 30 años. Antes, la fábrica había sido subsidiaria de las empresas inglesas Turner y Newall PLC y la belga ETEX (Eternit).

En 2016, a Nirmala se le diagnosticó asbestosis parenquimatosa. “Durante la estación seca, el polvo con partículas de amianto era llevado hasta las aulas”, dice ella, y agrega: “Los padres y los alumnos acostumbraban venir al aula cubiertos de polvo. Ciertamente, los propietarios [de la fábrica] y los trabajadores en el Reino Unido y en Bélgica sabían de los peligros del asbesto pero no informaron a la comunidad”. La asbestosis parenquimatosa es una enfermedad pulmonar originada por la exposición a cantidades importantes de polvo de amianto que puede llevar rápidamente al cáncer de pulmón. En el Reino Unido, se ha comprobado que varias décadas después de haber sido interrumpido su uso, cada año mueren miles de personas por cáncer pulmonar relacionado con el asbesto

“He visto a muchas víctimas en una agonía lenta y dolorosa. Es realmente horrible ver que una persona saludable se convierte en un esqueleto”, dice Nirmala.

Con el deseo de que las futuras generaciones estén a salvo de la letal enfermedad, ella insiste: “Lo primero y más importante es un tratamiento apropiado de los desechos de amianto que la fábrica derramaba en los alrededores de la zona poblada. El asbesto debe ser prohibido y quienes sufren enfermedades provocados por él deberían ser indemnizados”.

El 27 de noviembre de 2017*, Nirmala será una de las muchas víctimas de enfermedades profesionales que hablará ante cientos de personas en el Foro de Negocios y Derechos Humanos de Naciones Unidas que tendrá lugar en Ginebra, Suiza. Este organismo de NU es el mayor encuentro global de personas interesadas en garantizar que haya un remedio adecuado para las violaciones de los derechos humanos ocasionados por las corporaciones. Este año, asistirán más de 2.000 personas –víctimas, entre ellas–, ONG y empresas.