Sinceridad a pesar de todo

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Lo que verdaderamente se hace incómodo en esto de contar cosas es tener que expresarse directamente en contra de lo que sabes que siente la mayoría de tus lectores. Y no porque se vayan a molestar contigo (esto no se hace para hacer amigos), o porque vayas a ser objetivo de la incomprensión de los que son impermeables a la realidad, sino por provocar que a los que no tienen tu información les duela lo que también a ti te dolió.

El siguiente texto, que pertenece a un hilo en twitter del periodista Daniel Bernabé, ilustra hoy, ante la penúltima bofetada, y de manera muy clara, lo que tantos que nos hemos dejado el pellejo, a veces la objetividad y casi siempre las esperanzas en ese partido, sentimos y sabemos, y no decimos a pesar de todo.


Hilo de Daniel Bernabé en Twitter

Lo peor de este escenario es que mucha gente ya ha interiorizado la abnegación como responsabilidad, cuando siempre se es responsable respecto a algo, en este caso ante Montoro, la troika y los mercados, y no ante quien te votó.

Resulta paradójico que quien se aupó sobre el “sí se puede” ahora diga que no, que no toca, que no es el momento, que no se puede. No les votamos para andar por el desierto de lo pautado, sino para forzar las contradicciones, para desnudar la política avasallada por el mercado.

No debemos, no pagamos. Lo escuché cuarenta millones de veces. Ese era el cometido, no elegir el color de las flores de los parterres telemáticamente. No echar el muerto a la gente que te hizo la campaña tachándoles de “politizados”.

Porque iba de eso. De repolitizar. De demostrar que la gestión neutra era un mito conveniente al poder económico. No de simpatía y de electoralismo basado en personajes ficticios. Del Madrid de los abrazos al abrazo de los Borgia.

Y por supuesto no de utilizar argumentos flácidos como que “la división favorece a la derecha”. El mismo CHANTAJE con el que el PSOE dobló el brazo a la izquierda hace cuarenta años. El mismo.

Todo ese trilerismo semántico al final nos lleva a esto: a la incapacidad de afrontar los conflictos materiales, véase, los de la puta pasta. Lo otro, lo de decir ciudadanos o clase obrera, no era más que un trampantojo para evitar pensar en esto.

Esto no va de pureza, de martirio, de “berdadera hizquierda” o de regodearse en la derrota. Nadie esperaba la “revolución”, tan sólo oxígeno, educación política por la acción cotidiana y plantar cara diez minutos a la derecha para ver si en el interregno surgía algo por abajo.

O eso se nos dijo. Porque sabemos por qué está Carmena en el ayuntamiento. No para qué ni para quién. No todos somos de esa clase media con profesiones liberales, exquisita en las formas y preocupada por el puto colesterol y el reciclaje. Algunos no teníamos tiempo. Ya da igual.

Por último, y corto mi sesión de espumarajos. Esto no es por Mato, es por la banda que votó con ilusión sincera y por toda respuesta han recibido el mismo discurso de Ciudadanos: gestión y apoliticismo. La mentira de la no ideología. El horizonte de lo reglado.

La historia os pasará por encima.

2 Comentarios

  1. Manuelaaaaa ¿para q te cargas a Carlos con el ahorro tan bueno que hizo en ese ayuntamiento, joder ? Ahora has pasado por el aro de los recortes d los ppros.

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