Javier Pérez de Albéniz | Cuartopoder | 

Pocas cosas me interesan tanto de España, y de su historia reciente, como la pasión del rey emérito, Juan Carlos I, por la vela y las regatas. Por eso solo puedo agradecer al diario progresista El País que le haya dedicado las portadas, el diario y el semanal, del pasado domingo, a nuestro flamante campeón mundial de clase 6mR. ¿Cómo, que no sabe usted lo que es la clase 6mR? Ignorante podemita antisistema… Los clase 6mR son embarcaciones monocasco de quilla de altas prestaciones diseñados para regatas.

Imagino que cuando Juan Luis Cebrián dijo que “la crisis de la prensa no es una crisis, es un cambio de paradigma”, una frase para la historia del periodismo, se refería a esto. A dedicarle dos portadas y 14 páginas al Bribón. Es decir, al barco. Y a su patrón, el rey emérito, un hombre para el que “el mar es la libertad”. La foto que ilustra las dos portadas ya advierte de la grandeza del contenido del reportaje. No se trata de un jubilado contemplando las grúas de unas obras, ni un veterano jugador de golf entrecerrando los ojos en busca de una bola perdida. No. Es todo un campeón del mundo. Juan Carlos I, viejo lobo de mar “con renovado brío”, 79 años, metro noventa de navegante “convencido de seguir prestando un servicio a España en el campo de las regatas”.

“Majestad, unos grados a estribor”, le sugiere uno de sus compañeros de regata. Y el monarca, que muy bien podría ignorar las palabras del plebeyo, sin embargo corrige el rumbo. Es bien mandao¿Se puede ser más humano, más deportista, más campechano? Dificilmente. Lo que no impide que sea tratado como se merece: “Todos mantienen la complicidad durante las estrecheces de las singladuras, pero jamás rebajan el tratamiento de ‘señor’”. Y es que el sucesor a título de rey nombrado por Franco no ha perdido un ápice de carisma. “La frente prominente ha dejado paso a un cabello fino y plateado en las sienes. La mirada vidriosa guarda cierto aire de melancolía. El apretón de manos es firme y cómplice con los hombres del mar”, escribe el autor del reportaje sobre un Juan Carlos I que ha convertido Sanxenxo en su centro de operaciones: “Aquí convive con un círculo reservado con el que comparte las delicias de la gastronomía local”.

En el reportaje resulta especialmente conmovedor todo lo que ha supuesto la construcción del nuevo Bribón, una “joya sobre el mar”, un prodigio de tecnología y diseño con “rueda de timón y ergonómico puesto de mando con respaldo de piel acolchado” donde poder “encajar” a un patrón operado de ambas caderas. Y resulta conmovedor porque en el mismo periódico se habla, en un excelente especial, de la crisis y el colapso de la ciencia en España. Tenemos a más de 15.000 científicos trabajando en el extranjero, la financiación de la investigación ha caído a niveles de hace diez años, la burocracia ahoga a los mejores centros científicos… Pero somos campeones en clase 6mR, y El País está ahí para contarlo.

3 Comentarios

  1. Agggggggco!!
    Ya podía su exmajestad apostar por mejorar la imagen de Egggpaña “a-bogando” por los dependientes de su generación a ell@s no les llega la ayuda ni la “libertad del mar”

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