¿Dices que no activas la orden de detención porque él quiere ser detenido?

6
4389

Como me acaba de comentar un amigo… efectivamente, nos toman por gilipollas. Pero no por gilipollas simpáticos o entrañables, sino por gilipollas profundos y del subtipo borde, manejable y cenutrio. Y quizá se deba a que este país está rebosante de una fauna que convierte el calificativo en pura descripción. Y es que muy seguros deben estar algunos de acertar en sus impresiones sobre la sociedad que los rodea y mantiene como para atreverse a decir y hacer (o dejar de hacer) ciertas cosas. Por ejemplo que exista un juez del Supremo al que no le tiembla la voz para mantener que no emitirá una orden de detención porque eso es lo que busca el presunto delincuente.

Juro por Allende que el juez Llarena lo ha dicho sobre Carles Puigdemont (que por cierto no es ningún prófugo porque no hay sobre él orden de búsqueda y captura) y en contra del criterio de la fiscalía. Y no solo eso, sino que además añade el juez cuestiones políticas que para nada le competen (o que en ningún caso son de su incumbencia): “El investigado instrumentalizaría, así, su privación de libertad para alcanzar la investidura” (esta frase sale del auto del juez Llarena, y refiere el aprovechamiento político que un investigado haría de su detención). ¿Y a ti, que eres juez y no parte, quién hostias te ha dado vela en ese entierro?

Ponga, amigo/a lector/a tono de actuación de Faemino y Cansado:

(Policía comprometido) – Mire, mire, señoría juez del Supremo, allí hay un hombre malo rompepatrias que se está comiendo a un niño vivo mientras nos está haciendo muecas y burla, ¿lo detenemos?

(Juez del Supremo) – No, no, insensato y apuesto agente de la ley, no podemos ni debemos detener a ese delincuente comeniños asustaviejas porque es lo que él quiere que hagamos.

Aunque en realidad todo es todavía más triste, porque no solo la justicia se mete en política, sino que en el colmo del despropósito lo hace para disimular que como justicia tampoco vale, porque todos sus argumentos jurídicos, que de los Pirineos en adelante solo serían motivo de burla, caben únicamente en este triste país en el que hasta la justicia es un puñetero circo en el que condenar a raperos, tuiteros, titiriteros y humoristas, o a cualquiera que ponga en cuestión el monárquico y oligárquico statu quo.

Pues eso mismo. Este es el nivel. Jueces que hacen política, políticos que hacen su justicia y medios mercenarios que desinforman en bloque para defender a los unos y a los otros entre un ensordecedor concierto de balidos.

No lo llame cortijo, llámelo España.

6 Comentarios

  1. Es el problema de los jueces, interpretando erróneamente, a veces, las leyes (cuando no politizándolas adrede). Y en este caso, el juez Llarena, en su zig zag de actuaciones, está ajeno al ridículo espantoso que viene haciendo, impulsando y retirando la orden de detención, creyendo adivinar los siguientes pasos del Sr. Puigdemont, y ello, ante el eco de la prensa. Prensa, que, por cierto, es vomitiva por la consigna de las editoriales robotizadas destacando hoy las preguntas al Sr. Puigdemont, formuladas por una politóloga afín al establishment europeo, incluida España. Y precisamente por ello, ninguna de nuestra vergonzante prensa resalta, por ejemplo, el acertado “corte” (lo que otros llaman ‘zasca’) que dio a la profesora, más o menos en los siguientes términos: “Usted no es experta en los temas de España”.

    Por destacar otra de las preguntas formuladas por la politóloga en el sentido de la incertidumbre que el Sr. Puigdemont estaba generando en Europa, en mi opinión, es de un cinismo abrumador, ya que de lo que se trata y comparto con el Sr. Puigdemont (sin ser por ello separatista) es de acabar con esta UE, que como lacaya del imperio del Nuevo Orden Mundial, dista tanto -principalmente por su austeridad con los países del Sur- de la idea inicial con la que fue creada.

    Desconozco las restantes preguntas y respuestas, salvo las dos preguntas y una respuesta citadas, al haberlas mencionado en televisión ayer. Pero suficiente para constatar el lado en el que estaba cada uno de los dos intervinientes y la deformación política de nuestra prensa tradicional entregada al establishment.

    ¿DEMOCRACIA? Pero, ¿saben estos sepulcros blanqueados del franquismo lo que es eso? ¡Renunciaron a ser el Cuarto Poder para entregarse al mismo!.
    Despreciable periodismo que tenemos y ‘millones’ de ciudadanos conocemos. No es suposición, sino constatación.

  2. Llarena está haciendo bastante el ridículo para impedir la investidura de Puigdemont actuando según le sale de las puñetas por lo que él se imagina que va a hacer Puigdemont; a mi juicio, eso no es muy legal como opinan también algunos constitucionalistas en esta Comunidad Valenciana.

  3. Si, bien es cierto que la Justicia ha dado un varapalo al Gobierno, al pretender éste impedir el Pleno de Investidura (hace falta ser zote para no reconocerlo así), no menos cierto es que los tribunales han intentado hacer encaje de bolillos para no dejar en evidencia al Gobierno solo con su espantoso ridículo ante la galería.

    Lo que sucede es que, al dejar en manos del juez Llarena la autorización judicial como única vía de que el Sr. Puigdemont se persone en el Parlament para ser investido presidente, abriendo la posibilidad de que pueda o no concedérsela (si nos ceñimos estrictamente al significado) dar por hecho que no la va a conceder, me parece… pasarse tres pueblos, entre otras cosas porque al publicar el Gobierno que el Sr. Puigdemont nunca será presidente, de ser cierta esta afirmación, no sólo dejaría en evidencia al juez Llarena al cerrarle la posibilidad de conceder la autorización, sino que quedaría manifiesta constancia pública de que el Poder Judicial depende del Ejecutivo (por si existiese alguna duda). Además, en este supuesto, incurriría el Alto Tribunal en una falta de concreción alevosa al no haber especificado en su Resolución que no se concedería la autorización. Claro que el lío judicial entonces hubiese sido monumental teniendo que recurrir al Tribunal de Estrasburgo (tampoco quiero liarme yo).

    Por tanto y resumiendo: Con el aval del TC, es de esperar que el juez Llarena concederá autorización previa al Sr. Puigdemont, y de, éste, comparto su decisión de asistir presencialmente a la investidura pidiendo garantías. Muy bien.

  4. Parece guasa, pero Puigdemont nos tiene a todos en jaque con si viene o no viene, ni que fuera el bienvenido Mr. Marshall de la película de la España franquista, ja ja ja ja y todo por culpa del gobierno incompetente de Rajoy que además de saltarse las normas del Parlament, a mi juicio para elegir su candidato y poniendo trabas en las decisiones judiciales son los que se están cargando su credibilidad; que esto lo haga un gobierno acusado de organización criminal tiene bemoles en vez de estar inhabilitadogracias al PSOE y los naranjas. Por lo menos el Consejo de Estado dio una bofetada judicial a la estratega Sorayita rechazando el recurso, aunque quieran disimularlo; tampoco es normal el dinero del despliegue policial que pagamos todos, otro despilfarro del gobierno que se cree que puede esconderse en una alcantarilla. Esto es de circo.

Deja un comentario