(Vídeo) Declaración de Pablo Hasel

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No tienen por qué gustarte ni su música ni sus formas, ni tienes por qué compartir su ideología o sus opiniones, porque en este caso no se trata de estar de acuerdo con otra cosa que no tenga que ver con el derecho a la libre expresión de los pensamientos, incluso aunque lo expuesto te parezca despreciable.

Y no te preocupes, que si lo defiendes no serás un bicho raro, porque sobre el papel no solo la Declaración Universal de los Derechos Humanos deja meridianamente claro en qué consiste este derecho fundamental y por qué es necesario sino que hasta nuestra muy limitada Constitución recoge esto mismo aunque solo sea formalmente, de cara a la galería. El caso es que algunos, entre ellos algunos de los redactores de esa Declaración de los DDHH, no meteríamos jamás a nadie en la cárcel siquiera por una barbaridad como intentar convencer al resto de la población de las bondades del fascismo, y muchísimo menos por algo (por desgracia tan habitual), en el plano local, como declararse franquista y nostálgico de la dictadura, y eso que el sanguinario y truculento dictador Francisco Franco, un ególatra criminal golpista, macabro inductor de asesinatos y acreditado ladrón, provocó cientos de veces más muertos que cualquier grupo terrorista que haya existido no solo en este país sino en el mundo entero.

Y dicho esto con toda la intención, que quede claro que el problema no es de libertad de expresión, sino de la dirección ideológica en la que se pretende hacer uso de esa libertad, porque en este país, vamos a recordarlo, hay una Fundación Francisco Franco y además subvencionada con dinero público; se hacen misas en honor al asesino, y hasta se canta el Cara al Sol en manifestaciones fascistas con total libertad. Y con más derecho, atendiendo a esa lógica y a esta realidad, cualquiera debería poder registrar incluso una Fundación ETA, pedir subvenciones estatales y hacer apología de cualquier grupo o actividad terrorista. Pero a nadie se le ocurriría hacerlo, ¿verdad? Pues no vayamos más allá.

La cuestión es que en este caso de Pablo Hasel nada de lo comentado ha ocurrido, porque lo “peor”, lo más ‘delictivo’ de lo que se acusa al rapero es de opinar, ya que no hay en ninguna de sus canciones ni en sus comentarios algo que pueda ser considerado verdadero enaltecimiento ni apología del terrorismo o de algún grupo terrorista en particular. Y es que solo un imbécil o alguien muy tóxico puede confundir la justificación razonada o la propia querencia u opinión, por muy poco convencional que sea, o por mucho que nos desagrade, con la voluntad de convocar a la respuesta violenta, y menos cuando lo que se defiende es el socialismo y lo que se está criticando, precisamente, es la violencia y la falta de justicia del Estado.

Pero que sean sus palabras las que lo dejen más claro (resumen del canal de jotapov):

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