Capilla Torre Espacio: misa ‘VIP’ en la planta 33 y con derecho de admisión

2
587

José Bautista | La Marea | 29/03/2018

A primera vista parece una misa normal, pero no lo es. Son exactamente las 8:30 de la mañana y un grupo de 12 personas -nueve hombres, tres mujeres- con look ejecutivo acompaña la liturgia. La sobria decoración de la estancia -bancas de acero inoxidable forradas en cuero, paredes de madera- no consigue disimular la atmósfera de poder que se respira en el lugar. La Virgen del altar luce una discreta bandera de España y el Cristo, tallado con sumo realismo, da la espalda a la imponente Sierra Norte de Madrid.

Es viernes de la cuarta semana de Cuaresma y en la misa de la planta 33 el sacerdote lee con voz grave un pasaje del Evangelio según San Juan. “(…) Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora. Palabra del Señor”. Los feligreses allí presentes recitan rigurosamente las réplicas señaladas por las Santas Escrituras para cada lectura, más allá de los tradicionales y mundanos ‘lo tenemos levantado hacia el señor’, ‘es justo y necesario’, ‘y con tu espíritu’. El capellán, el venezolano Manuel Sánchez, pronuncia varias frases en latín.

Media hora después concluye la ceremonia y los feligreses abandonan rápidamente la capilla. Las prisas propias de la vida capitalista quiebran la solemnidad del momento. Una vez confesados y comulgados -todos los presentes reciben el Santo Sacramento, menos el periodista que firma esta pieza-, han de volver a sus puestos de trabajo, situados en el mismo edificio, para afrontar otro día de reuniones y negocios. La estancia queda desierta, pero un hombre corpulento y con aires de aristócrata permanece arrodillado en primera fila. Dos asistentes se le acercan teléfono en mano y le susurran algo al oído. Él los aleja sin siquiera mirarlos con un ademán de manos casi imperceptible y prosigue con sus oraciones. La luz matutina confiere un aire cinematográfico -o celestial- al lugar.

Cada día miles de personas transitan por las inmediaciones de la Torre Espacio de Madrid, el cuarto edificio más alto de España, sede de la constructora Villar Mir y de su propiedad hasta 2015. El rascacielos también alberga oficinas de otras compañías e incluso las embajadas de, entre otros países, Canadá, Australia y Reino Unido -cuentan quienes le conocen personalmente que el embajador británico hace hincapié en que su embajada es la más alta de todas-. Desde el aeropuerto de Barajas se divisa la bandera española que ondea en su azotea y marca el fin del paseo de la Castellana. Lo que pocos saben es que su piso 33 (la edad a la que supuestamente murió Cristo) alberga la capilla más alta de España sobre el nivel del suelo (135 metros). Muchos la definen como “la iglesia más cercana a Dios”. Hasta hace poco los noctámbulos veían el parpadeo de la luz verde de su sagrario.

Entrada principal de Torre Espacio, sede del Grupo Villar Mir. Foto: J.B.
ENTRADA PRINCIPAL DE TORRE ESPACIO, SEDE DEL GRUPO VILLAR MIR. FOTO: J.B.

La sede del Grupo Villar Mir no es la única que posee una capilla autorizada y bendecida por el Arzobispo de Madrid. También la sede de Telefónica en Las Tablas o la del Banco Santander cuentan con las suyas, entre otras empresas. En los tres casos, las compañías aseguran que tomaron la decisión a petición de su plantilla, y no por iniciativa de sus presidentes y consejeros ejecutivos.

La misa de la planta 33 parece normal, pero no lo es. Para asistir, es necesario pedir autorización online y con varios días de antelación. Quienes acceden al lugar deben pasar previamente por el detector de metales y la mirada escrutadora de los guardias de seguridad. Sobre la pared, un documento enmarcado y firmado por el cardenal arzobispo Antonio María Rouco Varela señala que se trata de una capilla con “derecho a oratorio con reserva de la Santísima Eucaristía”. En otras palabras: allí puede rezar cualquier cristiano que lo desee, pero los administradores se reservan el derecho de admisión.

La cercanía de la élite empresarial española y la Iglesia Católica es centenaria, aunque su punto álgido más reciente tuvo lugar durante el franquismo, cuya ideología se basaba en la doctrina nacionalcatólica. En aquella época brilló con especial intensidad el Opus Dei. Con la vuelta de la democracia y la apertura económica de España, el interés de los ciudadanos en la religión cayó considerablemente y la Iglesia fue perdiendo progresivamente el monopolio de la fe del que gozó en tiempos de Franco. Hoy en día su autoridad es menos visible que antaño, pero es fácil adivinar el rastro de la Iglesia Católica en los principales círculos del poder ejecutivo, judicial, legislativo, periodístico y, con discreción y vigor, el económico.

2 Comentarios

    • Si así lo hicieran no quedaba presupuesto decente ¡¡¡ni para la capilla!!!

      Pero siempre nos quedará el derecho a rezar, y pedir lo que sea y a quien sea, para que eso suceda … ¡¡¡cuanto antes!!!

Deja un comentario