Mejor para ellos que no acabe en boda

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Millán Astray

Cuenta la leyenda, épica e infantil como todo en el fascismo, que un soldado sufrió la muerte de su amada y se propuso reunirse cuanto antes con ella en el más allá a base de arriesgar de forma estúpida su vida. O algo así. El caso es que eso es lo que dice el himno oficioso de la Legión, que viene de un cuplé que hizo famoso en los años veinte la cabaretera Lola Montes, y que el amigo íntimo de F. Franco –el dictador de la voz aflautada– José Millán-Astray –que era una especie de Torrente con inquietudes y en versión Mr. Potato–, quiso que se adaptara para su romántico y aguerrido cuerpo de fumadores de Celtas sin boquilla con exceso de Varón Dandy.

Y la versión original debía sonar más o menos así, aunque en locales con más humo y menos recato:

La cupletista Lola Montes, intérprete original de El Novio de la Muerte

Nadie en el Tercio sabía, quién era aquel legionario, tan audaz y temerario, que en la Legión se alistó. Nadie sabía su historia, mas la Legión suponía, que un gran dolor le mordía, como un lobo el corazón. Más si alguno quién era le preguntaba, con dolor y rudeza le contestaba: Soy un hombre a quien la suerte, hirió con zarpa de fiera, soy un novio de la muerte, que va a unirse en lazo fuerte, con tan leal compañera. Cuando más rudo era el fuego, y la pelea más fiera, defendiendo su bandera, el legionario avanzó. Y sin temer al empuje, del enemigo exaltado, supo morir como un bravo, y la enseña rescató. Y al regar con su sangre la tierra ardiente, murmuró el legionario con voz doliente: Soy un hombre a quien la suerte, hirió con zarpa de fiera, soy un novio de la muerte, que va a unirse en lazo fuerte, con tal leal compañera. Cuando al fin le recogieron, entre su pecho encontraron, una carta y un retrato, de una divina mujer. Y aquella carta decía: “…si algún día Dios te llama, para mí un puesto reclama, que a buscarte pronto iré”. Y en el último beso que le enviaba, su postrer despedida le consagraba: Por ir a tu lado a verte, mi más leal compañera, me hice novio de la muerte, la estreché con lazo fuerte, y su amor fue mi Bandera.

Lo dicho, el cuento naif de un desdichado enamorado al que lo mismo le hubiera dado morir por una bandera que por rescatar a un polluelo en un precipicio. Y ahora, aunque siga resultando insultante, grave y muy triste, ¿a que ya no parece tan solemne la siguiente imagen?

Y es que no son los máximos representantes del aconfesional pueblo español cantando un himno militar mientras los ‘valientes legionarios’ muestran su respeto por el hijo de Dios crucificado de los católicos, que ya sería penoso. Aquí los Zoido, Catalá, Cospedal y Méndez de Vigo están haciendo de cabareteras mientras los peludotes chicos del sanguinario Mr. Potato pasean un muñeco de madera –propiedad de esa empresa que vende humo pero inmatricula bienes públicos tangibles– a ritmo de procesión pero entonando la letra de un cuplé. Y los creyentes y las ‘personas de orden’ se pueden poner como quieran, pero esto último es lo único real en todo este teatro para catetos. Y por desgracia también es la Marca España. Esa marca España que ya está haciendo que en los medios extranjeros en el mejor de los casos se hable de nuestra ‘democracia de baja calidad’ y en los no tan buenos de que somos un ‘país medieval’. Y lo peor es que no mienten.

5 Comentarios

  1. ¡Qué bonito el himno!

    Se me ha henchido el pecho de auténtica emoción patriótica.
    Y he llorado, como buen patriota y español auténtico.

    ¡Olé la furia del macho ibérico!
    ¡¡Viva España y la Legión!!
    ¡¡Viva la fiereza española!!
    ¡¡¡Arriba España!!!
    ===============
    PD: Hoy, ya sólo me falta que el vecino guardia civil coloque la bandera en el balcón, para alcanzar el multiorgasmo patriótico-español, clase Premium. ¡Por Dios! Y encima en S. Santa.

  2. No sé si la Constitución establece que los legionarios canten un cuplé desfilando. Si fuera así, sugiero introducir una reforma a la Carta Magna que les obligue a hacerlo a paso ligero.

  3. Pepito: gracias por “ilustrarnos” sobre el contenido del “soy el hombre de la muerte”

    ¡¡¡Bochornoso espectáculo que se repite año tras año… corregido y aumentado!!!
    ¿Hasta cuándo?

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