A los jueces les da un ataque

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Elisa Beni | El Diario | 28/04/2018

A veces las gentes sufrimos un ataque de cuernos personal, profesional o vital. Los jueces, sin embargo, tienen a veces ataques de potestas. Les acaba de dar uno. Es una de las cuestiones que nos deja la resaca de la sentencia de La Manada que tantas y tantas cosas ha removido. Ya les he dicho que no comparto el volcado de las justificadas iras de las mujeres sobre un tribunal o una judicatura que, presentando problemas, no es la causa principal de las disfuncionalidades que de forma mayoritaria e indignada sentimos muchas personas y no sólo las mujeres. Aún así, tengo que aceptar que mucha de esta rabia secular contenida se ha desbordado en las plazas, frente a los ministerios y los tribunales y ha apuntado con el dedo directamente a los jueces. Ellos también lo han notado, pero me temo que se han quedado mirando al dedo, en pleno ataque de potestas, se han puesto tensos, rígidos, en modo poder y se han olvidado de hacerse las preguntas más obvias. Les cuento.

Yo siempre he sido una curiosa incontinente y cuando era joven y estudiante lo era en grado temerario. A solo pasillo y medio del aula en la que cursaba la carrera que elegí y que amo, daba clases aún uno de los míticos romanistas que ha habido en este país, don Álvaro D’Ors, a quien nadie hubiera osado quitarle el don. Hijo de Eugenio d’Ors, era ya un mito en sí mismo. Tanto oír temer, sufrir, elogiar y admirar a mis compañeras de colegio mayor sus míticas clases de Derecho Romano, me colé más de una vez con ellas a oír al maestro. El mito no defraudaba. Pues bien, don Álvaro era un prodigio de saber y de pedagogía y explicaba a las mil maravillas todo lo que quería, pero tenía predilección por el tema de la auctoritas y la potestas. Tanto que, como a todos los sabios, se le podría resumir en pocas palabras diciendo que la auctoritas consiste en la posición que se deriva del saber socialmente reconocido y la potestas, la posición que se obtiene del poder socialmente reconocido. También se aprendía de él que dictar una sentencia es pura auctoritas porque para dictar una sentencia no hace falta el PODER sino el SABER. Los jueces, al percibir en los gritos de las mujeres que pierden la auctoritas han sentido una necesidad imperiosa y corporativa de mostrar el músculo de la potestas en un gesto equivocado y que tampoco calma nada la inquietud de los que reflexionan sobre lo que nos está sucediendo como sociedad.

La judicatura española siente que pierde pie social y siente bien. En el comunicado en el que las asociaciones judiciales -exceptuada Jueces para la Democracia- hicieron público su malestar, quisieron dejar claro que el Estado de Derecho se sustenta en la confianza que los ciudadanos tienen en sus instituciones pero, rígidos y en pleno ataque, no se preguntan por qué se ha quebrado tal confianza ni por qué sus conciudadanas están haciendo cosas que no hacían hace unas décadas sino que, por el contrario, prefieren simplemente afearles la conducta sin reparar en que, a lo mejor, existen nuevas causas y nuevos modos y nuevas formas que apunta el siglo que de ser definidas les ayudarían no sólo a entender sino a remediar. Y no son sólo los jueces, aunque me centre en ellos. Muchos otros juristas, abogados incluidos, se han mostrado en las redes sociales en primer tiempo de convulsión afeando y hasta negando el derecho de cualquier lego a pronunciarse sobre la justicia o injusticia de una decisión judicial. Todos a una olvidando que si la Justicia que imparten o que solicitan es ajena al pueblo al que sirve de ordenamiento ya no merece el nombre de tal.

La sentencia de ‘la manada’, producto de un tribunal fracturado, no es sino una forma de intentar hacer justicia material con un producto formal y técnicamente malo. Además, no esconde, para el que sepa ver, la intención manifiesta de lanzar la pelota hacia arriba para que sea otro tribunal el que tome la decisión polémica. Como Fuenteovejuna, insisten ahora sus colegas en la necesidad de respetar como si respetar fuera lo mismo que acatar. Acatar, acatamos y con eso el Estado de Derecho se mantiene en pie, pero el respeto es algo que procede de la auctoritas, del reconocimiento de la sabiduría y esa, esa debe ganarse y mantenerse y renovarse. Pregúntense señorías que ha sucedido para que la estén perdiendo como pierde gas un globo de helio que se eleva hasta desaparecer de nuestra vista.

Si dejaran de tragarse la vara de la potestas reflexionarían sobre lo que está sucediendo. Sobre cómo su trágala al enmerdamiento político de los tribunales, su sumisión y su silencio está provocando que la porquería resbale desde la cúspide por las laderas hasta emporcar todos y cada uno de los escalones. Les da igual, porque pecan de incoherencia máxima. Critican la politización de los nombramientos y la inaceptable injerencia de la política en los mismos y hasta nos van a hacer una huelga, pero luego salen a defender como leones los errores de magistrados, como el propio Llarena, del que saben que ha sido nombrado miembro del Tribunal Supremo básicamente por haber sido presidente de una asociación gremial. Curioso que todos los presidentes que de éstas han sido estén allí aposentados. Son juristas buenos, pero como tantos. Su hecho diferencial es el que es y todos ellos lo saben.

Lo mismo que saben mejor que ustedes y que yo lo que tiene de infumable la sentencia de Navarra. Por si no lo saben les diré que la mayor parte de los jueces es implacable con sus colegas. De facto, la mayoría de ellos cree que él es el juez por antonomasia, el mejor juez posible. Así que claro que ven los errores en las resoluciones de los otros. Con la nitidez que da el propio ego en muchas ocasiones.

Llevan razón en que no se puede pedir al poder político que purgue a un juez por su resolución, más que nada porque mañana pudieran pedir otros que lincharan al que se atreviera, por ejemplo, a decir que no hay rebelión en lo de Cataluña, y claro que llevan razón en que el reprobado ministro se está yendo de la chaveta con sus propuestas, pero no atinan a ver dónde está el problema y cómo pueden resolverlo.

Dicen los magistrados en su escrito que cuestionar al poder judicial es cuestionar el propio Estado de Derecho. Voy a dejar que les responda un discípulo aventajado y prestigioso de d’Ors -paisano mío, de mi misma generación-, Rafael Domingo, que ya escribía en 1999: “A las puertas del tercer milenio, me atrevería a decir que mis afirmaciones sobre la inexistencia del poder judicial sólo enseñan la punta de un iceberg que arrasará en el siglo XXI con el Estado de Derecho, cuyos principios de separación de poderes e imperio de la ley como expresión de la soberanía popular no pasan de ser viejos principios revolucionarios para los manuales de Historia del Derecho”.

Van a acabar diciendo que los logroñeses somos videntes, pero va a ser simplemente que no le tenemos miedo a la realidad.

8 Comentarios

  1. Elisa, gracias por tu artículo, aunque discrepo en cuanto a la percepción de la masiva respuesta de personas que SÍ EMPATIZAN con la víctima.

    No me gustan las manifestaciones, pero dado que quienes detentan todos los poderes del psudoestadosocialdemocráticoydederecho que sufrimos la inmesa mayoría de español@s, se pasan por el forro las denuncias y recursos, tanto administrativos como judiciales, creo que no quedaba otra forma de hacerles saber que estamos hart@s de la chulería de quienes viven de nuestros impuestos.

    Me preocupan unas palabras tuyas, por tres razones.

    – La 1ª es que, si los autores de la sentencia, a pesar de la situación de extrema crueldad que han descrito en ella, no tienen suficiente para ver VIOLACIÓN y retuercen el lenguaje para no ofender al amo al que sirven, es para echarse a temblar.

    Cualquier persona bien pensante no necesitaría un CP, actualizado o no, para tener claro el veredicto.

    La 2ª es obvia, si los jueces están para dictar sentencias al dictado del poderoso, incluso en situaciones tan sangrantes, ¡¡¡apaga y vámonos!!!.

    La 3ª es que en su táctica de tirar la pelota hacia arriba, olvidan el inmenso sufrimiento de la víctima, a la que no sólo han arruinado la vida entre sus verdugos y quienes los protegen, sino que la obligan a prolongar su torturante recorrido por dependencias judiciales, sin esperanza de encontrar jueces más empáticos y honestos que quienes ya la han juzgado,( y cuasi condenado) por, según ellos, disfrutar de la VIOLACIÓN.

    Lamentablemente, la judicatura, como la política, está sobresaturada de “manzanas podridas”.

    Esto me recuerda un episodio: en 1992, Cristina Alberdi Alonso, me cobró 15.000 ptas. por sugerirme que retirara una denuncia “porque a los jueces no les gustan los casos de violencia doméstica”, y, por si fuera poco, dado el sinfín de irregularidades producidas en mis asuntos judiciales, me recomendó consultar a una colega, Justa Pellevaz Avelló, que me cobró otras 10.000 por decirme que me había equivocado, que ella era matrimonialista y yo necesitaba un administrativista.

    Quien sienta curiosidad, puede buscar el currículum de ambas féminas, supuestamente, muy feministas.y abanderadas de la lucha por los derechos de las mujeres. ¡¡¡Cuánto y cuántas nos han engañado durante décadas, con la colaboración y el silencio cómplice de los medios de comunicación!!!

    https://drive.google.com/file/d/0B3QOrCc_ORwZQktGb1d3SmJabldPLS1BNHREeW9ydElyY3lF/view?usp=sharing

  2. El ataque debe ser de risa, tras chotearse/mofarse del país entero. Digo yo.
    En lo referente a las protestas, creo que el fallo del tribunal ha sido solamente la excusa para las movilizaciones.
    Lo que realmente ocurre –o eso me parece a mí–, es que el ciudadano está hasta los mismísimos cojones de tragar tanta mierda y tener que aguantar, en todos y cada uno de los campos: en el trabajo –quién lo tenga–, en el banco, con la “justicia”, en lo político, con los salvamientos-rescates a depósitos castores, a autopistas, a bancos, y a la puta madre que parió al cordero. No sé si me explico.
    Pues eso, coño.
    ¡Ah! Y confianza en la “justicia”… ABSOLUTAMEENTE NINGUNA (Véase, también, caso Alsasua).

    PD: Ya me habéis dado el domingo, cabrones.

  3. Incluso en delitos en comunidades de vecinos: en la que algunos jueces cometen prevaricación a la vista de todos, defendiendo los intereses de caciques de pueblos y ciudades de España, que roban a sus propios vecinos ; y frente a los que los ciudadanos normales tienen poco que hacer, como en el siglo XVIII

  4. En la figura 2 del Capítulo 3 de ‘El Cosmos Creativo’ de Ervin Laszlo, puede apreciarse perfectamente la situación en la que la se encuentra la Humanidad: fuertes fluctuaciones que desembocan en un ‘punto crucial’, a partir del cual el sistema ‘salta’ a una nueva realidad. En el ínterin todo se tambalea, lo viejo ya no sirve y lo nuevo está aún por nacer. Paciencia, paciencia, que estamos de parto.

    • Me ha recordado un poema que musiqué hace años. Autor Miguel Hernández:

      “Levántate jornalero,
      que es tu día, que es tu hora.
      Lleva un ademán guerrero
      al ademán de la aurora.

      No permitas que un ocaso
      que desplomarse no quiere
      se apodere de tu paso,
      de tus hijos se apodere.

      Tu pan del aire pendía
      ¡Que tu alborada destruya
      el ocaso! ¡Es tuyo el día:
      España, la tierra es tuya!”

      *Además, muy adecuado para los días que transitamos, en especial para mañana día 1.

      SALUT.

  5. Y tenía razón ‘el paisano’, pero no sólo el Poder Judicial es el afectado, sin olvidar, la negatividad para la ciudadanía por la no separación de los tres Poderes, sino que tenemos el ejemplo de la medieval Monarquía, luego es cuestión de que este Estado de Derecho, con los pilares de la corrupción en los que se conformó (aunque tendríamos que preguntarnos si fue antes el huevo o la gallina) está caduco, y no me vale centrar el problema en un único pilar, ya que todos se retroalimentan en una concatenación de hechos que abarcan todos los ámbitos a nivel nacional e internacional (económico…político…judicial…).

    Pero yo, que tengo mucho mundo visto (porque tengo treinta y pocos años ya) y cuando los demás han ido, ya he vuelto, sigo manteniendo, que mientras no protestemos en los medios y calles contra la raíz del problema (el Sistema del 78) y sólo lo hagamos ante hechos puntuales, no conseguiremos más que parches ¡Y, si los conseguimos!.

    • Cotilleja:

      Comparto tu opinión… el ataque de nervios , más bien de corporativismo, que manifiestan las asociaciones de jueces y fiscales, porque, probablemente en España por primera vez se está cuestionando su “profesionalidad ” como funcionarios públicos, y por tanto, al servicio de la sociedad que les paga sus privilegios, es consecuencia directa de las manifestaciones multitudinarias ante la atrocidad que implica la sentencia de “la manada o la jauría de bestias”, que, como parece, no están sólos ni son sólo cinco.

      Así pues, habrá que salir a la calle un día sí y otro también, a ver si se enteran de que la inmensa mayoría de contribuyentes (considerad@s por las élites como súbditos mendicantes y sumisos) estamos hart@s de su chulería, saqueo, e impunidad como demuestran un día sí y otro también, atentando contra todos nuestros derechos como seres humanos

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