V aniversario de otro montaje más

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alasbarricadas.org | 15/05/2018

Hoy hace exactamente cinco años que una banda armada de policías irrumpía en nuestra casa a las seis de la madrugada, derribando la puerta y llenando nuestro hogar de gritos, confusión y terror. Sin explicarnos por qué hasta pasadas muchas horas nos tuvieron por separado a los cuatro que compartíamos casa y a una amiga que estaba casualmente de visita con la metralleta en la cabeza y de cara a la pared. Había también dos niñas gemelas de siete años, hijas de una de nosotros a las que no nos dejaron ni calmar ni ver, y que mantuvieron encerradas en su habitación con mossos que se iban turnando sin la presencia de ninguno de sus adultos de confianza. Lo derribaron todo, lo tiraron todo, nos tuvieron así esposados, medio en bolas por la brutalidad con la que nos sacaron de la cama, seis o siete horas, ya no recuerdo.

Uno a uno nos fueron llevando por separado a diferentes comisarías de la zona, donde pasamos la noche y, finalmente, me quedó claro que nos acusaban de un delito de apología del terrorismo y de la violencia y de injurias a la corona. Os ahorro el periplo hasta que llegamos el 17 a la Audiencia Nacional, donde dormimos en sus infectos calabozos. Allí, los cargos iniciales OH SORPRESA se habían convertido en “Organización terrorista anarquista”, “Banda armada”, “Adoctrinamiento” y otras tantas lindezas, más, de forma intelectual o material, de todo lo que había ocurrido aquel pasado 2012, año movidito con Huelga General incluida.

La fiscalía pidió 42 años de cárcel para cada uno. El juez Pedraz firmó la orden de ingreso en prisión sin fianza.

Lo siguiente, ingreso en Soto del Real, en régimen FIES y en celdas de aislamiento, desde donde, pasado el tiempo y de forma escalada, nos fueron llevando a diferentes cárceles de máxima seguridad. A mí me tocó Estremera.

Cuatro meses después nos tuvieron que soltar en provisional hasta dos años más tarde, cuando se archivó finalmente el caso por falta de evidencias y consistencia en el relato policial.

Pero el daño ya estaba hecho. Y no sólo para nosotros, ya habían puesto a prueba la etiqueta de terrorismo organizado al anarquismo siglo XXI, ya tenían todo preparado para iniciar la ofensiva y crear el pánico a la inseguridad que tan buenos resultados les ha dado siempre para tener carta blanca para legislar y poner en práctica sus malditas medidas excepcionales. Detrás fueron montando las operaciones Pandora y Piñata y la brutal ola de persecución ideológica que desencadenaron. Poco después aprobaban la Ley Mordaza.

¿Y nosotros somos los terroristas?

¿Acaso hay mayor terrorismo que el monopolio de la violencia y la guerra sorda y cotidiana a la que nos someten?

Cinco años más tarde observo con rabia y tristeza que la situación no ha hecho más que empeorar.

Pero, como dice la canción de Habeas Corpus, nos quedan la rabia y los sueños.

Una miembro del caso de los 5 anarquistas de BCN

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