El PSOE puede ser un peligro. No me parece que tenga un proyecto de Estado. Pareciera como si estuviera navegando a la deriva entre la posición nostálgica que quiere recuperar de tener sentido de izquierda transformadora, al mismo tiempo que se coloca como partido de Estado y continúa aferrado a ciertos postulados que le ponen en la misma línea que el PP y Cds.

Así, en el corto período que tendrá como presidente Pedro Sánchez, podrá apoyarse para sacar adelante medidas tanto en los partidos que le pusieron en Moncloa como en los partidos a los que sustituyó. Sobre todo cuando existe cierta declaración de intenciones pero ninguna constatación o posición clara y contundente sobre los temas que preocupan a la ciudadanía.

¿Cómo arreglará el conflicto catalán quien apoyó la entrada en vigor del 155? ¿Cómo lo hará el partido que en 2012 defendía el referéndum y hoy no sabe si aplicará indulto a los presos políticos catalanes? ¿Cómo conjugará su plurinacionalidad quien no tiene claro a día de hoy las naciones que componen el Reino? ¿Hasta dónde retrocederá Pedro Sánchez? ¿Derogará la Reforma Laboral popular y la propia del período Zapatero? ¿Hará lo mismo con las pensiones? ¿Cuál será el proyecto social que decía desarrollar? ¿En qué se va a traducir la lucha contra la corrupción cuando ha de atacarse a sí mismo por los casos asturianos, andaluces y valencianos?

La imagen, desde luego épica de Sánchez, como ese Ave Fénix que va anteponiéndose a toda clase de obstáculos, y renace una y otra vez, no merece mucha credibilidad. De hecho todo ha sido palabrería en la Moción. Todo buenas intenciones. Ojo, apreciables, necesarias… pero tremendamente vagas, difusas y desiertas de contenido.

No vamos a condenarlo nada más llegar, pero sí que hemos de estar tremendamente atentos y atentas. Censurar cualquier movimiento sospechoso que haga que todo siga igual, aunque sabedores de los límites de un gobierno eventual. Sin embargo, como bien recordó el propio Sánchez, vivimos en una Democracia Parlamentaria y eso significa que existiendo los apoyos parlamentarios suficientes se pueden sacar perfectamente propuestas adelante. No quedarse en una especie de espera continuada.

Por otra parte, todo apunta a que el adelanto electoral que comentaba a veces en sus intervenciones, Pedro Sánchez, dependerá de la reforma del REF y el Estatuto de Canarias. De la misma manera, que la apertura de la Reforma Constitucional no parece que llegue antes de la declaración de cooficialidad de la lengua asturiana. Porque la cuestión territorial no se circunscribe a Catalunya o País Vasco. La cosa es más compleja y va mucho más allá.

2 Comentarios

  1. Coño con Pedro el regenerador y el moderno y elige a los ministros viejos del carcamal de Felipe y ni uno de Podemos ni de Garzón, está mas claro q el agua que nos han timado para volver al bipartidismo.

  2. Dale 99 días de plazo. A ver. Y lo primero, o de lo primero modificar la Ley Electoral para que, al menos, sea conforme dice la vigente Constitución. A ver.

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