Javier Pérez de Albéniz | Cuarto Poder | 26/12/2017

Es Nochebuena, y quedo a mediodía con unos amigos para tomar el aperitivo en uno de mis rincones favoritos de Madrid: la terraza del Museo de Ciencias Naturales. Temo que esté abarrotado de familias en busca de pulpos gigantes y dinosaurios terroríficos, pero el plan compensa cualquier incomodidad. Cerveza y fósiles al sol madrileño de diciembre. ¿Alguien da más?

Cuando llego la terraza está vacía. Entro en el Museo para saludar a Américo, el librero responsable de la tienda, y lo encuentro solo, preparando unos paquetes. ¿Y los niños acelerados maltratando los tiburones blancos de trapo? ¿Y los padres, ajenos a sus proles, jugueteando con los móviles? ¿Dónde están las hordas de familias ansiosas por verse cara a cara con los auténticos protagonistas de Parque Jurásico? “En el Corte Inglés, imagino”, responde Américo mientras pone en su sitio una nueva edición en castellano de un clásico de Lamarck.

Efectivamente. Paso horas después cerca de Cortylandia, el ejemplo perfecto de la estupidez y miseria de los grandes almacenes y los centros comerciales, y contemplo cómo las familias corren desesperadas para coger buen sitio para el siguiente paso del cebo comercial. Nieve falsa, muñecos que se mueven como robots desajustados, música de lata latosa y cientos de cerebros en estado de pausa. Cuando acaba el showentran como corderos en busca de algo que comprar.

La Navidad ha sido definitivamente acaparada por el comercio, que lo considera una más de sus grandes campañas comerciales anuales. La Navidad es, cada vez más, un puto asco. La fiesta del beber y del comer, del cuñado y el Alka Seltzer, de echar de menos a los ausentes, de regalar lo innecesario gastando lo necesario, del discurso ridículo de un personaje absurdo. Si baja el interés por los dinosaurios, ese museo medio vacío, ¿Cómo no va a descender el interés por la monarquía? Ese discurso patético, despachando con dos frases temas como la desigualdad, la corrupción o el paro, pronunciado al dictado por un extraterrestre…

Y aquí viene la referencia a Cataluña, inevitable en toda conversación familiar navideña. ¿Se puede sacar algo positivo de lo que la prensa conservadora denomina “deriva secesionista”? Por supuesto: lo bien que suena eso de “República catalana”.

3 Comentarios

  1. Hoy me he levantado pensando en la hucha de las pensiones. Y la cuestión que me planteo es… ¿Cómo después de que un gobierno de mafiosos, maleantes y asaltadores de caminos les haya chuleado su caja de reserva de las pensiones, aún exista gente que los apoya y vota en las elecciones? ¿Esta gente tiene cerebro o en su cavidad craneal sólo albergan mierda?
    Emplazo a alguno que se encuentre en las circunstancias mencionadas a que me explique y convenza de que sabe lo que está haciendo, y de que su voto es un voto responsable y meditado.
    Si me convence, me lo llevo de putas y le pago un polvete. (Para ellas: sesión de cine parroquial, con la peli “Marcelino pan y vino”)

    ¡Venga, espero a esos valientes “patriotas” y genuinos españoles!

    • Ya sé que no tiene importancia, pero quería decir “salteadores de caminos”.
      El sopor matinal y el poco sueño me han inducido a… ¡coño, que he inventado una palabra nueva! Y aún así, dando explicaciones. ¡Hay que joderse, Popi!

      Pero ya se sabe: Cuando a uno le entra la neura toc/perfeccionista, le da por cogérsela con pinzas y papel de plata. Cosa de los estados neuróticos, aunque, ahora, para los psiquiatras ya no existe la neurosis; ahora todo son trastornos: Trastorno de ansiedad, trastorno depresivo, trastorno bipolar… … …

      PD: Perdonad si no hablo directamente del tema propio del hilo, pero por ahora estoy saturado de cabreos y disgustos.

      Así que mejor callar.

  2. Pues, hablando de incoherencias producidas y coherencias sin producir, es injusto que hayan detenido a dos concejales de la CUP por el hecho de que el independentismo ha conseguido mayoría absoluta en las recientes elecciones catalanas (éste es el fondo y no otro) ¡ni delitos de odio ni gaitas gallegas!. Y lo que más cabreo produce, es que estas detenciones hayan tenido lugar, no sólo en fechas tan significativas como la Navidad, sino tras la excarcelación de uno de los ladrones del Clan Pujol, aun siendo provisional su estancia en prisión.

    Siguiendo con las incoherencias, impactada estoy ante el nuevo crimen de violencia machista, pues cada vez es más frecuente despertarnos con un nuevo caso por la pasividad de la Justicia, ya que cuando no adopta medidas cautelares o las adopta de aislamiento, éstas se las pasan los asesinos por el forro. Y, aún aprobando en el día de ayer el Gobierno un plan de ayuda destinada a frenar esta lacra, considero que tal y como indicaba en mi comentario del 25-11-16 bajo el titular “TERESA RODRÍGUEZ MUESTRA SU NÓMINA…” haciendo alusión a una pena de trabajos forzados, del que reproduzco el siguiente párrafo, sería una medida efectiva:

    “”…Pero, ¿cómo se van a atrever a denunciar las mujeres la agresión, cuando saben que semejantes individuos, tras tomarles declaración, quedan libres y no respetan ni la distancia de alejamiento? De acuerdo con que no se pueden llenar las cárceles con este tipo de individuos, pero por ello digo que con leyes más severas y preventivas… de trabajos forzados…recogiendo la basura…, qué se yo, ya lo creo que más de uno se lo pensaría antes de agredir a su mujer, incluso repatriando a su país a los extranjeros sin que nunca más regresen, porque bastantes maleantes españoles tenemos aquí como para aguantar a estos criminales. Ya digo: billete ¡Y a hacer puñetas!, con perdón, pero esto no puede seguir así y alguna solución urgente deben adoptar los gobernantes…””.

    PS: Independientemente, espero reciban un christma navideño que por separado envío al digital.

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