La revolución del Whatsapp y la parálisis social creciente, coinciden con lo que de manera premonitoria ya anunciaban dos grandes escritores del siglo pasado a través de sus obras: “Un mundo feliz” y “1.984”. Tanto Orwell como Huxley ya a mediados del siglo pasado se imaginaron como sería el mundo en el futuro. Coincidieron ambos en que las utopías sociales quedarían enterradas al poco de iniciarse el siglo XXI. Una vez adormecida la conciencia de reclamación a pie de calle, hacernos navegantes por las catacumbas de internet y redes (sin saber aún quién es la “araña”), hasta que la indignación y el miedo terminan colgados en el suspense del vaivén caprichoso del péndulo o trapecio político.

El primero, en su obra 1.984 anunciaba la concentración de poder por parte de los estados, referido al control sobre lo económico-financiero, policial, mediático, científico, tecnológico, etc. y sus derivadas de influencia y privilegio personal-laboral, comercial, fiscal, etc. Tratos de favor recíprocos e intercambio de información privilegiada que se dan entre gobiernos y oligarquías de grandes corporaciones empresariales, del campo de la salud (oligopolio farmacéutico), agroalimentario, (oligopolio de productos fitosanitarios, semillas transgénicas, fertilizantes químicos, biocidas..) oligopolio eléctrico con el impuesto al sol, en combustibles fósiles, telefonía… pero muy en particular en el campo judicial y en los medios de comunicación, como rasgo de incivismo y déficit democrático en este país.

Aldous Huxley con visión de estrategia más refinada, también trazó con precisión de tiralíneas, la misma distopía que Orwell, pero no impuesta de manera represiva burda y bruta para inocular miedo y “respeto” al poder político-policial, como fórmula para el control y desactivación de la población, sino de una manera más astuta y sutil, en base a “inundar” el mercado de tecnología audiovisual para hiperestimulación de los sentidos, con la consecuencia de adormecimiento y colapso social, de una mayoría ciudadana ensordecida ante las llamadas a la solidaridad en la calle. Ciudadanos no educados en la cultura de la reclamación, manteniendo una queja permanente y acomodo mental en su zona de confort… a pesar de la cada vez mayor incertidumbre vital.

En su estrategia de mantenernos en esa caverna virtual, ellos cada día las sueltan más gordas y de manera premeditada: hoy el gobernador del Banco de España, mañana el obispo de Donostia, pasado quien sea; el hecho es incendiar las redes y mantenernos horas ocupados mirando a nuestras pantallas, hasta el punto de llegar a interiorizar que reenviar y reenviar mensajes o audiovisuales, nos autojustifica como la mejor manera de ser contestatarios activos para este tiempo, si no la única….entre tanto ellos menean su “cocido” alejados de las miradas incómodas de esa aún mayoría realmente deslumbrada por los focos mediáticos para que miren a otro lado de la corrupción, y virtualmente enredada…aunque cada vez menos.

La “revolución” de los smartphone, haciendo rotar en nuestras pantallas y en nuestros cerebros, miles de imágenes e información al día, con el resultado de no quedarnos con ninguna… ahí hemos llegado. Un subconsciente invadido, el consciente aturdido y la conciencia o memoria de vida pasada al olvido, hace que la inmensa mayoría vivimos inconscientes de nuestra verdadera realidad de ser e ignorantes de la razón de nuestra existencia. Dos memorias impresas en el archivo cósmico-vital que traíamos al “aterrizar” en nuestros padres.

Sobre quien de los dos autores se acercó más a la diana en donde nos quisieran tener atados a los díscolos sociales, recientemente leía que, en aquellos individuos fieles al predicamento oficial y los dados a la obediencia social, la distopía de Huxley se asentaba de manera natural, pacífica y “libre”, porque en un primer momento la gente mayoritariamente obedece, incluso a consignas claramente injustas por parte del poder, sin sentirse tentado a lo contrario, merced a la propaganda política sostenida por unos medios de creación de opinión, más dados a deformar la realidad y desviar la atención, que a crear criterio individual desde el conocimiento real de los hechos, en pro de una toma de posición social y política, consciente, crítica y responsable.

Pero, ¿qué les pasa a aquellos pocos individuos, que a pesar de utilizar esos mismos medios, son capaces de alejarse del pensamiento inducido, para atreverse a pensar por si mismos, y a divulgar su pensamiento de manera informal (titiriteros, tuiteros, grafiteros…) o formal, como pintores, escritores, editores como viene ocurre en el estado español de manera progresiva?

Ante ello, el articulista dice: Cuando ante tanta injusticia y corrupción, una persona se desvía y empieza a levantarse para avisar al resto (Alegoría de la Caverna de Platón: https://psicologiaymente.net/psicologia/mito-caverna-platon), entonces reaparece la cara orweliana, la que manipula, la que censura, la que reprime, la que tortura y la que controla por el miedo. Cuando no actúa la sedación, actúa la represión… siendo el mayor exponente de ello, la ley “mordaza” en este país.

¿Qué pasa en este país para que se de esa cada vez mayor distanciamiento entre élites y desheredados?… pasan cosas graves ocultadas sistemáticamente por los principales medios de comunicación: “Europa incluye a España en la “lista negra” de países sin libertad y el único del mundo que no admite una inspección. Ahora las autoridades diplomáticas europeas no pueden comprobar el estado de las libertades ya que sus representantes son expulsados”. Así finalizaba la nota diplomática de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE) en 2.015. Hoy tendrían más motivo.

¿Qué pasa en este país en donde cada vez se da mas distancia entre enriquecidos y empobrecidos?: “España es ya el primer país de la UE-15 con un mayor índice de desigualdad, según Oxfam Intermón, pues las 20 personas más ricas del Estado acumulan una fortuna declarada equivalente a la renta de casi 10 millones de sus ciudadanos con menos recursos”… burda incultura gobernante que a pesar de la deuda, el déficit recaudador y la quiebra económica enmascarada, siguen despreciando el dinero de los ricos… ¿por qué?

Sobre cultura y estados del pensamiento a favor del civismo y educación en los valores, José Luis Sampedro asegura que el poder controla la educación y medios de comunicación, para mantener confundida a la ciudadanía entre lo que es opinión mediática y opinión pública, en sus campañas de propaganda para encuestas de opinión y captación de voto y en su estrategia de acallar la contestación ciudadana.

Una propaganda que a la mayoría aleja de pensar en libertad y ejercitarse en el autodidactismo, al embutirnos a los adultos en una molde de pensamiento sobre la realidad, totalmente mediatizado, y a los docentes en programas educativos más dados a la acumulación de información que al desarrollo de valores y conocimientos para modulación de la mente y formación de la idea.

Asegura que: el miedo paraliza; el miedo hace que no se siga adelante… nos amordaza psicológicamente y al que no, la mordaza de la ley. Lo tienen todo sin necesidad de cambiar velas incluso cuando el viento les sopla en contra, ya que en lugar de ello, cambian la ley, o el juez, o el fiscal… Cambio de jueces para que ante unos mismos hechos delictivos y en aplicación de un mismo artículo de la ley, se consiga retorcer el origen natural por el que se creó la justicia, violar a la dama de la justicia, hasta conseguir un cambio de rumbo en las sentencias o seguir manteniendo la impunidad que les otorga ese poder a pesar del delito.

Cambiar todo para que nada cambie. Pero quedémonos con lo que nos invita José Luis Sampedro: ”A pesar de ello, hay que seguir adelante; las batallas hay que darlas se ganen o se pierdan… hay que darlas por el hecho mismo de darlas, porque eso nos junta, eso nos ratifica”.

1 Comentario

  1. Yo recuerdo la premonición de Einstein, cuando dijo: “Temo por el día en el que la tecnología sobrepase la interacción humana. El mundo sólo tendrá una generación de idiotas”.

    De todos modos, el avance de la tecnología en las redes, tiene su parte buena y mala. En el primer caso, no sólo abre los ojos a la opinión pública ante las injusticias del mundo y proporciona la interacción de los usuarios en uno u otro sentido, sino que, en la parte negativa produce males irreparables…alejamiento del contacto personal que antes había y, por supuesto, permaneciendo todos bajo el ojo del ‘Gran Hermano’.

    Si es que, toda moneda tiene su cara y reverso. Ahora bien, hay que prepararse para la tecnología robótica del futuro y tendrá más consecuencias negativas que positivas, en comparación a como ahora está estructurada la humanidad.

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