Javier Pérez Royo | El Diario | 24/03/2018

El 155 CE estaba previsto para reaccionar políticamente ante un incumplimiento por parte de una Comunidad Autónoma de las obligaciones que le imponen la Constitución o las leyes o ante una actuación de la misma que atente gravemente contra el interés de España. Se trataba de corregir un ejercicio desviado del poder, imponiéndole a las autoridades de la comunidad autónoma el comportamiento constitucionalmente exigible. El 155 tiene un componente de “estado de excepción”, pero limitado al ejercicio del derecho a la autonomía y con la finalidad de restaurar el ejercicio de tal derecho de conformidad con la Constitución. No está en la Constitución para perseguir penalmente a los adversarios políticos. Es decir, no está en la Constitución para convertir el “estado de excepción autonómico” en un “estado de excepción” en el sentido tradicional del término, del que en España, por desgracia, sabemos mucho.

Y, sin embargo, exactamente para eso es para lo que ha servido. Al día siguiente de que el Consejo de Ministros decidiera activar las medidas autorizadas por el Senado, el Fiscal General aprovechó la ocasión para activar querellas ante la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo contra los miembros del Govern y de la Mesa del Parlament. La sincronización entre la acción del Gobierno, de la Fiscalía, de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo no pudo ser más perfecta. Y para activarlas mediante la “fabricación” de una acusación por un delito inexistente, el delito de rebelión, que más de cien profesores de derecho penal de las Universidades españolas consideran que no ha sido cometido por las personas contra las que la querella se ha dirigido. En el día de ayer, 23 de marzo, el juez instructor acaba de dictar un auto de procesamiento, acompañado de la medida cautelar más extrema que puede adoptarse.

Estamos volviendo a algo que hemos conocido en el pasado: la declaración del “estado de excepción” para, a continuación, actuar contra los adversarios, transformados de esta manera en “enemigos”, a los que hay que destruir. La lógica que se está siguiendo contra el nacionalismo catalán no es una lógica propia de la democracia, sino de épocas predemocráticas. Los que ya tenemos una edad conocimos esta forma de actuar por parte del Estado. La utilización del aparato jurídico del Estado a través de la declaración de un estado de excepción para reprimir penalmente al adversario, convertido de esta manera en enemigo, político. Esa es la lógica del estado de excepción. Al adversario político no se le combate políticamente, sino que se le persigue penalmente. Es lo que se está haciendo con el nacionalismo catalán. No hay que hacer política. Únicamente cabe la represión penal. El 155 político no fue más que la coartada para el 155 penal. Para el nacionalismo catalán sólo vale la Constitución Negativa, que es, justamente, en lo que consiste el Código Penal.

¿A qué “normalidad” se puede volver tras el auto dictado en el día de ayer por el juez Pablo Llarena? La vuelta a la normalidad era el objetivo declarado de la aplicación del artículo 155 CE. Así se presentó públicamente la activación de la coacción federal y en tales términos fue aceptada por el PSOE. ¿Qué queda de ese objetivo tras un auto que es el anticipo de una condena? ¿O es que la normalidad a la que se pretende volver es la anterior a la entrada en vigor de la Constitución de 1978?

De Mariano Rajoy y de su partido, que no está disuelto porque la Fiscalía General del Estado, que tan diligente es en otros asuntos, no se considera vinculada por la Constitución, que dice textualmente que “las asociaciones que persigan fines o utilicen medios constitutivos de delitos SON ILEGALES” (art. 22.2), no cabe esperar nada. Pero del PSOE sí cabría esperar algún tipo de reacción.

¿Cómo piensa Pedro Sánchez que se puede proceder en este momento a la investidura del President de la Generalitat? ¿Cuántos parlamentarios van a quedar suspendidos, que no inhabilitados, en los próximos días una vez que sea firme el auto de procesamiento? ¿Puede reflejar, tras esas suspensiones la composición del Parlament la voluntad del cuerpo electoral expresada el 21D? ¿Puede el nacionalismo tomar algún tipo de iniciativa política con sus máximos dirigentes en prisión y amenazados los demás con esa misma situación en cuanto se expresen de conformidad con la ideología con la que se presentaron ante los electores? ¿Se puede dirigir Catalunya democráticamente sin que los nacionalistas puedan participar en su condición de nacionalistas en la vida política?

Estamos volviendo a una etapa negra de la historia de España que pensábamos que habíamos dejado definitivamente atrás. A través de la activación del artículo 155 CE el Gobierno de Mariano Rajoy, con el concurso explicable aunque lamentable de Ciudadanos, e inexplicable del PSOE, ha lanzado a la Fiscalía General, y a través de ella a la Audiencia Nacional y al Tribunal Supremo a la persecución penal del nacionalismo, como si fuera un enemigo al que hay que aniquilar.

¿Es este el Estado social y democrático de Derecho definido en la Constitución, uno de cuyos objetivos, de acuerdo con el PREÁMBULO era “proteger a todos los españoles y PUEBLOS de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones”?

4 Comentarios

  1. ¡No es aceptable de ninguna manera lo que está haciendo el gobierno y la justicia contra Cataluña, se están cruzando lineas rojas muy peligrosas para el buen entendimiento nacional. ¿Se dan cuenta los responsables de estos desafueros de lo que están encendiendo?. Su egolatría está por encima de la racionalidad. Esto es muy negativo para el país, ¡muy negativo!.

  2. LOS NUEVOS ALANOS

    El juez Llanera ha decretado el ingreso en prisión incondicional y sin fianza de Turull, Rull, Romeva, Forcadell i Bassa, todos ellos implicados en el ‘gravísimo delito’ de intentar poner en práctica el mandato de las urnas. En una versión moderna de los ‘conquistadores’ hispanos, el estado español ha dado rienda suelta a sus jaurías de alanos, unos con porras y otros con togas, para que acorralen a esos ‘indígenas’ catalanes y los machaquen, si es que se resisten a ser salvados del inadmisible delito de querer ser sí mismos.

    Mientras tanto, los hijos menores de los fachas CONDENADOS por el caso Blanquerna valen como excusa para que sus padres no cumplan sentencia ni ingresen en la cárcel. Está claro que, para esa ‘justica igual para todos’ con la que se llenan la boca los parásitos borbónicos en sus discursos navideños, los hijos igualmente menores de los INVESTIGADOS (que no CONDENADOS) por el ‘procés’ no valen lo mismo.

    El Tribunal de Derechos Humanos tardará lo que tarde pero, cuando llegue el momento, sus sentencias condenatorias lloverán cual plomo fundido sobre el estado más corrupto y autoritario de Europa.

  3. Bueno, si ya en mi comentario del 4-11-2017 bajo el titular “EL FISCAL GENERAL PRENDE FUEGO A LA CONFIANZA EN LA JUSTICIA”, citaba “el cabreo de muchísimos catalanes ante el vergonzante arresto de una parte del Govern, e idéntico cabreo ‘contenido’ y compartido por los que no vivimos en Cataluña”, es fácil concluir el existente ahora tras la detención del Sr. Puigdemont como guinda de los despropósitos emprendidos por una Justicia politizada, más por la extrema derecha que otra cosa. Y teniendo en cuenta la similitud del Código Penal alemán con el español (además de las buenas relaciones existentes entre ambos países) es obvio que procederán a la entrega del Sr. Puigdemont a España y, en mi opinión, coincidiendo con el periodo estival.

    Pues, conste que multitud de catalanes, aun compartiendo las manifestaciones de ayer, desistió de acudir a las mismas, unos, por estar de vacaciones, pero la mayoría ante el temor de que se produjese alguna batalla campal, y como son trabajadores tan…de despachos y despachitos… (lo sé porque nos lo han comentado esta mañana, que no por otra cosa), pues ahí lo dejo.

    Desde luego que si repasamos los hechos, tienen un ‘cinismo’ impresionante los políticos que, para condenar la actitud unilateral independentista, afirman siempre que cualquier cambio se debate en sede parlamentaria. Cinismo, digo, porque, por similitud, voy a plantear una vez más, que cuando votamos a PODEMOS lo hicimos con esa idea, comprobando posteriormente que la misma excluye un Referéndum que pueda alterar el marco institucional, blindado por “el trío del 155”, motivo por el que los separatistas, precisamente, han decidido actuar unilateralmente siguiendo el mandato de sus votantes. Ah, ¡¿que no tenían mayoría de votos y se precipitaron?!: De acuerdo, pero si, como digo, el Gobierno y sus dos socios blindan cualquier modificación, que nos expliquen cuál era la alternativa.

    Por tanto, una buena mayoría de ciudadanos, entendemos que lo acontecido en Cataluña es de índole política ante la falta de diálogo, salvo para los que, torticeramente, han preferido darle la vuelta… no interpretarlo así, desentendiéndose del tema, judicializándolo.

    No obstante, es evidente que si los independentistas han cometido malversación y desobediencia, previas y durante el 1 o 27-O, se les juzgue por ello, pero -como siempre he mantenido- no se puede compartir que se les atribuya por parte de la Justicia delitos inexistentes como el de “rebelión”, porque ya estaríamos hablando de “prevaricación”, muy grave en un magistrado (Sr. Llarena).

    Por otro lado, justificar la actitud del citado juez para mantener en prisión a separatistas ante el posible riesgo de fuga por parte de los mismos y, para corroborarlo, recurrir al ejemplo de la posterior huida de la Sra. Rovira, sería entendible de no haber sido (y han sido) los previos encarcelamientos aludidos por decisión “irrevocable” del TS. Y ello, al margen de producirse la huida de la Sra. Rovira, con la intención de que, según se comenta y me cuadra, no puedan presentarse a unas hipotéticas futuras elecciones. Y, ¿por qué esta conclusión?: Pues porque los hechos nos demuestran que las elecciones del 21-D las convocó el Sr. Rajoy con la intención compartida por el PSC y CIUDADANOS de gobernar ellos tres, sin rivales independentistas con previos y posteriores encarcelamientos, pero el resultado electoral y parlamentario les truncó sus expectativas. Y ahora, buscando una normalidad “ficticia” pretenden encontrar un candidato a su medida con el pretexto de priorizar temas sociales y económicos, pero, aun siendo éstos importantes, siempre existirán, en mi opinión, las protestas y el cabreo en buena mayoría por considerarse una usurpación de sus instituciones.

    A resultas, el panorama catalán está tan endiabladamente complicado que, una manera de paliarlo, en mi opinión, sería (aunque parezca descabellado) investir al Sr. Puigdemont. Pueden suceder dos cosas:

    UNA: Como dijo el susodicho, hace un mex aprox. que la solución no pasaba por el independentismo como única vía, pues, ESCUCHARLE.

    DOS: Si, ante la irresponsabilidad del Gobierno, haciendo caso omiso a dicha vía, el Sr. Puigdemont, una vez investido quisiera continuar con su política separatista y discursos al efecto, no tendría mayor importancia, porque la independencia efectiva tardaría más de un año, tiempo suficiente para que en unos comicios generales adelantados ganase posiblemente otro partido y llegase a un acuerdo con los separatistas buscándoles otro encaje en España.

  4. Lo triste de todo esto para los que ni somos catalanes, ni vivimos en Catalunya pero somos adictos a la racionalidad política y a la otra, es que participamos de la consternación de los catalanes sin poder hacer nada para remediarlo salvo escribir…
    Esta canalla, sea por la realpolitik, el pragmatismo, sus dogmas religiosos y políticos o depravación, no conoce la nobleza, ni el faire play, ni el respeto a las instituciones ni a la separación de poderes ni, como dice Pérez Royo, a la propia Constitución que maneja a su antojo, como lo prueba el desprecio al contenido de su Preámbulo. Son todos capaces de cualquier cosa…
    . Pero dentro del atropello que esta gentuza viene cometiendo en distintos ámbitos de la gobernanza hace mucho tiempo, lo peor quizá es la complicidad, inexplicable aunque ya nos vamos acostumbrando, del partido mal llamado socialista. De estos dirigentes, impopulares pese a las siglas de su partido, conocíamos su verdadera ralea por muchas otras fechorías e infamias, pero no podíamos calcular semejante deriva o degeneración en el partido de Pedro Sànchez. Sobre los otros y en relación a los acontecimientos actuales y para calibrar su ralea, bastaría recordar al ministro Fernàndez Díaz y de lo que era capaz o al Franco de las penas de muerte que firmaba después o antes de misa… Pues bien, esta chusma que zarandea a Españam es hija ideológica suyo. No debiera extrañarnos, pues el 155 ya formaba parte del cocinado de Fraga Iribarne, albacea testamentario del dictador…

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