Elisa Beni | El Diario | 05/04/2018

La tarde de ayer fue una tarde de gozo. Lo fue al menos para mí. Entiéndame bien, fue una tarde de gozo para los amantes de la Justicia y de la verdad, para todos aquellos que hervían de indignación al ver como el órgano supremo de la jurisdicción española construía un relato para hacer encajar en un tipo delictivo a personas cuya actuación no lo constituía. Más allá de cual sea el delito y quiénes sean esas personas, nadie que conozca los pilares sobre los que se asienta nuestra civilización y nuestra democracia podía descansar bien pensando en cómo la razón de Estado atropellaba a la razón a secas y cómo personas llamadas a ser justas concluían que el fin siempre justificaría cualquier medio.

Ayer tarde, unos lejanos jueces alemanes demostraron que el viejo dicho de “Aún quedan jueces en Berlín” sigue siendo aplicable, lo que honra y eleva al estado centroeuropeo. Unos jueces imparciales, que no tienen que salvar nada ni a nadie, que no tienen nada que ganar ni que perder, fallaron que no ha existido violencia alguna en el proceso independentista ilegal y que, por tanto, no entregarán a Puigdemont por tal delito. Eso significa que España no podrá juzgarle por él. Me produce alipori imaginar a los alemanes, los dioses del Derecho Penal conceptual, leyendo la increíble obra de ficción escrita por Llarena en papel timbrado. Eso ellos lo guardarán para su coleto pero la bofetada que le han infligido aún resuena desde el Rin al Manzanares.

El siguiente paso llegará del plat pays, dado que podemos asegurar con grandes probabilidades de acertar que Bélgica tampoco entregará a los consellers que allí siguen por el inexistente delito de rebelión. ¿Porque son malos? No, porque son justos. Ese delito no se ha producido como ya lo han dicho a gritos la inmensa mayoría de los catedráticos de Derecho Penal de este país. No hace falta ser un lince para verlo y les dejo a ustedes que rellenen la línea de puntos respecto a qué hay que ser para estar tan seguro de que las ilegalidades se convirtieron en crimen nada más aplicar el 155.

Todo esto tiene una parte también terriblemente triste porque afecta directamente a la credibilidad del sistema judicial español y, desgraciadamente, lo hará en su totalidad tanto a los órganos que se prestan a esta represión como a los que no han participado en ella. A lo mejor tenemos suerte y la cosa ha tocado fondo. Tal vez tras quedar noqueados por los puñetazos que van a recibir desde cuatro países europeos, nos planteemos que no podemos seguir eligiendo a los jueces del Tribunal Supremo de forma politizada y por un sistema de cuotas, que necesitamos un Supremo con los mejores juristas de España sin ataduras y sin deudas.

La papeleta que les viene encima no es manca. Ni siquiera es seguro que Puigdemont, el líder de “su” trama criminal no lo olvidemos, sea entregado por malversación. Los abogados han mandado traducir las actas del Congreso en las que el propio presidente del Gobierno y el ministro de Hacienda manifestaban taxativamente que ni un euro de dinero de los fondos públicos se usó para financiar el referéndum. España deberá además acreditar con documentación oficial,y no con informes de la Guardia Civil, de dónde se malversó dinero y cuánto. Tampoco es seguro que sea entregado pues por malversación y, además, este es un delito menor que no justifica ni la prisión preventiva ni la privación de derechos políticos. Cuando la misma respuesta, que la violencia es una mixtificación, llegue de Bélgica, de Escocia y hasta puede que de Suiza ¿en qué papel van a quedar los acusadores y los jueces españoles? Somos un espacio común de Justicia y España no va a poder seguir con tal planteamiento sin despertar los recelos sobre el funcionamiento de su Justicia en la Unión Europea. Ya lo he advertido otras veces, el artículo 7 se activa para los incumplidores de los principios fundamentales de la Unión, uno de los cuales es un Estado de Derecho digno de tal nombre.

Así no se hacen las cosas por mucho que te las aplaudan las masas acríticas y los más preocupados por castigar y reprimir y mantener el statu quo que por los principios y las verdades fundamentales. Si quieren que lo que han hecho los independentistas catalanes sea delito que lo legislen así y lo tipifiquen en el Código Penal y si existe una próxima vez, se lo aplican, pero lo que están haciendo es impropio de una democracia occidental.

Por último quiero felicitar a los defensores del Derecho y de los derechos humanos y la Justicia que tuvieron la previsión de ver que no sería posible obtener un juicio imparcial en España y que habría que buscarlo en instancias europeas. Ellos han hecho más por la Justicia y la verdad que los que se las dan de justicieros en suelo patrio. Mi reconocimiento y mi apoyo porque su lucha es la mía y la de millones de españoles de bien que no queremos ver pervertida nuestra democracia para conseguir una vendetta.

11 Comentarios

    • ¿Este? será esta en todo caso y por cierto, si es mendruga y ruin debe ser que muchísimos catedráticos españoles y juristas belgas, alemanes y de otros países tarugos, son igualmente tarugos y ruines, salvo tú y el PPSOEC’s, que con vosotros se rompió el molde de la inteligencia. Bon profit (porque te lo tragarás quieras o no)

  1. Habrá que traer mucho cuidado con los lideres que se presenten a las elecciones , porque visto lo visto, se pueden sacar de debajo de la manga .el delito de malversacion o cualquier otro y meter en la cárcel al candidato que no les guste. Como funcione lo que le están haciendo a Lula en Brasil, no me extrañaría verlo en nuestra madre patria. Menos mal que de momento tenemos la judicatura europea.

  2. Está claro que la politización, además de a las universidades llega a todas partes en este país. Los jueces alemanes con la verdad del delito de rebelión que Llarena achacaba a los detenidos y a Puigdemont ha sido un bofetón para el Tribunal Supremo lo cual demuestra que Puigdemont hizo bien en buscar la justicia europea y por otra parte si no ha desviado dinero de los Presupuestos según dijo Montoro, tampoco le podrán acusar de malversación; el problema ahora está con los detenidos a los cuales acusa Llarena de estos mismos delitos y a mi juicio, es probable que poco a poco Europa vaya desmontando la sarta de mentiras.

  3. Comparto el artículo (de la ‘A a la Z’) y es de dominio público el varapalo que se ha llevado en general el TS y en particular el juez Llarena como instructor. En mi opinión (ojo, opinión) tiene tan herido su amor propio y la proyección pública que pueda dar de su desconocimiento del Código Penal (aunque esto último no es así, porque bien que lo conoce y es lo que se le critica) que hasta Don Felipe acudió esta mañana a ofrecerle su apoyo en un VERGONZANTE COMPADREO entre Monarquía-Judicatura. ¡Pero si es que esto no cuadra en una presunta independencia judicial! Y ya sólo faltaba en la escenita la Guardia Civil para entender lo sucedido con el Artículo 155.

    Y mientras tanto, esperando multitud de ciudadanos vernos en una República española. ¡Con las ganas que tengo yo de ir de revolución!.

  4. Salvador, que te manifiestes políticamente en un sentido u otro en este digital, independientemente de que compartamos o no tu opinión, es muy respetable.

  5. En el caso del Sr. Puigdemont (extensivo a sus subordinados) el Tribunal alemán se ha pronunciado al igual que otros países, desestimando el presunto delito de rebelión, más o menos como ya esperábamos multitud de ciudadanos.
    Y yo formularía al juez Llarena y sus colegas -caso de leerme- las siguientes preguntas y respuestas:

    Primera.- ¿Será que estábamos los no catalanes… ‘locos’ o confabulados con ellos para negar una… rebelión por la que se imputó al Sr. Puigdemont y demás políticos, como siempre hemos mantenido? Obviamente no.

    Segunda.- ¿No será más coherente pensar, como también siempre hemos mantenido, que los jueces del TS, con pruebas no ajustadas a la realidad han actuado en la causa ideológicamente y contra la actitud de otros juristas, que neutralmente exoneraron verbalmente a los aludidos de tales delitos?.

    Tercera.- El punto anterior lo avala el hecho constatado de que existen políticos catalanes en prisión provisional sin haberles juzgado ni haber incurrido en rebelión, ni tan siquiera en malversación, según manifestó en su día el exministro de Hacienda, Sr. Montoro.

    Cuarta.- La República catalana no existió como tal, pese a la proclamación verbal de sus dirigentes (como quienes dicen: ‘estamos en Marte’).
    Por tanto, todo responde a una trama político-judicial orquestada por la derecha (partiendo de la violencia policial impulsada por Felipe VI) algo inconcebible y tenebroso en un Estado de Derecho, como tanto reiteran que tenemos los políticos y periodistas (para mentalizarse ellos), insistencia que no sería necesaria si se diese por hecho que lo es.

    Obviamente este vergonzante tema fomenta un lamentable y justificado descrédito de nuestra Justicia ante Europa, cuya solución no consiste en dirimir si corresponde a tribunales internacionales o nacionales su competencia, cuando la instrucción de la causa, al ser tema de carácter político, viene viciada de origen con pruebas imaginarias y contrarias a Derecho.

    Lo que, unido a las escandalosas grabaciones de Corinna, forman la “MARCA ESPAÑA” ¡Qué bochorno, por Dios!. Tan es así, que yo formularía al Sr. Sánchez dos preguntitas, y espero me lea:

    PRESIDENTE: Con ambos precedentes,

    1) ¿Cree que merece la pena (además del despilfarro que supone) MANTENER EL PREMIO de 12.000,00 euros que otorgaba el PP al corresponsal que mejor hable de España?

    2) ¿Tan conscientes son ustedes, políticos, de la mala fama que nuestro país proyecta al exterior, que hace falta sobornarles?.

    No hace falta que responda, evidentemente (su ‘pensamiento’ al respecto, lo conozco ya).

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