Carlos Hernández | El Diario | 03/05/2018

Mentiría si os dijera que le he dado muchas vueltas antes de compartir esta historia personal, por íntima que sea. No me resulta agradable, pero tengo que hacerlo. Espero que después de leer los hechos que os voy a relatar comprendáis los motivos que me han empujado a desnudarme de esta manera ante todos vosotros.

El pasado 30 de octubre murió Jesús Martín Tapias, un excelente periodista y un gran amigo. Acabó con él un cáncer de colon que manifestó los primeros síntomas cuando ya era demasiado tarde. Pasado el shock inicial, tras el devastador diagnóstico, Jesús no quiso marcharse sin elaborar su gran crónica final. Durante sus últimos meses escribió un libro titulado Mi maratón contra el cáncer en el que narró la forma en que había hecho frente a la enfermedad y denunció que un sencillo test de detección precoz le habría, muy probablemente, salvado la vida. Una prueba fácil y barata para detectar sangre en heces que ya se realizaba en varias comunidades autónomas, pero que aún no había incorporado la sanidad pública de Madrid, donde él residía. “PROTESTO enérgicamente por una situación a todas luces injusta —escribió Jesús en su libro— si hubiese vivido en el País Vasco o Valencia, lo más probable es que me hubiera librado de todo este sufrimiento”.

Tras su fallecimiento un ejército de amigos y, muy especialmente, su mujer y sus hijas dejamos a un lado el dolor y nos dispusimos a cumplir sus últimas instrucciones. Por tierra, mar y aire; o mejor dicho, por Twitter, radio, prensa y televisión nos sumamos a la campaña que, ya desde hacía años, desarrollaba la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). El objetivo era presionar a todas las comunidades autónomas para que incluyeran cuanto antes en ese test de detección temprana al 100% de la población de riesgo, es decir a hombres y mujeres de entre 50 y 69 años de edad. La AECC calcula que así se podría evitar el 90% de los 41.000 nuevos casos de cáncer de colon que se diagnostican cada año en nuestro país.

La improvisada acción tuvo una amplia repercusión mediática y reacciones muy positivas en las redes sociales. ¿Todas? No. Confieso que no me esperaba que surgiera un enemigo con el que no estoy familiarizado. “El test no salva vidas (…) está promoviendo daños a cientos de miles de personas. No es recomendable”, empezó a contestar un médico con más de 12.000 seguidores. Inicialmente creí que era un curandero o un vidente más, de esos que llenan la parrilla televisiva durante las madrugadas. Sin embargo, al documentarme encontré que medios tan serios y respetables como La Vanguardia o La Marea habían entrevistado al personaje y le habían servido de altavoz para sus peregrinas teorías.

No diré el nombre del supuesto doctor (al parecer lo es) para no darle publicidad y porque hay muchos otros de la misma calaña. Son los más peligrosos ya que no utilizan ridículos rituales, ni usan bolas de cristal o patas de conejo. Ellos emplean gráficos, cifras y datos extraídos de supuestos estudios médicos. Estos pseudocientíficos, además, van de progres, de ecologistas y de antisistema. Utilizan hechos ciertos y muy deplorables, como la tiranía de la industria farmacéutica, para inventarse teorías alternativas, supuestamente científicas, con las que alcanzar notoriedad y, de paso, forrarse.

“No vacunes a tu hija que eso solo sirve para engordar la cuenta de resultado de las farmacéuticas”; “No hagas caso de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud porque esa institución obedece a los dictados de las grandes potencias”; “No te hagas mamografías ni te vacunes contra la gripe, toma remedios naturales como hacían nuestras abuelas”… Mensajes de rebeldía casi revolucionaria que, además, invitan a un regreso a lo natural, a lo auténtico. Es por ello que ese discurso lo acaban comprando miles y miles de personas. Muchas por una especie de falso romanticismo; muchas otras por la lógica desesperación a la que les ha conducido una terrible enfermedad… En cualquier caso, muchas  más de las que creemos. En aquellos tristes días no fueron pocos los tuiteros que hicieron suyos los argumentos de aquel charlatán.

La vida depara unas casualidades tan jodidas que dos meses después de todo aquello y sin yo decirle nada, mi médico de cabecera decidió incluir en mi chequeo anual (que suele ser bienal o trienal debido a mi innato despiste) uno de esos test de cribado de heces para detectar precozmente el cáncer de colon. Yo aún tenía 48 años, es decir, dos menos que la edad reconocida como “de máximo riesgo”. No sé por qué lo hizo, pero muy probablemente me salvó la vida (¡Gracias Fernando!). Me hice la sencillísima prueba y una semana después me dio la noticia: “¡Vaya! Ha dado muy positivo… te tienes que hacer una colonoscopia urgente”. Seis días después se me practicó esa exploración; en ella me detectaron un pólipo en el colon de un tamaño tan considerable que no fue posible extirparlo en ese momento. El médico que me intervino no quiso “mojarse”; me indicó que no parecía maligno, pero que hasta que no lo extrajeran y lo analizaran no se podía descartar nada.

A mediados del pasado abril me extirparon el pólipo. Afortunadamente habían llegado a tiempo y el colon estaba completamente limpio. Tanto el gastroenterólogo como mi propio médico de cabecera coincidieron en la conclusión: es imposible asegurarlo, pero por el tamaño y sus características había muchas posibilidades de que hubiera acabado convertido en cáncer. Los expertos en la materia y la AECC insisten en las evidencias científicas: no todos los pólipos en el colon derivan en cáncer, pero sí la práctica totalidad de los cánceres de colon empiezan siendo simples pólipos. El proceso de “malignización” de un pólipo no es ni mucho menos inmediato; tarda una media de 8 años por lo que el cáncer de colon, siendo el que más incidencia tiene en nuestro país, también es el más evitable.

Las comunidades autónomas se han puesto las pilas con este tema y, aunque con excepciones, han avanzado en la implantación de esta prueba de detección precoz que puede salvar miles de vidas. Aun así, alrededor de 37.000 españoles y españolas siguen muriendo cada año por esta enfermedad. Al igual que ocurre con otras patologías, quizás ha llegado el momento de empezar a contabilizar también los fallecimientos provocados por charlatanes como el que he mencionado.

La AECC expresó el mes pasado su preocupación por el incremento de personas que están abandonando sus tratamientos de quimioterapia para ponerse en manos de pseudoterapias. Esta asociación denuncia que cada vez reciben más llamadas preguntando “por los efectos de la guayaba, el veneno del escorpión azul o las constelaciones familiares a la hora de curar un cáncer”. No es ninguna broma. Las muertes provocadas por esos pseudocientíficos que ganan dinero a costa de la ignorancia y/o la desesperación de los enfermos se parecen mucho a un homicidio puro y duro.

Son las autoridades las que deben legislar y perseguir este tipo de prácticas. Abrir la puerta a que se vendan productos homeopáticos en las farmacias, tal y como acaba de aprobar el Ministerio de Sanidad siguiendo una directiva europea, no parece el mejor de los caminos. En este tema, como en casi todos, no valen medias tintas. Estos “terapeutas”, especialmente los que se disfrazan de progres, ácratas y ecologistas, son muy peligrosos. Que se lo digan  al padre de Mario Rodríguez que vio morir a su hijo tras abandonar su tratamiento contra la leucemia aconsejado por un curandero. Que se lo digan a esas madres, hermanos e hijas que llaman desesperados a la AECC porque sus seres queridos dejan la quimioterapia para ponerse en manos de bocazas que les aconsejan tomar zumos de zanahoria. Que se lo digan a la familia de Jesús Martín. Que me lo digan a mí.

7 Comentarios

  1. Carlos Hernández enhorabuena, no tuvieron tanta suerte un tío mío, mi madre y dos primas hermanas todos muertos por cáncer siguiendo las indicaciones de los médicos, Si no sabes los diferentes factores que pueden incidir en la producción del cáncer, ni tampoco las diferentes fases del mismo en las que se puede curar si se coge a tiempo como es tu caso, gran casualidad, y que llegado a un punto ya no es curable, ¿quién eres tú para decir de qué modo quiere curarse o morir alguien cuando los muertos por cáncer siguiendo los métodos de los médicos convencionales son innumerables?Esto es un artículo sesgado en contra de las terapias alternativas y complementarias que me hace dudar que lo que explicas sea verdad. Cuídate. Saludos

  2. Es curioso como se sienta cátedra fácilmente, cuando estamos en la ortodoxia. ¿Que ocurre cuando siguiendo todos los protocolos mueres también?(como mi mujer) ¿Entonces te ha matado la medicina?… Creo que no hay que ser tan categóricos, y dejar que cada cual se informe, tenga acceso a las diferentes alternativas (por supuesto la “detección precoz” para quién la desee) y tome su propia decisión, sobre que terapia, o forma de vida seguir, siendo la medicina alopática una de ellas. Nadie está en posesión de la verdad, porque
    casos documentados hay para todos los gustos, incluidas remisiones espontáneas. Al final es un problema de confianza, porque ninguna “medicina”, tiene para con el “cáncer”, certeza de nada. Que nadie saldrá vivo de esta vida, es la única certeza que hoy por hoy, puedo afirmar categóricamente.
    Saludos

  3. Eso no es cuestión de tener o no tener la verdad,es cuestión si es medicina o charlatanes en busca de dinero.Tampoco es cuestión de elegir como se muere es cuestión de tener una oportunidad y esta claro que si la medicina puede matar los charlatanes de seguro que te matan.

  4. Terminando de leer tu artículo, lo primero que me ha venido a la mente es (sin saber que ya habían comentarios) lo que escribe el primer comentarista y lo remata el segundo…Que pena que tu sesgado artículo…no dudo de que sea cierto en lo referido al relato de tu fallecido amigo y de ti mismo, pero…percibo mucha intencionalidad en el mismo,

    Como decía, qué pena que esta página no tenga mayor alcance o que no te atrevas a enviarlo a la prensa de papel abierta….no lo dudes, estarían encantados de publicarlo, en particular los del grupo Vocento, tan solícitos a la hora de tratar estos temas con color corporativo infalible medico-farmaceútico.

    Pienso que tu escrito lleva mas carga de intención que de ignorancia o desinformación…y mira que esto último lo demuestras en cada párrafo…..¿porqué llamas terapias alternativas a los tratamientos naturales como el ayuno terapéutico o productos naturales extraídos principalmente de las plantas o el bicarbonato de sodio que también forman parte del cocktel de la quimioterapia?, ¿llamarías también alternativas a las personas que no se casan tan fácilmente con lo oficial o tradicional?

    ¿Quien controla a la OMS que ejerce de mediador mundial entre esas grandes corporaciones y los consumidores de farmacia?…lo mismo que a la ONU que ejerce de gendarme mundial…NADIE. No se quien controla pero si quien la financia…al 80% la industria farmacéutica…es decir, los consumidores de farmafia.

    Con solo informarte durante un par de horas sobre las virtudes terapéuticas contra el cáncer y la malaria de la Artemisa Annua, el interés de las grandes farmacéuticas por monopolizar el cultivo de esta planta y en menor medida de la estevia; la presión de estas empresas para prohibir su comercialización y hasta su cultivo, etc, etc, etc..

    “Son las autoridades las que deben legislar y perseguir este tipo de prácticas…” pienso que no eres tan ingenuo al escribir esto, …claro que debería de ser así, pero ¿que autoridad moral tienen las autoridades a las que eludes en particular las que gobiernan de manera esperpéntica en esta fallida democracia española?

    Sigo pensando que no es inocuo tu escrito y si muy grosero y despectivo principalmente cuando aludes a los terapeutas no integrados en el circuito o mejor dicho en el circulo oficial donde nos quieren a todos.

    Como referencia decirte que ni mis hijos ni mis nietos están vacunados de nada…no lo digo ni con honra ni como dogma de fe…ni vacunas médicas ni religiosas…y gozan de buena salud física y mental. ya que he mencionado a la iglesia católica, entérate de los negocios y acciones del Vaticano con la multinacional Monsanto o Pfizer (principal productor de anticonceptivos) y el cultivo de soja transgénica (con todas las carencias nutricionales que provoca) en Argentina (país del actual papa y su familia allí) y el reparto de este alimento por parte de Cáritas y los comedores escolares infantiles.

    Y así´y así, y así hasta el infinito mas negro es el horizonte a la que nos pudieran llevar esas autoridades a las que aludes.

    Saludos y salud….Sal y Luz…los dos elementos naturales de nuestro origen de ser….

    Iulen Lizaso

  5. La industria de la enfermedad es un negocio muy lucrativo. ¿Entonces, Hipócrates, padre de la medicina era un hereje pseudocientífico? Quizá para presionar más a las terapias alternativas, te vendría bien unirte a C´s. Cada cuál decide libremente qué creer o no creer, y, por supuesto, es responsable de su propia salud.

  6. Lo que expones es totalmente tendencioso y totalitario además de mostrar tu ignorancia. Yo soy superviviente de cáncer de mamá con metástasis ganglionar y no me operé, ni me puse quimioterapia ni radioterapia. Todo lo que utilicé está enmarcado en las supuestas pseudoterapias (curioso que no tengas en cuenta la multitud de pruebas acerca de los fraudulentos estudios de muchos de los medicamentos alopáticos que tu tan ardientemente defiendes). Ni lo aconsejo ni lo dejo de aconsejar, creo en la libertad individual y en el respeto a las decisiones de las personas. A mi me trataron de forma coordinada cuatro “charlatanes” que evitaron no sólo que me muriera sino que quedará mermada mi calidad de vida para los restos, l@s oncólog@s me miraban al principio con recelo pasaron luego a aceptar pueden existir otras otras formas de intervenir con buenos resultados, a la vista estaba. Paralelamente a mi experiencia, una amiga que no sabía nada de lo mío estaba haciendo un tratamiento similar para un cáncer de mamá del tamaño de una pelota de pinpong. Un montón de años después sigue viva y muy sana. A mi madre le diagnosticaron el año pasado un linfoma muy agresivo en estadio avanzado. Siguió al pie de la letra lo que su hematóloga consideró. Seis ciclos de quimioterapia que estuvieron a punto de llevársela a la tumba de una asepsia. La quimioterapia no funcionó, el linfoma creció, le dieron 3 meses de descanso para empezar con quimioterapia paliativa. Le propusimos a su hematóloga que nos permitiera en esos tres meses hacer terapias alternativas, aceptó de buen grado (los que trabajan todos los días con pacientes de cáncer y los ven morir, suelen ser bastante más abiertos de mente que tu). A los tres meses le hicieron pruebas de imagen, el linfoma se había parado y había focos que habían disminuido. Diez meses después si ves a mi madre no la conoces, hace una vida totalmente normal. Su linfoma no ha desaparecido pero no ha avanzado y su calidad de vida es muy buena. Es la propia hematóloga la que nos ha dicho que continuemos por ese camino y en ello seguimos.
    Cuando se habla con la ligereza que tu lo has hecho se pierde totalmente la credibilidad.
    Salud y buenas noches.

  7. Muchas gracias por los inteligentes comentarios que no es preciso repetir, pues los comparto en su totalidad

    A Miguel Cervera, además, muchas gracias por el video. Uno más para intentar despertar conciencias

    Ya que el autor habla de casos particulares, yo le añado unos cuantos más de personas muy queridas más jóvenes que yo, a las que sobrevivo gracias a lo que él denomina pseudociencia, a pesar de que durante cuatro largas décadas los pseudoprofesionales del vademécum me convirtieron en una farmacia ambulante.

    Ellas siguieron mansamente los protocolos fijados por la gran farmaindustria, y sus innumerables comisionistas, que tan sólo son matasanos expertos en manejar el vedemécum, y que no consiguieron salvarles la vida a pesar de infligirlas un sufrimiento atroz durante años. DEP

    – Merche: fallecida con 52 años
    – Santi, , ídem con 53 años
    – Ana, ídem con 48 años
    – Coro, ídem, 62 años
    – Graciela, ídem a los 55 años
    – Clarisa, ídem 55 años
    – Mari Jose, ídem 49 años
    . Marian, ídem, 37 años

    Dado que el sistema no me permite colocar varios enlaces, he reunido en un documento de Word una mínima parte de la información que he conocido durante cuarenta y siete años visitando dependencias sanitarias y pseudosanitarias, en españistán y en el supuesto “tercer mundo” donde me rescataron de la tumba a la que me habían empujado una larga lista de ppseudosanitarios que tratan a las personas enfermas como si fuéramos las piezas de un puzzle descompuesto que nadie tiene intención de recomponer, y no quieren saber que los millones de células de nuestro cuerpo interactúan constantemente a velocidades incalculables, y hay que estudiarlas en conjunto, no por partes cada vez más pequeñas

    Incluyo una entrevista realizada al Presidente de la Organización Médica Colegial hace cuatro años.

    RNE la emitió SÓLO por Radio Exterior de España. Parece que nuestras autoridades no consideraron oportuno que los “aborígenes españistaníes” escucharan sus palabras

    https://drive.google.com/file/d/0B0y5IivC8jmRVEd1cjM1dGlMUDdWRlU4dnVrUWR3d21kaXJB/view?usp=sharing

    Saludos y MUCHA SALUD para no depender de los especialistas en el manejo del vademécum

    Hace años que un sabio dijo: “LA SALUD ES DEMASIADO IMPORTANTE COMO PARA DEJARLA EN MANOS DE LOS MÉDICOS”

    Ahí os la dejo

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