Ramón Cotarelo | 15/05/2018

Resumen breve de la situación: Torra ha superado el trámite de la investidura en una condiciones muy difíciles. Enfrentado a un ataque maligno y demencial que no solo no respeta los 100 días de cortesía parlamentaria sino el mero hecho de la investidura, es el 131 presidente de la Generalitat. Todos los comentaristas españoles han formado un coro denigratorio y amenazador. Torra es un racista, un supremacista, un xenófobo, un antiespañol que debe tener cuidado con lo que hace y dice y, si falta a la ley, M. Rajoy está dispuesto a seguir aplicando el 155 con el apoyo de PSOE y C’s.

En realidad, no es el gobierno el interlocutor en esta lucha, sino el conjunto del Bloque del 155, con el entusiasta apoyo del PSOE, de C’s y de buena parte de Podemos. Esta parte o sector crece en la medida en que ve que la falta de un discurso nacional-español le restará votos en España, lo único que le importa, pues, a pesar de querer asaltar los cielos, su cálculo se orienta exclusivamente a las elecciones y los escaños conseguidos. No es el PP solo el que se enfrenta al independentismo, sino el conjunto del sistema político español, las tres cuartas partes del Congreso (más del 90% si llega el caso), la totalidad del sistema mediático, el poder judicial, convertido en el vehículo de la política represiva y, por supuesto, el electorado que, cuando se trata de reprimir a los catalanes, forma una piña, una unión sagrada capitaneada por lo más corrupto y reaccionario del Estado.

El procés sigue y mantiene firme la unidad de acción de las fuerzas de esta revolución: las instituciones, los partidos, las organizaciones sociales, las profesionales, las redes y el pueblo en permanente tarea de organización espontánea de la resistencia. Es la única garantía de llegar hasta el final. El independentismo no puede esperar más ayuda y respaldo que las que obtenga de su propia acción estratégica y el apoyo que pueda conseguir en el extranjero. Del resto del Estado español, ni una ayuda, sino todo lo contrario; de los intelectuales y las izquierdas españolas cero colaboración.

Por eso hace muy bien Torra en viajar a Berlín como primer ministro de la República Catalana, a comunicar su elección al presidente legítimo de Catalunya y no a Madrid, a comunicar eso mismo al rey del país vecino. Y también hace bien el presidente del Parlament, Roger Torrent en no desplazarse a rendir pleitesía y comunicar al jefe del Estado español, el rey, la decisión de investir a Torra. Se limitará a darle razón de ello por escrito. Y aun eso me parece excesivo por su parte. No se me alcanza qué puede obligar a Torrent a mantener la corrección parlamentaria con una gente que, como el rey, el gobierno del PP y la oposición en su conjunto tampoco lo hacen.

 Poco a poco, con todo,  la República Catalana va consolidándose en un plano simbólico que tiene una gran importancia cuando, como sucede actualmente, se ve impedida de desplegar sus potencialidades institucionales al estar sometida a una amenaza permanente de intervención arbitraria. Esta  que puede desencadenarse en cualquier momento en que el B155 considere oportuno para seguir con su objetivo de extirpar el independentismo catalán.

Sin duda, el proyecto del gobierno “efectivo” de la Generalitat es avanzar en su plan de construcción republicana.  Pero su capacidad de hacerlo está condicionada por la situación de inseguridad jurídica en que se encuentra el conjunto del movimiento. No solamente los presos políticos, cuyos derechos dependen de los estados de humor de un juez, sino la propia acción de gobierno y la actividad legislativa del Parlament.  En estas condiciones, lo que cualquier gobierno independentista que trate de realizar el mandato del 1º-O tiene por delante es un horizonte penal. No obstante, a su vez, por mucho que los neofalangistas de C’s presionen o los socialistas amenacen con más represión a través del 155, lo cierto es que no podrán materializarla. Un segundo gobierno de la Generalitat, procesado y encarcelado por ese peculiar juez del Supremo es más de lo que la UE puede condonar.

Mientras haya presos políticos no cabe contar con una normalización de la situación catalana. Se ha dicho muchas veces pero, al parecer, es preciso repetirlo. Y menos cabrá contar si continúa aplicándose la política de encarcelamiento. Es una situación en la que el gobierno del Estado y sus aliados del B155 ha colocado al país como resultado de su carácter autoritario y su fantástica incompetencia.

En realidad, el camino de consolidación de la República catalana está expedito por cuanto sus adversarios no están en situación de impedirlo más que a base de intensificar los disparates represivos que profundizarán en la crisis y favorecerán la mediación exterior. Solo les queda la política de asfixia y suspensión de la autonomía catalana, una vuelta atrás que no pueden mantener y que se encuentra con una barrera infranqueable si se obstinan en imposibilitar el gobierno de la Generalitat: las elecciones anticipadas. Téngase en cuenta que estas serán convocadas por el govern en condiciones favorables (como las del 21 de diciembre lo fueron para el gobierno español, que las perdió) y, mediando una lista de país, pueden ser el momento decisivo en este contencioso ya excesivamente prolongado.

10 Comentarios

  1. Es éste el único sitio en España que, fuera de Catalunya, se puede leer algo objetivo, neutro, imparcial e inteligente por todo eso mismo. La independencia de todos los países que tuvieron que quitarse el dominio de otros pueblos, ha estado siempre teñida de sangre y de numerosos problemas sociológicos. El Estado español, en manos de incompetentes, de ladrones y de cazurros, sin más visión de Estado que la del Estado autoritario y dominador, empezó su insensatez anulando prácticamente el Estatut y humillando al pueblo catalàn sin permitirle un referéndum constitucional que no hubiese dado lugar a una mayoria significativa. Luego, la prueba de que su deseo de salir de esta cueva de paletos está fundado es la agresividad de los demás partidos y de la mayoría de los medios de comunicación aferrados a una constitucionalidad que en numerosos casos y ocasiones han vulnerado los gobiernos, los partidos y la propia justicia. Que a todos ellos les den…

    • La estupidez y la estulticia hacen mella en los cerebros débiles, hablas de de ladrones, como si no hubieran robado en Cataluña lo habido y por haber, ¿a quien ha beneficiado la competencia de los gobernantes de Cataluña? a ellos mismos, a los ciudadanos los han llevado a la miseria. Han recortado, han pactado con los cazurros incompetentes cuando les ha convenido….
      Yo os llevaría al Tibet, a Kurdistán, al Sahara, para que supierais lo que es de verdad estar dominados y que les nieguen el derecho de autodeterminación como vosotros habéis hecho. Quién apoya a las derechas, son igual de canallas como ellos. Así que no critiqueis tanto a las derechas españolas porque vosotros estáis igual de podridos.

  2. Ramón Cotarelo, un amargado que todavía no ha encontrado su sitio y espera que se lo den los independentistas, que curioso que critiques a la derecha española y sus socios, y en eso te doy la razón, y pierdas la honestidad al no criticar a la derecha catalana y sus socios que son lo mismo.
    Por lo visto de lo que se trata es de intereses de unos y otros y los tontos útiles les siguen ciegos y ebrios de una Cataluña libre que resulta que de todas las comunidades es la que tenía más privilegios. Me resultas un farsante y un arribista. Que te vaya bien.

    • Ponte tu camisa azul, adornada con yugos y flechas, y vete a colocarle unas flores a tu caudillo. Prietas las filas…

  3. Es un placer leer a las personas cultas (Cotarelo es politólogo, escritor y catedrático emérito de Ciencia Política) Se nota que tiene criterio, criterio propio, y razona, expone, debate y respeta. Respeta también a los que no opinan como él. Sabe de lo qué habla, ha analizado y ha escrito sobre la transición española y la consolidación democrática en España.
    Yo no coincido con todas sus ideas pero me encanta leerle y, porque no?, aprender!
    Lamento profundamente qué para intentar desautorizarle … se le insulte.
    Democracia es respetar, incluso al antagonista, y construir entre todos.

    Saludos

  4. El ‘cepillao’ del Estatut de Maragall a manos de Guerra y sus carpinteros, sumado cuatro años después a la sentencia del Constitucional recortando aún más el texto inicial a instancias del PP por sus intereses electoralistas, desembocaron en el estallido popular de 2012, al que los políticos locales tuvieron que apuntarse a la carrera para no quedar fuera de la foto. De aquellos polvos estos lodos. Primero fue el 9-N, un referéndum forzosamente encubierto bajo la denominación de ‘consulta ciudadana’, que dejó claras varias cosas: la capacidad operativa de la ciudadanía, una abrumadora mayoría independentista entre los votantes y la torpeza del gobierno central, que quedó en ridículo tras haber cacareado que aquello no sería más que ‘una costillada’. Luego vinieron las elecciones del 27-S, en las que el tiro les salió por la culata a los independentistas, que las habían planteado como un ‘plebiscito’ a su favor, pero en las que la propuesta independentista se quedó en un 47,74%. Este prácticamente empate entre independentistas y no independentistas debería haber hecho reflexionar a unos y otros. A los separatistas porque la dura realidad les demostraba que su propuesta no llegaba ni al 50% de los votantes. Al gobierno central para quedarse tranquilo y no sacar las cosas de madre. Sin embargo, ante la convocatoria del referéndum del 1-O y enfrentado la posibilidad de un nuevo ridículo, el gobierno central optó por el ‘a por ellos’ y por la represión brutal que todos (dentro y fuera de España) pudimos comprobar. Con lo fácil que hubiera sido desdeñar ese referéndum y descalificarlo por ilegal en base a la legislación vigente y, por consiguiente, sin ningún efecto. Pero no, la batalla de la testosterona ya estaba en marcha de forma irreversible. A esta batalla se sumaron después fiscales y jueces con procesos esperpénticos y encarcelamientos arbitrarios, de modo que nos encontramos ahora en un enredo para el que no se me ocurre solución. El discurso el Borbón del 3-O dejó bien claro que no se puede contar con él para encontrar soluciones imaginativas. Tampoco parece que la aplicación por primera vez en la historia del artículo 155 vaya a suavizar las cosas. Claro que siempre queda el recurso de bombardear Barcelona cada 50 años, como sentenció Espartero, a cuya solución parece haberse apuntado recientemente el señor Jiménez Losantos ¡Estamos apañados!

    • Otra opción es la socialmonárquía de Izeta y Sánchez. Tal vez eurocomunistas que van a misa, o republicanos que hacen reverencias a su “majestad”. En España puedes encontrar toda una delirante fauna política.

  5. A mi juicio, está bien formado el discurso de Torra para la república que quiere de abajo arriba con el deseo de la gente, pero si ellos se separan es por culpa del gobierno, porque cuando Puigdemont dijo que había otras alternativas sin ser la independencia, Rajoy no tuvo coj…..nes de estudiar otro proyecto de Estado para ellos y para España; está claro que los partidos tradicionales y Podemos no tienen perspectivas de futuro para el país si no es el del Bobón de arriba abajo mientras que los españoles sí que lo querríamos; es la raya que nos separa a la gente de los líderes aprovechados de derechas e izquierdas y encima se quejarán si les damos la espalda. Manda huevos!.

  6. periodista

    Es 22 de noviembre de 1975. Mediodía. Poniendo su mano derecha sobre los Evangelios que le muestra el presidente de las Cortes, Rodríguez de Valcárcel, el que será rey dice: «Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional». Ahí empieza la ilegitimidad del poder actual –dos días antes moría el Genocida– que hoy se culmina con la agresión a la libertad del pueblo catalán.

    27 de noviembre del citado año. En una misa del Espíritu Santo celebrada en los Jerónimos de Madrid el cardenal Tarancón –que dio al olvido la blasfemia de bautizar como Cruzada un atentado gravísimo a los derechos humanos de un pueblo– ungía majestuosamente al sucesor de un genocida que deshonró mil veces a la Iglesia española haciendo tender nada menos que el palio sagrado sobre su cabeza de triple traidor a la jurada bandera y a la libertad y la legitimidad republicana y de quién el nuevo rey –que rompió la dinastía condenando al exilio a su padre– dijo esto: «Una figura excepcional entra en la historia». Hoy esa figura se ha reencarnado miniaturizada en otro gallego nada excepcional, por cierto, que ha pervertido la moral propia de las leyes, usándolas, así como a sus administradores togados, para impedir el proceso creador de la libertad.

    Hay algo que quiero añadir antes de seguir adelante y que espero sea protegido por la tantas veces voceada libertad democrática de pensamiento: lo que nace de la ilegitimidad no puede ser legitimado con los años. El ADN de la tiranía se transmite inevitablemente. Esto es lo que me lleva a decir que solamente un regreso a la República –luego ya hablará el pueblo– puede rescatar España de su postración. Solamente por este camino de respeto al pueblo recuperarían los socialistas, y hablo con muchas dudas, algo de su vieja y dilapidada herencia y los seguidores de organizaciones como Ciudadanos podrían salir del armario para hacer decentemente identificable su fascismo. De los comunistas que vendió Carrillo a Felipe González por cuatro reales de poder y amortización de deudas prefiero no decir ni una palabra. O España recupera su vieja ambición republicana o seguirá siendo una explotación ganadera. Debo a mis lectores estas palabras como cristiano viejo y comunista honrado. Unas palabras que me obligan a cumplimientos de presente y a rechazar atajos por donde siga circulando la mentira múltiple. En esta voluntad de hablar en la calle y a pleno aire me uno, como ya hice otra veces cuando actuaba en política, a la trasparencia libertaria que una vez más queda reflejada en este comunicado de la CNT sobre el golpe de Estado contra la democracia que ha decidido el Sr. Rajoy con empleo incluido de la Guardia Civil: «Los sindicatos de la CNT de Catalunya y Balears queremos hacer público nuestro posicionamiento a favor de la autodeterminación del pueblo catalán. Nuestra lucha cotidiana no está enfocada hacia la creación de nuevos Estados o iniciativas parlamentarias. Aún así no podemos quedarnos mirando para otro lado cuando las personas son atacadas o represaliadas por parte de cualquier Estado, que en este caso se ha quitado la máscara para revelar su auténtico carácter autoritario y postfranquista». Como anotación al margen sirva esta cita como homenaje a la memoria de Federica Montseny con la que tuve amistad leal y compartí actos siendo yo miembro del comité central del Partit dels Comunistes de Catalunya. Eran días de esperanza republicana.

    Pese a todo y en un mundo corrompido por la peor derecha es momento para revivir una República que nos conduciría a un nuevo escenario político que no sólo restauraría la justicia social –o al menos le abriría un cauce valioso– sino que tendría un papel de incitación en otros países, principalmente europeos y mediterráneos, uncidos a regímenes de explotación crecientes mediante la dictadura globalizadora. Ya no nos valen ni medias palabras ni medias ideas. Precisamos funcionar en el marco de un gran movimiento republicano para actuar con eficacia en pro del cambio de modelo de sociedad. Rodeados de fascismo por todas partes, que se cobija en su mayor parte y arteramente en partidos institucionales, hay que buscar un hilo eficazmente conductor en el laberinto. En definitiva se trata de que el futuro advenga con un orden muy consciente de su navegación y con ahorro precisamente de mucha sangre, que hoy corre desbordada en todos los cauces de la globalización. No podemos contar con la clase dirigente, hoy formada por plutócratas, ni con izquierdistas con el corazón cambiado de hemisferio, ni debemos escuchar a retóricos de medio pelo, ni hermanarnos con trabajadores excluyentes de sus hermanos, ni renunciar a la constante denuncia de organizaciones que funcionan en los desagües de los Estados porque se saben protegidas por leyes sinuosas e intereses de casaca bordada. Hay que hablar simple y honradamente para demostrar de una vez que a los españoles, superando lo que tan sabiamente escribía Ortega, ya no nos pasa eso de «que no sabemos lo que nos pasa». Sabemos perfectamente lo que nos pasa, pero hay que ser ficha en el juego. Hay que estar ahí. ¿Y cómo lograr en España todo esto sino es amparados por la fuerza republicana de la calle insumisa? República, República… No hay que temer que nos acusen de rebelión los togados del Sr. Maza, sino que hay que ser poderosamente rebeldes. La cárcel es en España, inveteradamente, el único lugar seguro para hablar de libertad. Fuera reina el silencio. Una paradoja más de este pueblo convertido inmemorialmente en colonia de sí mismo. Quizá los sucesos de que soy testigo sean los que me devuelven la esperanza al ritmo de “L’Estaca”, esa marsellesa de mi querido Lluis Llach, «un home de bé».

    La unidad de España, que ha movilizado en favor de sus dirigentes masas que habitan tierras martirizadas por la inacción y la pobreza, no es más que un sostén de los explotadores que trató de eliminar la República abriendo escuelas con una energía casi milagrosa que acabaran con un analfabetismo generalizado –de ahí el odio franquista a los maestros–, mejorando la organización agraria de tierras agónicas en los latifundios de propietarios que sesteaban en Madrid, elevando los jornales básicos, dando a las organizaciones sindicales poderes de intervención, despertando el entusiasmo popular por los mensajes de los poetas, creando infraestructuras básicas como el Plan de Riegos del Cíjara en la Extremadura muerta –plan que se apropió Franco como Plan Badajoz–, reordenando el Ejército para su vida en la modernidad… Todo eso en los dos primeros años republicanos, arrasados luego por unos bárbaros que enseñaron de nuevo a una población desangrada a educar a sus hijos en la admiración de un pasado que sembró las tierras derrotadas en el 36 de monumentos a quienes habían destruido la posibilidad de modernización en una España siempre temerosa de perder a los vascos o a los catalanes como el único motor de vida en España. Solamente un dato que confío a mi memoria de lector impenitente: cuando se produjo el «Alzamiento» el saldo de la deuda financiera de Madrid respecto a Catalunya daba un resultado favorable de 12.000 millones de pesetas en favor de la tierra catalana, que convirtió en ciudadanos conscientes a millares de inmigrantes de Andalucía o Extremadura. Madrid se ha dedicado durante siglos a fabricar funcionarios. ¿Comprenden los lectores mi «¡Viva la República!»?
    http://www.ecorepublicano.es/2017/11/antonio-alvarez-solis-viva-la-republica.html?m=1

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