Es así. En la derecha española el orden de los factores no altera el producto. La derecha (ultraderecha) española tiene su suelo y su techo electoral prácticamente al mismo nivel porque sus de diez a doce millones de votantes acríticos no consideran la corrupción un problema importante, o al menos no tanto como que “España se rompa” o que perdamos nuestras supuestas tradiciones religioso-festivas.

Lo que sí altera el producto, LOREG mediante, es que existan dos partidos de ultraderecha que se anulen entre sí en una escalada a los olimpos del fascismo programático. Por eso, a pesar de contar con la simpatía del electorado facha, lo tiene tan difícil un Pablo Casado que incluso podría adelantar por la derecha a su alter ego de sabor naranja. Y los mecenas no lo van a consentir.

El pollo acaba de poner un huevo (o de quedarse sin él, como su padre). Todo sea por la supervivencia de la especie.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.