No entiendo cómo hay tanta gente, especialmente en la izquierda, que lo tiene tan claro en este asunto de las protestas del sector del taxi. Será que a mí lo de las consignas me va poco, y que no veo demasiada diferencia entre unos trabajadores y otros trabajadores, a pesar de saber, obviamente, que detrás de los VTC hay multinacionales que en ningún caso son simples intermediarios, y que no fomentan ningún tipo de ‘economía colaborativa’, sino que aprovechan precisamente la coyuntura económica y las limitaciones de un tipo de licencias de servicio público para haber creado y mantener un negocio y una posición de fuerza. Una posición que se podría debilitar con la simple equiparación de las licencias VTC a las de taxi. Pero no va de eso el asunto.

El asunto va primero de un sector no estratégico ni fundamental que lleva siendo tratado como si lo fuera desde los tiempos de la dictadura. Porque cuando hablamos del taxi, y lo mismo da si hablamos del tradicional o de Uber, Cabify o el que sea, estamos hablando de un servicio público de una relativa exclusividad y perfectamente prescindible, excepto por los puestos de trabajo que genera. Esto no deberíamos olvidarlo, no estamos hablando de transporte colectivo ni sostenible, ni de un servicio que cualquiera se plantee permitirse habitualmente.

Después, tratando del sector del taxi tradicional, hablamos de un sector regulado (de base monopolística pública, que me parece perfecto) pero en el que se han permitido todo tipo de barbaridades de una forma absurda: desde vender unas licencias que nunca debieran haber sido de propiedad particular sino de alquiler municipal, hasta fijar un precio libre en su traspaso. Y eso cuando hablamos de una licencia que en origen concede un ayuntamiento por poco más que los gastos de gestión (hoy, aunque no se conceda ninguna, siguen teniendo un precio en Madrid de 491€, pese a que entre particulares se traspasen, especulación mediante en muchos casos, por 150.000€ o más).

Pero todo esto casi es lo de menos. Lo que de verdad sorprende es que pongamos el grito en el cielo por la precariedad y la explotación a la que someten esas nuevas empresas multinacionales a sus ‘colaboradores’ (que está muy bien que lo hagamos), y que en base únicamente a eso algunos se posicionen tan claramente a favor de una parte, sin siquiera percibir que por cómo está construido el sector del taxi, al que apoyan, y especialmente en las grandes ciudades, en muchos casos no están defendiendo los dignos y por comparación muy bien remunerados trabajos de un sector público, sino a muchos propietarios y multipropietarios de licencias; ‘emprendedores’ sin más mérito que el haberse endeudado o el tener capacidad inversora, y que además no trabajan y viven de explotar a chóferes que no han podido permitirse comprar una de esas licencias de oro.

A mí, sinceramente, lo que me gustaría es que ya que nos va tanto la marcha de unirnos a reivindicaciones varias, reivindicásemos para este sector del “transporte público” prescindible, una regulación sensata, rigurosa, municipal de verdad, en la que no se pudiera especular, ni acaparar, ni explotar a nadie. Ni a unos ni a otros.

Porque este no es como otros casos en los que no he tenido ninguna duda y desde el principio he tenido claro dónde estaba mi lugar, como en las huelgas de transportistas contra la patronal o contra el gobierno de turno, o la de los estibadores, o incluso la de los ‘privilegiados’ controladores aéreos que ya anunciaba privatizaciones. Ahí siempre me he visto al lado del trabajador, sin importar su ‘estatus’ económico, porque todos deberíamos aspirar a vivir lo mejor posible y no a igualar por abajo. Este caso es mucho más complejo y espinoso, y de verdad que me sorprende, insisto, esa facilidad de algunos para elegir bando cuando yo aquí no veo bandos.

Lo que sí veo, y esto dice mucho de por dónde van los tiros, es a unos energúmenos utilizando una violencia desproporcionada con hechuras de fascistas, y no contra los que dictan leyes y normas, sino contra personas que solo intentan ganarse la vida de forma absolutamente legal, por más que entren en mínima competencia con ellos. Y ahí sí tengo claro de parte de quién estoy.

Madrid:

Barcelona:

13 Comentarios

  1. No esperaba de ti otra cosa que esta explicación clara y sencilla sobre el problema fundamental de este sector: la enorme explotación de unos y otros trabajadores. En las VTC hacemos, sí, en primera persona, siempre más de 60 horas semanales, aunque en nuestro contrato figuren las 40hs legales. Uber y Cabify están ganando enormes cantidades sobra las espaldas de los chóferes de una y otra app, que somos los que hacemos un trabajo de vivir para trabajar, y no al revés.
    Contratados en muchos casos a través de ETT, multinacionales también, que se llevan un 30% de lo facturado sin hacer más que una selección y “formación” de dos horas.
    Yo fui clase media, una vez, hace mucho. Ya no.

    • Salarios de mierda y horarios abusivos son la norma en un sistema económico que, a base del terror al paro, ha conseguido poner de rodillas a la clase trabajadora. Y eso vale tanto para el taxi como para los VTC.
      En cuanto a la reacción del sector del taxi, violencia incluida, es la clásica de un monopolio que se resiste a perecer.

  2. Jorge relata en primera persona la verdad, la verdad que se oculta siempre en los sentimientos de los oprimidos… Yo conozco dos casos reales, cada uno de un lado y esto me hace situarme, des luego del lado de los oprimidos.
    El primero corresponde a un amigo que en diez años de ha hecho con dos licencias de taxis próximamente con un tercero. Un tipo sin escrúpulos, que como individuo da repugnancia y corresponde al perfil del taxista habitual, en el sentido de sus opiniones repugnantes, sus prácticas y actitudes; el segundo caso es el de un gran profesional con carrera en paro, que por razones de edad ya no puede aspirar más que trabajar desde Uber con 900 euros de base y 16 horas fuera de casa para poder traer el pan a sus hijos. Aquí lo más sangrante es que este, ni siquiera tiene la posibilidad de ser explotado con cierta tranquilidad sino que, ahí tiene a los taxistas para impedirselo a costa de lo que sea, incluso a punto de provocarles un accidente, insultos y ataques apartes. Con lo cual mientras el amigo taxista tiene días chicos contratados que le mueve sus taxis este último debe realizar su trabajo en estado terrible de estres y ansiedad, ya que llegar al tope que le exigen desde la empresa es imposible y el machaque de los estos inhumanos que se hacen llamar taxistas terminan por convertir su vida en un amargo sobrevivir….
    PD: estos muchachos son amigos desde la infancia y hoy día observo desde fuera en quien se ha convertido cada quien.

  3. No puedo estar más de acuerdo con el artículo y los comentarios de Jorge y Nidia, he sido conductor asalariado del taxi y corroboro todo lo dicho. Soy conductor de camión y en los años más duros de la ¿crisis? tuve que trabajar de taxista, en los que fui despedido en dos ocasiones por no conseguir más de 4.000 euros al mes, de los cuales me quedaban unos 900 euros limpios después de descontar combustible. Las jornadas rondaban las 14 horas, no me bajaba del coche, me tiraba porque me costaba doblar las piernas para salir y algunos días llegaba a casa con 10 euros para mi, después de entregar 90 al propietario y 20 ó 25 de combustible, según los propietarios era fácil sobrepasar los 4.000 euros al mes. Llegaba a casa llorando y desesperado, con 45 años, carnés profesionales y experiencia, por eso me llama la atención la hipocresía del gremio del taxi cuando argumentan precariedad laboral en el sector de las VTC. En una ocasión me ofrecieron un taxi pagando la mitad de la franquicia del seguro (180 euros al año) y 5 euros diarios para mi cuota de la seguridad social y he conocido casos en los que el asalariado pagaba la mitad del importe del cambio de aceite y de la cuota de la emisora. Sí, esos que enarbolan la bandera de la legalidad y las buenas prácticas en el terreno laboral y fiscal. Por eso ahora, exceptuando a un buen jefe que tuve y ahora es amigo y algunas de las buenas personas que conocí en el sector, al resto que les den por donde amargan los pepinos. Saludos.

  4. Muchas gracias por este artículo, no encontraba una sola noticia que reflejase la un punto de vista cercano al mío en este asunto. Los taxistas se están viendo forzados a salir de su zona de confort, ese monopolio permitido desde hace tiempo, Uber y Cabify están ofreciendo servicios que ellos ni contemplan ni quieren contemplar y reclaman que deberían ser oprimidos “igual que ellos”, menuda solución, pedir derechos oprimiendo el de los demás; todo lo que les pasa es que se han encontrado con la competencia laboral con la que convivimos todos cada día. Ayer escuché en las noticias la declaración de uno de los manifestantes describiéndolo como “un movimiento social” y ya no sabía dónde meterme de la vergüenza ajena. Ojalá movilizaciones sociales de verdad CADA DÍA cuando familias enteras se quedan en la calle por la especulación sistemática de los bancos que hemos rescatado con nuestros impuestos, los de ellos también.

    Gracias de nuevo por este artículo 🙏🏼

  5. No, te equivocas, los conductores de uber y cabify no se “ganan la vida de forma absolutamente legal” porque aunque tienes razón en algunas cosas que comentas, de nuevo, desconoces como tanto comentarista otros aspectos del asunto. El taxi acaba de ser reconocido por el supremo como un servicio público esencial y el ratio del 1/30 cómo totalmente vigente y sujeto a derecho. Por otro lado, la normativa que regula la actividad de la vtc (con las que operan uber y los otros)les prohíbe explícitamente hacer captación del cliente en la calle y es aquí la clave que ningún comentarista tiene en cuenta y la principal denuncia del taxi.
    Es cierto que también ha habido explotación laboral en el sector, pero deberías saber que en Madrid somos autónomos y propietarios de una sola licencia en un 80% de los casos, en serio te parece mejor que estas actividades las acaben controlando multinacionales que miles de pequeños autónomos? Te parece más justo? Hay que informarse más por favor,y no tirar tanto de prejuicios que no todos los taxistas somos unos fascistas.

    • Aunque es cierto que no se habla ni en el artículo ni en los comentarios del ratio 1/30, o eso parece, obvias asuntos como los requisitos para obtener una licencia en Madrid:
      -Ser persona física, no pudiendo otorgarse las licencias de forma conjunta a más de una persona ni a comunidades de bienes. Por eso el 100% son autónomos, no el 80%.
      -Un/a mismo/a titular no podrá disponer de más de tres licencias en la Comunidad de Madrid adquiridas con posterioridad al 4 de agosto de 2005.
      -Disponer de al menos un/a conductor/a por licencia, que deberá cumplir los requisitos previstos en la Ordenanza Reguladora del Taxi.
      Dicho esto, te diré que conozco titulares que no tienen la cartilla, licencias a nombre de la abuela y propietarios, que no titulares, de seis y siete licencias. De esos que tu y yo conocemos que ya ni se preocupan en ir a por la recaudación.
      Y en efecto, hay conductores de VTC que cargan en la calle y demás, pero el asunto del ratio 1/30 es responsabilidad del órgano regulador, no del trabajador. También hay taxistas que cargan a menos de 100 metros de las paradas, aplican la tarifa 4 de la T1 al Hotel de la calle Galeón (visto con mis ojos)
      Lo de la T1 da para escribir un libro, ya sabes.
      P.D.- No he visto que nadie aquí haya llamado fachas a los taxistas.

  6. Vale, todos esos problemas que mencionas son bien conocidos por las administraciones y desde las organizaciones de los autónomos del taxi llevamos reclamando su solución desde, bueno, ni me acuerdo, ya de niño en mi casa mi padre hablaba de todo ello. Pero lo que no se puede es dar carta de naturaleza a estos piratas de las aplicaciones que te reitero no hacen en absoluto su trabajo de acuerdo a las normativas, y por supuesto, recordarte que si a un taxi se le sanciona va un buena multa y si reincide pues directamente pueda quedar suspendido de servicio, sabes las miles de denuncias que tienen las vtcs y como siguen funcionando como si tal cosa? ese modelo de negocio se basa en el incumplimiento diario de la normativa, ni más ni menos.

    • Pues fíjate lo que dices, ya tu padre comentaba las inmundicias del sector, no hace falta ser muy listo para saber que un gran porcentaje del colectivo lleváis décadas defraudando a Hacienda y a los consumidores, además de explotar a los conductores. Ahora es tarde, tenéis los días contados.

  7. Y por supuesto que yo no culpo a los sufridos conductores de esas aplicaciones, llevo mucho tiempo ya y se lo duro que es, pero no puedes decir que trabajan legalmente, porque conscientemente o engañados por sus patrones lo que hacen está fuera de las leyes reguladoras del transporte de viajeros.

  8. Lectura muy particular y parcial del conflicto por parte del articulista. Más cercano a la realidad, según mi criterio, el editado hoy como “Claves para entender el conflicto entre taxistas y VTC”

    • Decir que un artículo es ‘parcial y con una lectura muy particular’ sin referirse a alguno de esos aspectos, es hablar por hablar.Concreta y hablamos.

      • No he podido contestarte antes y no tengo tiempo para “hablar por hablar”. Sólo he comparado ambos artículos y he sacado mi opinión personal al respecto.

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