“El chikan (manoseo/agresión sexual) es un delito. No hay tolerancia con el chikan”. Afiche en estación de tren de Tokio, Japón. Fuente de la imagen: cuenta de Flickr de Tokyo Times. Licencia CC BY-NC-ND 2.0

La reciente agresión sexual a una canadiense en un tren de Tokio, y la forma como la policía respondió, ha generado rápidamente discusiones en Twitter sobre lo que pasa en Japón con el problema de ‘chikan‘ (痴漢 o manos largas en trenes, en japonés). La experiencia de agresión sexual denunciada es similar a conocidos casos en Japón que involucran a la periodista Shiori Ito, la bloguera conocida como Hachu y la actriz de teatro Shimizu Meili.

En julio de 2018, una mujer que usa el nombre de ‘Jenna‘ en Twitter comenzó a publicar una serie de tuits con relatos de cómo un hombre la acosó y manoseó en un tren de Tokio, y lo que pasó después cuando el acosador fue arrestado y ella denunció ante la policía.

En una serie de tuits, Jenna escribió:

A unos 15 o 20 minutos de Omotesandō, un hombre se acercó a mi lado izquierdo. Me miraba de una forma muy lasciva, vino directamente hacia mí y susurró “kirei”, que significa “hermosa” en japonés. Lo ignoré y miré a las personas en los asientos, algunos notaron su comportamiento extraño…

Usualmente los incidentes de manoseo por ‘chikan’ se procesan en la policía bajo la sección 176 del Código Penal como “indecencia forzada” (強制わいせつ). Según el Departamento de la Policía Metropolitana de Tokio, 1 750 casos de manoseo y agresión sexual fueron resportados en 2017. Más del 50 % de los casos de manoseo ocurrieron en trenes, y más del 20 % se dieron en las estaciones. Sin embargo, las víctimas de agresión sexual en Japón suelen lamentar que estos casos sean difíciles de procesar.

Jenna continúa describiendo su experiencia personal con el manoseo en el tren en su hilo de Twiter:

…El japonés se sentó cuando quedó libre un asiento y continuó mirándome, principalmente mi rostro y mis muslos (estaba usando una falda) Me sentí bastante incómoda pero honestamente, ya he experimentado algo similar, así que estaba bien…

…Después de algunos minutos, se levantó nuevamente, vino hacia mí y me preguntó adónde iba (en japonés) yo respondí “¿ah? ¿qué?”. Él solo me miró…

En el mismo hilo de Twitter, Jenna dijo que consideró bajarse del tren antes y esperar al siguiente, pero sintió miedo de que el hombre la siguiera. “Realmente no vi ninguna opción y me sentí incómoda”, explicó en un tuit.

Cuando se acercaban a su parada, Jenna se levantó y fue hacia las puertas de salida:

…Me di cuenta de que el hombre me miraba en la puerta y de repente se levantó y casi corrió detrás de mí, se quedó ligeramente a mi izquierda. En este punto yo estaba muy asustada, llena de pánico sobre qué hacer. Era claro que iba a seguirme al bajar del tren.

Esto pasó en pocos segundos y durante los 10 segundos que estuvo detrás de mí, sentí su mano derecha tocar la parte izquierda de mi trasero y apretar fuerte dos veces.

Jenna cuenta que un desborde de adrenalida que la hizo voltear y golpear a su acosador, que intentó huir. Ella lo persiguió hasta la plataforma del tren, lo agrarró por la ropa mientras gritaba en japonés que la había agredido sexualmente. El personal de la estación intervino y la policía llegó poco después.

Denunciar una agresión sexual a la policía en Japón

Según su hilo en Twitter, a Jenna la llevaron a la estación de policía cercana para lo que se convirtió en casi siete horas de interrogatorio, pero su frustrante experiencia con la policía empezó en el auto:

El conductor hizo algunos comentarios, en mi opinión, condescendientes sobre cómo podría saber si él tocó mi trasero si ni siquiera tengo ojos detrás de mi cabeza.

En la estación de policía, después de que le quitaron su teléfono, pasaporte y otra identificación, Jenna dice que empezó a sentirse asustada:

Estaba asustada de estar sola, sin teléfono con un montón de hombres posiblemente hambrientos de poder después de lo que me acababa de pasar.

Después, la condujeron a otra división más privada, pero Jenna explicó:

Casi 10 policías decidieron quedarse en la entrada de la habitación escuchando mi historia. Un traductor estaba en el altavoz, y mientras explicaba mi historia, los ruidosos hombres hablaban y se reían, así que a veces ni pude escuchar o explicar apropiadamente al traductor.

Después de contar su historia, Jenna dijo que la policía le recomendó no presentar cargos porque su presunto agresor era aparentemente menor de edad. Decidida, Jenna dijo que aún quería presentar cargos.

La policía midió y fotografió el cuerpo de Jenna en un proceso que duró más de tres horas. Presentar cargos también significa tener que hacer una reconstrucción, un requisito común cuando se denuncia agresión sexual en Japón:

Fuimos al salón y había un maniquí con una peluca café, una falda de cuadros y una blusa blanca. Soy yo. Un miembro de su equipo representaba al chikan. Tienen que recrear y fotografiar cada momento que pasó en el tren y yo tenía que estar en las fotografías señalando la situación para confirmar que eso fue lo que pasó, creo. Protocolo, dijeron.

Jenna notó que no contactaron a ningún testigo potencial, y que la policía tomaría la decisión de presentar o no cargos (en Japón, la policía remite los casos penales a un fiscal). La policía devolvió a Jenna su teléfono y demás pertenencias. Cerca de siete horas después de la agresión sexual agredida en el tren, podía irse a casa.

Preguntaron si quería que me llevaran a la estación de Omotesandō o a casa. Obviamente dije que a casa, se quejaron, es un viaje de una hora. Maldita sea, ni siquiera consigo que me lleven a casa con esto. No quiero pagar 15 dólares sólo para que me manoseen y perder seis horas y media en la estación de policía.

Después de una experiencia agotadora en la estación de policía, Jenna concluyó:

Si esto pasa nuevamente, me sentiré indefensa sabiendo que probablemente no haya nada que pueda hacer y nada que la policía hará.


Artículo escrito por Nevin Thompson y traducido por Zulay Plaza Arrieta originalmente publicado en el portal Global Voices y reproducido vía nuevatribuna.es

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