Este suceso que intentaré detallar a continuación, a pesar de que el perfil tan poco iluminado de la susodicha invita a no sorprenderse por nada, me parecía una broma, una confusión o un montaje hasta que he ido profundizando en el hilo en cuestión hasta asumir, con cierta vergüenza ajena, que lo denunciado ha sucedido realmente con una altísima probabilidad por rocambolesco que pueda parecer.

La cosa ha sido algo así…

Un usuario de Twitter (Chriscky) que, por lo que se ve, dedica principalmente la cuenta en la red social a dar su apasionada opinión sobre lo que ocurre en un programa de televisión (GHVIP) y para posicionarse a favor o en contra de los participantes en ese reality, publicó hace un par de días –se infiere que movido por su disconformidad con lo comentado por la periodista al respecto de algún concursante– un tuit criticando la opinión de Ana Rosa.

El caso es que este usuario expone como apoyo de su argumentación (de la que desconozco el contexto), un par de supuestas discordancias en la presentadora estrella: feminista-PP y justicia-marido.

Por lo que fuere, el comentario ha debido llegar al destinatario y por razones que se me escapan la molesta protagonista ha enviado un mensaje privado al tuitero. Y de esta guisa:

Sin entrar de momento en el contenido, estoy convencido de que sí ha sido ella la autora de ese mensaje y de que el tal Chriscky no miente por varias razones. La primera y principal por una cuestión legal, y es que si este usuario no hubiera recibido ese mensaje (y lo conservara como prueba) y estuviera suplantando la identidad de alguien (y con publicidad) se le caería el pelo. La segunda tiene que ver con la escritura: el mensaje de Ana Rosa es evidente –revisando el resto de mensajes– que no lo ha escrito “Chriscky”, porque ortográfica y gramaticalmente son distintos. Y tercero por una cuestión intelectual, y es que es este, y no el político, el tipo de debates en los que Ana Rosa da el nivel, y en los que se siente cómoda, aunque por algún trauma o complejo suela proyectar con cierta facilidad:

La cuestión es que especialmente doy por hecho que el mensaje sí es de Ana Rosa precisamente por lo de la arrogancia y la soberbia; por el desprecio por aquellos a los que ella considera inferiores; por lo de amenazar a un usuario prácticamente desconocido; por lo de sentirse molesta con lo evidente, y finalmente por mentir con tanto descaro sobre la situación judicial de su marido, que de lo único que puede presumir a día de hoy es de que el juez (sorprendentemente) no le aplicó medidas cautelares, por más que ella haya intentado vendernos precisamente lo que sostiene en este mensaje privado: que ha sido absuelto.

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