Si se tratara de cualquier otra persona ya estaría clara la sentencia: un buen montón de años de cárcel (entre cinco y once). Pero hablamos de Francisco (Francis) Franco y Martínez-Bordiú, nietísimo del dictador que convirtió España, entre otros muchos hitos funestos, en el segundo país del mundo en el infame ranking de ‘desaparecidos’ en fosas comunes durante una dictadura, siendo solo superado en esa macabra clasificación por la Camboya de Pol Pot. Es por esta razón que el hecho de ver a un miembro destacado de la familia del dictador sentado en el banquillo de los acusados siempre resulte todo un acontecimiento (que suele acabar en nada). Y es que su habitual prepotencia ha resultado demasiado exagerada en esta ocasión incluso para que alguien como él se pudiera librar del proceso.

Los hechos se remontan al 30 de abril de 2012, cuando un vehículo ocupado por supuestos cazadores furtivos embistió un todoterreno de la Guardia Civil en un pueblo de Teruel (Collados).

El nietísimo, según afirman los agentes de la Guardia Civil, circulaba en un vehículo con las luces apagadas junto a un empleado de nacionalidad rumana y, cuando le dieron el alto, ignorando la orden, se dio a la fuga a toda velocidad por la carretera nacional N-234. Los agentes lograron forzar la detención del vehículo tras una persecución de varios kilómetros en la que, según se describe, se puso en riesgo la seguridad de numerosos conductores que circulaban por la misma vía. Tras conseguir paralizar el vehículo que conducía Francisco Franco, y conforme a lo que se detalla en las declaraciones, uno de los agentes tuvo que desenfundar su arma cuando el acompañante del susodicho exhibió una escopeta enfundada. Acto seguido el conductor maniobró golpeando y arrastrando al coche patrulla varios metros, iniciando nuevamente su huída por el monte. Dicha embestida provocó lesiones a uno de los agentes. El vehículo fue localizado posteriormente en la localidad de Bea, a unos cinco kilómetros de Collados, y se comprobó que estaba registrado a nombre de una de las empresas de la familia Martínez-Bordiú.

Tras una investigación de casi cuatro años, el magistrado ha emitido este auto en el que señala a Martínez-Bordiú y a su empleado (N. S. R.) como autores de los dos delitos, ya que, a pesar de que durante este periodo de instrucción se ha intentado señalar a terceras personas para exculpar a ‘Francis’, en la resolución el juez determina quiénes eran sin lugar a dudas el temerario piloto del todoterreno y su copiloto.

¿Acabará en prisión un Franco de semejante nivel? Eso ya es otra historia, porque los ha tenido de todos los colores: por caza furtiva, por fraude e incluso por agresión a dos azafatas y una vigilante del AVE. Lo que ya parece seguro (aunque nunca se sabe) es que habrá juicio.