Esta es la penúltima barbaridad a la que vamos a asistir: medios de masas (para una masa de soplagaitas) blanqueando el discurso fascista pero (mejor ergo) facilón y de un asombroso y peculiar europeísmo (entre otras muchas peculiaridades y contradicciones en comparación con el resto de ultraderechas europeas) del nuevo ídolo de multitudes: Santi Abascal, el Roberto Alcázar (y Pedrín, y Jasón y el Übermensch regresivo) distópico. El musculoso y sudoroso Atlas ultramasculino llamado a provocar (con su psicodelia ideológica) la lujuria entre sus reprimidos y despistados seguidores. Y perdonen ustedes el cachondeo, pero es que un servidor, más allá del desvarío programático de esta gente que también es gracioso, se parte de risa cuando ve las poses épicas del susodicho en cada una de las fotos que le hacen. Y es que, para tratarse del líder de un movimiento pretendidamente homófobo, lo que transmite gestual y estéticamente, a medio camino entre un sugar bear y un discreet, me recuerda mucho a las portadas de ciertas revistas gais pero sin la indiscutible dignidad y estilo de estas.

Lo que en cualquier caso sí quieren sacar del armario los oligarcas hispanistaníes, y casi sin retoques, es el discurso apolillado, carca, el de la naftalina, el de los nostálgicos: el nacional-católico, monárquico y patriota rojigualda por cojines, aunque sea pisoteando, como cada vez que les interesa, su eslogan de “no mezcles política y deporte”. Y el motivo no está del todo claro, porque tanta variedad de elección en la ultraderecha española (C’s, Vox y PP), d’Hondt mediante, no favorece demasiado a nivel escaños, pero sí favorece a la hora de desplazar un par de niveles más a la derecha a todo el arco político-ideológico. Tanto, que dentro de poco el programa democristiano de la UCD de los 70 parecerá un manifiesto bolchevique, si es que no lo parece ya.

De mal en peor, y aquí todos tragando con la pantomima, quizá porque no hay demasiado que hacer a excepción de admirar el gigantesco plumero de los dueños del cortijo.

1 Comentario

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.