Raúl Solís | La Voz del Sur | 25/10/2018

Hay días que llego a casa abatido, agotado, arrastrando los pies, sin energía y con la mirada por los suelos. Levantar la mirada y el mentón me duele. Me duele mirar el horizonte y no ser capaz de pensarme a dos meses vista. Abro la puerta de mi casa como si fuera un sonámbulo y accedo sigilosamente. Dejo las cosas en el primer sitio que puedo y me tiro en el sofá. Confieso que hay noches que lloro, pero otras no lo consigo.

Aparentemente no me pasa nada, pero yo sé que el mal que me duele se llama precariedad, miedo al futuro, inestabilidad vital y pavor de que el porvenir se acabe en un mes, que es el dinero que tengo guardado para hacer frente a un mes de alquiler. La diferencia entre el techo y el raso es un mes.

Acumulo varios trabajos para poder tirar hacia delante y tengo la sensación de que la vida se ha cebado conmigo, de que un muro se ha levantado en mi camino para impedirme que tenga mis condiciones materiales de vida cubiertas. Se lo comento a mi psicólogo y me dice, el mes que me puedo permitir pagar una sesión, que sufro el mal de mi generación.

Son las heridas abiertas de una crisis que nos ha estafado a quienes tenemos menos de 40 años. Somos jóvenes para tener un buen puesto de trabajo, casa, hijos y futuro, pero muy viejos ya para las administraciones públicas y para el mundo de los sueños.

Nos hicieron creer que íbamos a vivir mejor que nuestros padres y resulta que hay meses que le tenemos que pedir dinero a ellos, que tienen pensiones sencillas, para poder llegar a final de mes. Pagar el alquiler nos quita el sueño y ni qué contar de las facturas de la luz y el agua si se disparan un mes. Ir de vacaciones es una quimera y que nos inviten a una boda, un sueño de terror.

Somos autónomos, cooperativistas, coworkers o freelance, porque lo de ser asalariado, con pagas dobles, vacaciones pagadas y días de asuntos propios es una novela histórica. Somos los hijos y nietos de quienes lo dieron todo por traer la democracia a este país que ha dejado caer por el acantilado de la desigualdad y la pobreza a una generación a la que llaman perdida pero que en realidad somos una generación depresiva, con miedo a mañana y con la capacidad de soñar casi anulada.

A un empleo de 1.000 euros y un alquiler de 600 lo consideramos tener suerte, aunque también recordamos la década anterior en la que ganar 1.000 euros, cuando había gente que cobraba 4.000 euros al mes por vender pisos en una inmobiliaria, era de fracasados.

Mi médica de familia dice que el 30% de sus consultas son gente  de mi edad que sufre ansiedad, que no es otra cosa que un proceso depresivo que se extiende en el tiempo. Yo llevo así unos cuatro años. Marché a Bruselas a probar fortuna y se me rompieron los sueños en el intento. Españoles por el Mundo nos contaba el éxito pero nadie nos dijo que el fracaso existe en la emigración juvenil que soberbiamente llamamos o nos autollamamos “la generación más preparada de la historia”.

Conocí gente que limpiaba platos y servía mesas, un trabajo muy digno, por cierto, pero que por teléfono le contaba a sus padres que estaban becados en un instituto de pensamiento de política internacional.

A la vuelta de Bruselas, de pronto mi estómago me empezó a doler. Me tiré año y medio con diarreas diarias y dolores estomacales. No iba al médico por miedo y el miedo de no saber lo que tenía a su vez me hacía más daño. Terminé viviendo con las persianas bajadas de mi casa y costándome trabajo coger el ratón del ordenador.

Me di de alta como autónomo y me creí empresario de la comunicación, aunque había meses que cobraba 900 euros o incluso mucho menos. Fui al psicólogo y me traté la ansiedad. Se me quito el dolor de estómago y empecé a ver las cosas de mejor color, aunque mi realidad material no mejoraba mucho.

Ahora ya no me duele la barriga ni tengo diarreas, pero llevo seis meses afónico. La tensión y la ansiedad se ceba con el estómago y las cuerdas vocales. Y a mí en cuatro años me ha dado en los dos sitios. Dice mi médica de cabecera que soy un modelo perfecto del mal que aqueja a mi generación.

No paro, no tengo tiempo ni para respirar, tengo hasta que rechazar trabajos que me encargan porque no me da la vida, pero yo no dejo de estar triste. Sé que hay meses que tengo mucho trabajo y otros no tanto. Hay meses que puedo ganar un sueldo digno pero al siguiente tengo que pedirle a mi madre, a mis 36 años, dinero para poder pagar el recibo de la luz.

La precariedad duele, hace daño, te destroza la vida. A mí hay días que me cuesta levantar la mirada y que lloro por las esquinas, pero no lo puedo contar porque la pobreza no crea empatía, no emociona, no vincula, no moviliza. Ningún actor o actriz sale en la gala de los Goya a decir que la pobreza es la causa de su infelicidad.

Nadie ha inventado todavía un #Cuéntalo para que los millones de precarios, en España somos 14 millones de personas que vivimos en el umbral de la pobreza, salgan del armario, se empoderen y pongan en la agenda la desigualdad que más te jode la existencia y que afecta a negros, blancos, hombres, mujeres, gais, heterosexuales, musulmanes, cristianos o mediopensionistas.

Nada es más transversal que la desigualdad económica y sin embargo es la que más en soledad vivimos, la que más consultas de psicólogos llena y la que menos emociona y sale en los medios.

Sé que no soy el único al que le duele el futuro, sé que somos legión, que somos una generación a la que nos han cortado las alas, somos los hijos y nietos de los empobrecidos de ayer y los padres y madres de los pobres de mañana. Se cansaron de que fuéramos iguales y se inventaron una crisis estafa para devolvernos a la casilla de salida.

Escribo este artículo porque lo personal es político, porque tengo necesidad de salir del armario del capitalismo, de contar que hay días que no puedo con mi vida y de que le tengo miedo, mucho, a un futuro que nos dijeron que sería prometedor y resulta que es un acantilado de incertidumbre y agotamiento vital en el que hay días que creo que no seré capaz de abrir la puerta de mi casa.

11 Comentarios

  1. Me da mucha pena. A mi por casualidad no me afecta (soy jubilado de la industria, con pensión mediana, y a la que me ha adaptado mediante el “este pan pa este queso y este queso pa este pan). Me da mucha pena. Esta canalla … !

  2. Sin culpar ni responsabilizar a nadie, lo cierto es que esa generación no sabe agruparse para luchar políticamente, que es la única manera de solucionar un problema que es social, no individual.

    • Tienes mucha razón. Divide y vencerás es la clave del éxito del sistema neoliberal turbocapitalista depredador, que además nos engaña, culpabiliza y avergüenza con aquello de la ‘cultura del esfuerzo’ y la ‘preparación’, con la que las universidades hacen su negocio. Por eso España es el país ‘avanzado’ (?) con menor natalidad y mayor envejecimiento de la población. ¿Quién se atreve a procrear en estas condiciones? Lo pagaremos caro, muy caro.

  3. No estás solo. Yo también soy uno más de las millones de víctimas de esta estafa político-económica, que a partir de estas erecciones que vienen, sí con “r” para ellos, porque les pone muy cachondos ver que somos desgraciados por su ineptitud y cómplicidad y todavía les seguimos su juego, no pienso votar a ningún partido político, como dicen algunos de ellos, ni de izquierdas ni de derechas, porque todos tienen el mismo amo. También quería comentarte que los programas de tv como “Españoles por el mundo” son, como todos los espacios que se emiten por la caja para atontar, como yo la llamo, ya que de tonta no tiene nada, son programas de ingeniería social, en este caso con el propósito que se fueran del país la máxima cantidad de personas posibles en paro o situación precaria para no contabilizarlas como paradas y de paso tener mano de obra barata y cualificada en los países de destino, además de deshacerse de gran parte del polvorín. Todo un plan maquiavélico. Como con lo que cobro no puedo independizarme, tampoco voy a seguirles el juego a estos psicópatas, por lo que vivo con mis padres, y a mucha honra. No voy a malvivir ni meterme a una relación para estar amargado viendo que no podría casi ni comer ni costear los servicios mínimos para llevar una vida decente; es cuestión de adaptarse a los tiempos. Doy también gracias a Mahler, Mozart, Beethoven, Bach, Brahms… con su música puedo sobrellevar más a gusto esta terrible pesadilla que algún día tendremos que juntarnos de verdad para que termine.

    • Coincido contigo en que la crisis estafa no es casual, sino que responde a un plan muy concreto y previsto desde muchos años antes de que estallara.

      Aunque no venga al caso, ¿o sí? ahí va una pequeña lección de Historia contemporánea de España

      https://www.youtube.com/watch?v=LBXT71Cl3jI

      Dichoso tú que tienes familia que te ayude, porque, lamentablemente, millones de personas no somos tan afortunadas como y tenemos que defendernos como gato panza arriba, y la música, si bien dicen que amansa las fieras, y no hay duda de que pacifica el espíritu, no es suficiente como para poder vivir dignamente.

      ¿Y cuando tus padres no puedan cobijarte? ¿seguirás esperando a que alguien te cobije? ¿cuándo piensas tomar las riendas de tu vida y responsabilizarte de tí mismo?

      ¿No es hora ya de que los jóvenes os organicéis?

      Los lamentos sirven de muy poco

    • lamento lo que te ocurre. Pero la abstención en las urnas creo que es la peor decisión. Si algo quieren los malos y explotadores es precisamente eso, que no creamos en nada.
      Quizá por encima de todos ellos manden los bancos y los mercados, pero cambia mucho de hacer unas políticas a hacer otras. Cambia mucho de ofrecer una agenda política a ofrecer otra. O a no ofrecer ninguna.
      Lo que ha hecho el PP en este país es criminal. Y como sabemos, llegaron al poder por culpa de la abstención. Del “todos son iguales”, del “no hay pan para tanto chorizo”… Qué conveniente, eh? Qué bien les vino todo eso!!
      Poner un impuesto al sol en el país del sol es una aberración. Es antipatriótico. Es reírse de todos en nuestra cara. ¡Es traición! La energía solar podría estar generando hoy industria y empleo de alta calidad, desde mano de obra en instalación y mantenimientos hasta el más alto nivel en ingeniería e investigación.
      Lo mismo con los recortes en becas e investigación, que igualmente crearían empleo, buen ánimo y buena autoestima en nuestra sociedad.

      La abstención y el hastío es el ‘target’ de los malos. Es el objetivo por el cual diseñan sus maquiavélicos planes. Porque así ganan. Porque quien calla otorga.
      Un indignado todavía protesta, un deprimido o un hastiado no. Eso es precisamente lo que quieren, que nos callemos porque no creemos en el futuro.
      Por el otro lado, creo que debe ser muy duro ofrecer un modelo distinto de país y que NADIE o casi nadie te apoye por aburrimiento o depresión. Es como para mandarnos a todos a la mierda. O dejarnos en ella.

      Personalmente, de llegar a un mal momento en mi vida laboral, siempre he creído más no tanto en irme al extranjero sino en irme a vivir a algún pueblo de nuestra geografía. Hay pueblos que hoy se mueren de viejos y ansían la llegada de gente joven. Ya sabemos que en el entorno rural no es tan difícil ni caro vivir. Hay pueblos donde incluso ofrecen una vivienda a familias que se muden allí. La vida rural de hoy no es la de antes. Hoy hay buenas comunicaciones tanto terrestres como telemáticas. No es vivir aislado. Además, ya pronto, con irrupción masiva de robots en la industria, me temo que la vida rural sea el futuro, pues ya no pintaremos nada en las ciudades. Por ello, hará falta ingenio para re-adaptarnos a ese medio y modernizarlo. Hará falta creatividad en materias como la construcción con materiales sostenibles, autoabastecimiento energético, horticultura 2.0 con robótica aplicada y todo interconectado, y un largo etcétera.
      La vida rural es el futuro que viene. Creo yo.

      Es deprimente y casi imposible vivir en una urbe sin empleo. Todo se hace cuesta arriba. Todo es caro, todo induce al consumo, pagas por todo, nadie te regala ni un tomate… Encima es probable que malgastes buena parte de tu tiempo libre en actividades que en definitiva no sirven de mucho (ver tv, shopping, netflix)… No hay nada que hacer, simplemente porque pagas por ello. Si algo se rompe compras otro. Si hay que pintar contratas a un pintor, si quieres un mueble lo compras…
      En cambio en la vida rural la cosa cambia diametralmente. Siempre hay algo que hacer, y todo construye. Todo lo que hagas sirve. Sea arreglar un arado, sea montar una valla, sea hacer una conserva con los tomates que sobran de la temporada.
      De entrada, en la vida rural hay espacio! algo que no hay en una urbe, donde cada m2 vale 2000€ y nos damos de tortas por ocuparlo!

      Nos invito a todos a no desesperar. En caso de apuro huyamos de las grandes urbes. ¡Que les den morcilla! ¡A ellas y a ese capitalismo desenfrenado que tanto nos arrastra y deprime a todos! Fue bonito mientras duró, pero ya vale. Y repoblemos el entorno rural. Con ecología, sostenibilidad y cómo no, modernidad. Con los años seguro que lo agradeceremos.
      Por favor, reinventémonos y que no nos ganen!
      Mucho ánimo!

      • Muy bueno Ivancho…de verdad que levanta el ánimo leer comentarios como el tuyo …ahora solo falta que muchos jóvenes y no tanto también levanten el culo pues como bien dices: “…un indignado todavía protesta, un deprimido o un hastiado no” y algo así escribía yo en mi último artículo enviado hoy a la Prensa: “No informar, para quienes mostramos interés en atajar la pobreza de todos los hogares precarizados, supone labores de arqueología social. Anunciar solo lo que restan a la pobreza, empobrece la conciencia ciudadana, lo cual impide disponer de argumentos para la reclamación y todo queda reducido solo a quejas de una parte y publicidad de la otra”..quería destacar que la queja es el segundo deporte nacional de este país; es como estando tumbado escupir al cuelo… En el artículo me refería a las situaciones de pobreza que se da incluso en personas que trabajan donde España ocupa el séptimo lugar del mundo en pobreza laboral estando a la cabeza China e India, en la cola Irlanda y resto de países europeos y el siguiente a España Grecia en el puesto 13….de vergüenza…y todos los políticos calados y la ciudadanía se queja pero no reclama.

        Para no extenderme solo copio-pego el final del artículo para captes mi sentir en este tema de la pobreza y precariedad: “Todo lucha y lucha, tanto cuando trabajas, como en el último tramo de nuestra vida. Luchando a favor de una vejez digna y ancianidad asistida. Luchando en la calle, bajo la lluvia y el frío, gritando como nunca hicimos, llamarles lo que nunca hubiésemos imaginado ser capaces de nombrar…en este último tramo de nuestra vida y siempre solo unos pocos para muchos, para cada vez más, pues en la medida que se abre la brecha social, menos quedan en su orilla y mas en la intemperie de la otra….. teniendo mas difícil atender su necesidad”

        Te gustará este artículo de Jimmy Muelles pues va con nuestro estilo de pensamiento: https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/interioridad-y-estilos-de-vida-la-imposibilidad-de-la-transformacion-social

        Para el resto de artículos de él: https://www.naiz.eus/es/iritzia/busqueda?author=Jimmy+Muelles&query=&scope=opinion

        .La salida vital, efectivamente está en el medio rural y la salvación existencial en la autosuficiencia afectiva a través del encuentro…dentro de uno mismo.
        .
        Ondo izan lagun

        Iulen

  4. A caballo de los siglos pasado y presente escribí ‘LAS COSAS POR SU NOMBRE’, una reflexión sobre la naturaleza y las consecuencias de eso que llamábamos ‘globalización, que no es más que la extensión planetaria de un modelo neoliberal turbocapitalista depredador para la gente y el medioambiente, que beneficia a unos pocos a costa de unos muchos. Llevaba tiempo acumulando recortes de periódico sobre cuestiones que me parecían caras de una misma moneda, pero que nadie aún relacionaba. Cuando los recortes ya rebosaban de sus cajas, la necesidad de ordenar todo aquello y demostrar su interrelación se hizo imperiosa, así que me puse a escribir. El resultado está disponible gratuitamente bajo petición a david.sempau@gmail.com.
    Abrazos.

  5. Lo que yo me pregunto es ¿Cuántos de esos 14 millones le votan al PP,
    C´s, o Vox? Porque de lo que estoy seguro, es que hay una parte de ellos, que no puedo cuantificar, que le votan a esos partidos, por habito, por miedo, o por simple ignorancia. Chi lo sa.

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