Se denuncia en el Diario de Mallorca que la diputada Ballester, de Ciudadanos en el Parlament Balear, se ausentó de la reunión cuando la consellera Gómez daba respuesta a sus preguntas sobre el presupuesto sanitario. En el párrafo siguiente el periodista advierte que tampoco acudieron los diputados de Més per Mallorca, no sé si estaban tan obligados a estar allí como doña Olga B. Estas noticias recuerdan las decenas y decenas de escaños vacíos en Congreso y Senado que tantas veces vemos en TV, ese deprimente paisaje político que diputados y senadores construyen casi cada día de manera voluntaria y sin que les cueste ni uno solo de los euros que cobran, todos nuestros.

En los años 80 del siglo XX, aunque presumíamos como nunca de nuestra modélica Transición, estábamos construyendo una democracia recién estrenada que nos había tocado en la lotería de la vida, pues no habíamos sido capaces de derrotar al dictador y mayor y más cruel asesino de la historia de España antes de que falleciera. Por aquel entonces, tres representantes de los sindicatos y otros tantos de las patronales se reunían una vez cada mes en unas Comisiones Ejecutivas con los máximos responsables de la Seguridad Social. Había tres por cada provincia, más las comisiones de ámbito estatal. Se trataba de una actividad por la que se pagaban “dietas” a las organizaciones representativas de trabajadores y empresarios y, dado que comenzaron a proliferar las ausencias de vocales a las reuniones, desde Baleares se envió a Madrid una propuesta para que se descontaran las dietas correspondientes a las faltas no justificadas, un acuerdo que aún figurará en el acta correspondiente. Aquella iniciativa, una de las pocas que circularon de abajo hacia arriba, fue rechazada. Me consta que algunos vocales de Madrid reprocharon a los dirigentes máximos de CC.OO., el sindicato que había planteado la propuesta, el no tener “controlados” a sus vocales de las Islas.

No sé si hoy siguen funcionando aquellos órganos de participación, ni cómo, pero sí estoy seguro de que, si en aquel momento lo hubiéramos denunciado a la prensa, aunque solo fuera para que las cosas se llamaran por su nombre, “financiación institucional” y no “dietas”, por ejemplo, habríamos aportado nuestro granito de arena contra una corrupción naciente que ha terminado pudriendo todo el sistema.

El tiempo atrás que contemplamos nos permite comprender que el autoritarismo de máxima violencia sufrido en este país durante generaciones, y los sucesivos fracasos de la mayoría pacífica contra sus propios criminales organizados, nos han convertido en un pueblo que intuye el peligro en cuanto asoma y lo convierte en un miedo cerval que, o bien le impide rebelarse para romper sus cadenas, o incluso lo envilece hasta el punto de formar tumulto cobarde, protegido por las fuerzas represivas y armadas para gritar “¡¡A por ellos!!” contra las minorías que se rebelan, sean humoristas, cantantes o catalanes.

Cuarenta años después es imprescindible desatar todo esto de una sola vez, y la única manera es cambiar la legalidad establecida, comenzando por debatir y aprobar una Constitución diferente. Un pueblo al que sus élites le impiden llevarse a la boca el sabor de un triunfo de la gran mayoría, aunque sea tan pobre como el de acabar cuarenta años después con una monarquía manchada por un origen autoritario que siempre encuentra la ocasión para dejarse ver, y por la corrupción que no cesa, no alcanzará jamás la sensación de comunidad.

Por eso, al no cambiar hacia mejor todos al mismo tiempo, es natural que los que están hartos y tienen la personalidad y valentía suficientes quieran hacerlo por su cuenta, aunque sea rompiendo amarras.

3 Comentarios

  1. Si el levantamiento del pueblo catalán despertara al resto de españoles lo daría por bueno, lo apoyaría con todas mis fuerzas hasta la última consecuencia. Ocurre que, este pueblo español adocenado y cobarde o, lo que es parecido, acomodaticio y desmemoriado, no luchará por nada en nombre del vecino, del compañero de trabajo o del extraño de turno arrimado por las circunstancias en la oficina del paro. Ocurre también, que, en gran parte, los partidarios de la independencia catalana lo son manejados por los partidos de la burguesía, que no quiere más que mantener la independencia de sus privilegios sostenidos desde mucho antes de la transición por este y aquel (son el mismo) sistema o régimen oligárquico. Ocurre que patronal y sindicatos mayoritarios (mayoritarios en prebendas, subvenciones pesebreras y clientelares de sus respectivas IU y Psoe y satélites) no están por la verdadera regeneración, la movilización obrera y la protesta callejera: están más bien instalados en su conservadurismo pagado por papá estado con nuestros impuestos para seguir manteniendo la poltrona, los liberados y el manejo de dineros de los cursos del paro en connivencia con los intereses de academias y prácticas de empresa, que no son otra cosa que mano de obra gratuita para empresas colaboradoras. Es un sistema bien montado para ellos, ya lo era hace más de cuarenta años. Ocurre que la prensa hegemónica esconde cuidadosamente todo ello, con sucesivas y oportunas campañas deformativas, con convenientes cortinas de humo que mantienen al personal ocupado en acaloradas discusiones bizantinas sobre la pureza de su ideología, o sobre quién tiene razón de qué hacer con unos huesos, o en si una coleta y una bragueta son ripios indignos de un juez. Discusiones diseñadas para enfrentar acaloradamente a los explotados curritos con los esforzados y sufridos autónomos por un SMI,ocultando hábilmente que NADIE en instancias políticas se atreve siquiera a plantear la derogación de las reformas laborales, mucho más determinantes que 200€ más o menos; Alborotándose inútilmente por una sentencia sobre imposiciones hipotecarias que quedará en nada, mientras todo el mundo acepta bajando la cerviz el art. 135 y la Ley europea de estabilidad presupuestaria que supone un robo soberano a nuestra precaria economía doméstica. Bajando la cerviz, que es peor aún, ante el robo de los bancos que venden cara la deuda a los países obteniendo cuantiosos beneficios sobre el 0,25% que les cobra a ellos el BCE. Soberanía y libertad, “romper amarras, desatarlo todo de una vez”. No se las compro en este estado Sr. Sanz, están demasiado de saldo sus consignas. Nos hartamos de oír que íbamos a asaltar los cielos, a romper con todo, a enarbolar un proceso constituyente. Con su pan se lo coman. Me conformo con asaltar otro domingo que es igual que un lunes o un jueves, y con asaltar una tienda o una farmacia -y que no me cojan- cuando ya no tenga que llevarme a la boca. Muerte a la UE y al Estado, que arda este sistema de partidos que no me representan, que arda la patronal de las élites y los sindimentecatos, que arda el parlamento y el senado con todos dentro. Que ardan los bancos y la Zarzuela, la Moncloa y el Palacio de Oriente. A la mierda son sólo palabras, como ¡Me cago en dios! ¡A la mierda! ¡A votar las ovejas!

  2. Lo que tenemos es una dictadura basura, eso está mas claro q el agua. Es una mierda la justicia, la política la banca y la monarquía xq ganan siempre los mismos.

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