| Hipertextual | 13/11/2018

Apuesta, apuesta, apuesta“, dice el anuncio de un portal de juego online que está protagonizado por el presentador Carlos Sobera. Este anuncio y otros de webs de apuestas no pasan desapercibidos para la población y la semana pasada un telespectador criticó en Twitter al presentador por fomentar, con esta publicidad, la creación de adictos al juego.

El presentador no dudó en responder ante la acusación lanzada por el espectador: “La publicidad no crea ludópatas. Déjese de tonterías”, afirmó a través de su perfil en dicha red social. Entonces, ¿quién tiene razón?¿El telespectador indignado o el presentador que con su imagen llama a que otros apuesten por internet?

Los expertos lo tienen claro: la publicidad sí crea más personas adictas al juego. “Comenzarán a salir estudios fehacientes en muy poco tiempo pero es evidente que llegamos tarde, muy tarde“, explica a Hipertextual Ignacio Blasco, coordinador terapéutico de la Asociación sin ánimo de lucro para el tratamiento de la ludopatía y nuevas adicciones(ALYA). Mientras que, por su parte, la psicóloga clínica Susana Jiménez, que además es coordinadora de la Unidad de Juego Patológico y Adicciones Comportamentales que depende del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge, explica que la publicidad impacta principalmente en dos colectivos vulnerables: “Por un lado, los niños y adolescentes, y, por otro, aquellos que ya tienen una conducta de juego problemática”, afirma desde el otro lado de la línea telefónica. Esto significa que ya no es solo que los adictos sientan más ganas de jugar con los anuncios sino que los menores puedan empezar a planteárselo y comenzar, así, una adicción que podría arruinarles la vida.

En el segundo trimestre de este año, las casas de apuestas tanto online como offline invirtieron en marketing 81,3 millones de euros, con un crecimiento anual del 55,22%. Desglosado en gastos de afiliación 7,6 millones de euros; patrocinio 2,95 millones de euros; promociones 29,6; y publicidad 41,1 millones, tal y como se explica en el resumen del segundo trimestre de 2018 de la Dirección General de Ordenación del Juego. Mientras que “la media mensual de usuarios activos es de 859.695, lo que implica un crecimiento del 31,74% respecto al mismo trimestre del año anterior. La media mensual de los nuevos registros es de 268.094 usuarios, con un crecimiento anual del 33,3%”, se lee en este resumen.

La ludopatía es una psicopatología. Es decir, un trastorno mental “categorizado en el DSM-V (el manual de diagnostico de referencia) como juego patológicos”, además está recogido “dentro del capitulo de adicciones sin sustancia”, tal y como señala Blasco. “La ludopatía o adicción al juego es una adicción patológica que se caracteriza por un deseo irreprimible de jugar a juegos de azar. Está reconocida como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y afecta de forma devastadora a diversas áreas de la vida de la persona con ludopatía y de su familia”, añaden desde Azajer, un centro de asistencia para personas ludópatas que forma parte de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR).

Pero, ¿qué acerca a una persona a los juegos de azar? La respuesta no es sencilla, ya que se trata de múltiples factores, tal y como explican varios expertos. “Las causas del juego patológico siempre se explican por la interacción de diferentes factores de riesgo. Por un lado tenemos los factores de riesgo social-ambiental, entre estos estarían la publicidad, pero también habría otras variables como acontecimientos vitalicios traumáticos o estresantes, la edad, el género, la edad de inicio, un ambiente familiar de juego. Serían variables externas, pero también interactúan otros factores de riesgo individual que serían de tipo psicológico, de personalidad, como también de tipo neurobiológico”, explica Jiménez. Uno de los principales rasgos que tienen las personas adictas al juego es la “impulsividad”.

“Se ha podido observar cómo ciertos genes predisponen a manifestar según qué enfermedades o comportamientos/rasgos que pueden ser patológicos”, comenta Blasco. “La influencia del entorno familiar es determinante para el desarrollo posterior de la persona por lo que factores estresantes en la infancia, una mala educación emocional, ciertos déficits en el cuidado pueden fomentar un mal afrontamiento de los problemas y, por tanto, caer en una adición como la ludopatía y, por último, situaciones vitales estresantes o negativas pueden facilitar también conductas adictivas” como fracasos laborales, problemas económicos, agresiones o rupturas, entre otros, añade Blasco.

Publicidad agresiva

Crédito: anuncio de 888.es

No solo el eslogan de la empresa a la que Carlos Sobera presta su cara llama al juego, también el propio anuncio en vídeo hace lo mismo relacionando vivir y felicidad con ganar apuestas. Esto se puede ver tanto en las palabras escogidas como en las imágenes que las acompañan. Además, no queda ahí. Después ofrecen dinero para los nuevos registros por lo que los usuarios se dicen que en realidad no están perdiendo nada.

“¿Os imagináis un anuncio de ginebra donde un famoso a nivel nacional te gritase ‘baila , baila, baila’ o ‘fiesta, fiesta, fiesta’ mientras salen copas de gintonic a rebosar? ¿O un anuncio de tabaco donde te griten ‘fuma , fuma, fuma’? ¿No, verdad? Pues Carlos Sobera protagoniza un anuncio donde se hace esto con el juego. Si esto no es agresivo…”, comenta Blasco a Hipertextual. “Desde hace más de veinte años investigadores españoles han colocado al juego al nivel del tabaco y alcohol”, señala el coordinador del equipo terapéutico de ALYA.

Repetición continua de estos anuncios, emisión en horario infantil y que sean protagonizados por personajes famosos tampoco ayudan, como señalan desde Azajer. “La publicidad está siendo muy agresiva y, además, es masiva”, explica Jiménez. “No solo se da en horario protegido para los niños, sino que se puede ver en partidos televisivos y acontecimientos deportivos”. Por tanto, “es una publicidad a la que están expuestos todos estos niños”, añade la psicóloga. “Se ha visto a nivel internacional que el aumento de la publicidad ha sido masivo desde 2011, sobre todo en determinados juegos con apuesta en los que la publicidad ha superado el 160%. Y la publicidad tiene un impacto, no es una cuestión de creencia u opinión, los estudios van en esta dirección”, señala Jiménez.

Pero Sobera no es el único que protagoniza anuncios de este tipo. El actor José Coronado o el exseleccionador de España, Vicente del Bosque, también lo hacen. Y a deportistas de élite como Cristiano Ronaldo, Neymar, Piqué o Rafa Nadal también se les ha podido ver en este tipo de publicidad. Es más, el Real Madrid, uno de los equipos con más seguidores en el mundo, tiene estampado el nombre de una casa de apuestas en sus camisetas. Todas estas personalidades son referentes para los jóvenes -y no tan jóvenes-, y aunque puedan pensar que apostar no puede perjudicarles, la realidad es que tienen muchas posibilidades de terminar siendo adictos al juego. No obstante, estos no son los únicos famosos que anuncian apuestas por internet. Por ejemplo, Belén Esteban y Jorge Javier Vázquez publicitan un bingo online y los seguidores de ambos, siguiendo la misma creencia que los aficionados a los deportistas anteriormente nombrados, también pican y entran a jugar.

Todo lo ya expuesto más el acceso mayoritario a Internet y, por ende, la posibilidad de entrar en estas páginas “facilita que haya más población que tenga acceso al juego o quiera jugar por lo que una vez abierta esa puerta la probabilidad de que se convierta en una adición existe, en mayor o menor grado pero siempre existe”, comenta Blasco. “Por una cuestión de probabilidades es evidente que la promoción del juego y las facilidades que se dan en ciertas publicidades agresivas este va a llegar cada vez a más casas, las nuevas tecnologías facilitan el anonimato y la intimidad (publicidad de casinos online)”, explica el coordinador del grupo terapéutico de ALYA.

El acceso a Internet es también un factor de riesgo. “Todos los estudios epidemiológicos realizados a nivel internacional lo dejan muy claro: la oferta, la accesibilidad, la disponibilidad de juego que da internet tiene un impacto en las tasas de jugadores patológicos. Internet ha cambiado el tipo de juego tradicional y ahora uno tiene acceso todos los días, a todas horas, desde tabletas y móviles… Sí es cierto que esto favorece que muchos jóvenes cuentan que solo juegan online y a través del smartphone, por ejemplo”, señala Jiménez.

“Internet también ha favorecido que el tema del control social haya desaparecido. Muchas mujeres nos decían que jamás se hubieran puesto delante de una máquina o ido a un casino porque les hubiera dado vergüenza, sin embargo, desde su habitación es muy fácil ponerse a jugar”, explica Jiménez. “La posibilidad de ponerse a jugar online ha cambiado los perfiles y el juego se ha hecho transversal, podemos encontrarlo en todas las franjas de edad y en cualquier género, a pesar de que los hombres siguen siendo los que más consultan por este tema”, añade.

Menores y normalización de las apuestas

A la consulta no llegan menores de edad, pero el problema está ahí. En Internet es difícil controlar que los menores de edad jueguen en estas páginas, pero en muchas de las salas de juego ni siquiera se pide el DNI para ver la edad, mucho menos para evitar que entren aquellos adictos que así lo piden mediante autoprohibición. No obstante, **que los menores no vayan a consulta no quiere decir que la edad no sea un factor de riesgo: “Cuando los adictos llegan a consulta y preguntamos por la edad de inicio no nos dicen los 18 años, que sería lo esperable (ya que es la edad legal para jugar), muchos nos dicen que han empezado a jugar a los 15 o 16 años”, explica a Hipertextual Jiménez.

“Hace años, el paciente medio era de entre 40 y 65 años y jugador de máquinas tragaperras”, explica Blasco. Sin embargo, debido a Internet el paradigma ha cambiado y desde hace cinco años “la variabilidad es muy amplia en la edad y tipo de juego”, añade. “Encontramos grupos de tratamiento con chavales de 23 años junto a personas de 50”.

“Los menores consumen mucho Internet, páginas deportivas y televisión. Es ahí donde la publicidad no tiene límites, además se anuncia como todo lo que se puede ganar y habitualmente los adolescentes por su etapa vital son más impulsivos, quieren libertad económica y les gusta el riesgo”, comenta Blasco. Esto es “un caldo de cultivo perfecto”. “Si además contamos con la no aplicación de la ley de acceso a menores en ciertas casas de apuestas (algo que vemos a menudo en la asociación) tenemos un problema muy grave”, explica. Además, cabe recordar que los adolescentes actuales han crecido inmersos en una crisis y que la esperanza de ganar dinero fácil y rápido está ahí, latente. Y esa idea errónea les puede llevar a caer en la adicción al juego.

¿Estamos normalizando el juego? “La normalización del juego nos preocupa sobre todo en las apuestas deportivas, que es donde se ha pasado el umbral de normalización”, afirma Jiménez. “En los otros juego más o menos todo el mundo tiene la percepción del riesgo y que, aunque puede ser una actividad de entretenimiento para muchas personas, para otras puede ser un problema adictivo”, comenta. Pero, no es así en el caso de las apuestas deportivas, en este caso esa percepción “está disminuida”. Se trata de “un juego mucho más aceptado socialmente” y que, incluso, “los chavales jóvenes piensan que es una actividad implícita al deporte”. El deporte “es sano y el apostar entre amigos es una actividad más”, comenta. Sería “igual que practicar deporte”. Sin embargo, “eso no es así”, señala la psicóloga. “Y eso es lo que más nos preocupa”, afirma.

Legislación en España

Italia ya prohibió el pasado mes de julio los anuncios de las casas de apuestas en todas sus formas. Sin embargo, ¿cómo está el tema en España? ¿Se ha regulado la publicidad de algún modo?

Hace apenas un mes que el Ejecutivo y Unidos Podemos (UP) llegó a un acuerdo para regular la publicidad de los juegos de azar y las apuestas deportivas a nivel nacional. Sin embargo, los anuncios no están regulados por ley sino que siguen el código de conducta de la Dirección General de Juego y que, además, está bajo la supervisión del organismo independiente Autocontrol. En este código de conducta se prohíbe a los anuncios sugerir “que el juego puede mejorar las habilidades personales o el reconocimiento social”, que “el juego es una vía de escape de problemas personales, profesionales, educativos, de soledad o depresión”, que puede ser “una solución para problemas financieros”, tampoco pueden realizar “ofertas de crédito a los participantes” o “asociar situaciones de juego repetitivas, incontroladas o compulsivas a emociones fuertes”. No obstante, la verdadera regulación debería llegar con la ley que se espera que PSOE y UP desarrollen.

Además, también se limita el horario para emitir este tipo de anuncios, que solo pueden salir en televisión entre las 22 y las 6 horas. Pero en el caso de la radio no se marca ningún tipo de franja, por lo que suenan en cualquier momento del día. Estas restricciones se realizan para proteger a los menores de edad, sin embargo, no se tiene en cuenta que durante la retransmisión de eventos deportivos, que muchos niños y adolescentes ven, también aparecen anuncios. Y estos se pueden observar tanto en la televisión como en el campo de juego, pero, además, algunos locutores incluso comentan a cuánto se pagan las apuestas para el partido.

En internet, por otra parte, ni siquiera hay una regulación de los anuncios y, aunque los menores de edad no pueden entrar en los portales de apuestas, la realidad es que muchos adictos empiezan a jugar a los 15 o 16 años, por lo que las barreras para apostar no son tales.

3 Comentarios

  1. Es especialmente lamentable que el tal Carlos Sobera participe publicitando los juegos de azar, se supone qué sabe bién en lo que está colaborando ya que es Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto
    y fue profesor de Publicidad de la Universidad del País Vasco desde 1987 hasta 1997.

  2. Bueno, es de tontos o de interés económico personal negar que todo lo que se publicita en la tele o cualquier otro medio incita…conlleva la invitación al consumo, pues esa y no otra es la finalidad del anunciante. Esto es así.

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