Redacción/Rokambol/24.11.18

Ambos partidos han exigido, además, una sala subterránea, estanca y forrada con plomo, en la que sus 166 diputados puedan votar la condena al franquismo en la más absoluta intimidad. Según el Ministerio del Interior, una de las galerías del complejo minero de Río Tinto, a casi trescientos metros de profundidad, podría ser la elegida para la ocasión por su confortable recogimiento y por la belleza de sus estalagmitas de basalto.

La fórmula elegida por estas formaciones políticas para confirmar o rechazar su condena subterránea al franquismo será la del “voto glosado”, es decir, un mecanismo democrático que permite añadir una frase de descargo a la palabra Sí o No. El propio Pablo Casado ya ha adelantado un esbozo de lo que podría ser ese voto de condena, con su glosa de arrepentimiento previo incluida. Los diputados del PP y Ciudadanos responderán a la pregunta con una oración muy similar a esta:  “Sí, pero que conste que no tengo nada personal contra el Generalísimo Francisco Franco, vaya desde aquí mi más sincera admiración a su figura y a su obra, ni tampoco abomino, todo lo contrario, de la Iglesia Católica que lo apoyó, y le sigue apoyando, ni condeno, por supuesto, esa deliciosa transición que tantas alegrías nos está dando al IBEX-35, a la Fundación Francisco Franco, a la familia Franco y a los monjes que custodian a Franco en el Valle de los Caídos por Franco”.

Por su parte, Albert Rivera ha declarado que prefieren condenar bajo tierra por un simple motivo de empatía con el Generalísimo, y no porque que tengan miedo de perder cientos de miles de votos de la extrema derecha, según sus propias palabras. “A VOX no se van a ir nuestros fascistas porque allí no tienen caballos para todos”, ha finalizado diciendo el joven neoliberal.

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