Antes de nada he de advertir que, como algunos saben, vengo analizando todo desde que tengo uso de razón, modi­ficando a veces con el paso de los años algunos parece­res, manteniendo otros con carácter provisional, y dando por con­clusos los menos. Como digo en otra parte, cualquiera puede discurrir como los grandes pensa­dores de la historia a condición de dejar a un lado los prejui­cios, el egoísmo y la va­nidad. Ahí es nada. Pero si no lo hacemos así, no hare­mos màs que reproducir copias, repetir lo dicho y pensado por otros y a menudo lo pres­crito por minorías de la inteligen­cia colectiva y de los dis­tintos niveles del poder de los diferentes ámbitos de la acti­vidad humana. Y que si no es de buen tono compa­rarse con los genios del pensamiento en público, sí con­viene hacerlo a solas. Por otro lado, cuando pu­blico ya cuento con que unos no habrán de estar de acuerdo, otros lo estarán a medias, otros compartirán lo es­crito y, en cier­tos casos, como el que ahora me ocupa, quizá me odien por no seguir las directrices del tipo de feminismo impe­rante. Pero me da igual. Lo que importa es el criterio per­so­nal. Y el criterio es independencia en el pensar pro­fundo, no unirse a las corrientes de opinión generadas siem­pre por una o varios a menudo desconocidos de un laborato­rio de ideas, o pensar sin pensar desde la posición so­cial, económica o los intereses de todo tipo de la clase so­cial a la que por cuna o promoción pertenecemos. Así es que aquí va mi modo de abordar el espinoso tema de los “feminismos”. De los feminismos en plural, pues no hay un solo modo de reconocer la indudablemente superior fe­me­nina condición y la necesidad de que la sociedad asuma la idea de que ya va siendo hora de que tome la mu­jer el relevo del hombre para la dirección inédita de la civilización defini­tiva.

Pues bien, no pretendo descubrir nada nuevo diciendo que España es un país que en el plano sociológico se carac­teriza por pasar de un extremo a otro con demasiada facili­dad; rasgo, por otra parte, común a los países poco desarrollados en materia de convivencia, con opuestas ideologías políticas, diversas sensibilidades y religiones de origen vario, en los que algunos pretenden acelerar el paso hacia un desarrollo moral que, en buena medida por causa debido a la impacien­cia cuando se presenta alguna oportunidad, nunca se acaba de lograr.

España tuvo un sistema político dictatorial dentro del sistema económico capitalista durante cuarenta años, y pasó hace otros cuarenta a un sistema de libertades públicas y pri­vadas de las que abusan fácilmente los gobernantes que, a través del mismo y natural mimetismo e influencia natural que hay or­dinariamente entre padres e hijos, entre mentores y acon­seja­dos, entre maestros y alumnos, entre tutores y tu­te­lados, arrastran a los ciudadanos a sus mismos vicios. Y así, la men­tira, el engaño, la trapisonda, el chanchullo, el fraude, el latrocinio y demás lacras de los dirigentes se trasla­dan fácil­mente luego al ámbito mercantil y luego al tri­butario; de modo que tanto las personas físicas, como los adi­nerados y toda clase de personas jurídicas, que son los obligados en con­ciencia, nunca acaban de consolidar la solida­ridad ni la significativa equidad que precisa este sin­gu­lar país.

Pero que España pasa de un extremo a otro lo evidencia no sólo el efecto producido por el paso de unas libertades públi­cas y privadas marcadamente coartadas, a la barra li­bre de li­bertades. Además de ello y los múltiples efectos en la vida civil, privada y pública, ahí está el feminismo exa­cerbado. Es­paña ha pasado de una sociedad “oficial­mente” machista, no muy alejada de la que existe en la cul­tura musulmana, a una sociedad “oficiosamente” hem­brista.

Es cierto que la mujer tiene infinitos motivos para acabar con la lacra del machismo y la preeminencia del hombre so­bre la mujer. Pero quienes llevan muy lejos el feminismo en España incurren en el mismo vicio invertido que denun­cian y tratan de superar, sin tener presente que las raíces del com­portamiento machista se hunden en una abe­rrante educa­ción milenaria secularmente fomentada por el vaticanismo en Occidente: una educación primaria y errónea que, como en tantas otras cosas, afecta mucho más a las clases sociales de escasa formación humana que a las clases acomodadas que tenían y tienen además a su al­cance una educación más equilibrada y completa.

El caso es que el tipo de feminismo en España más exten­dido lleva sus pretensiones demasiado lejos para ser razo­na­ble. Pues no hay ya quien no esté de acuerdo con el pos­tu­lado de que hombres y mujeres, homosexuales y otras moda­lidades sexuales deben tener no sólo en teoría sino tam­bién en la práctica idénticos derechos, remuneración y trato social. No es preciso ser feminista convicto o mili­tante para adherirse a semejante causa. Pero una cosa es eso y otra pretender masculinizar a la mujer y feminizar al hombre a marchas forzadas. Una cosa es extirpar todo vesti­gio de dife­renciación social por razón del sexo, y otra que, por ejemplo, dentro de un sistema de libertades, aun teóri­cas, que empre­sas, instituciones y organismos, en un sis­tema de libre mer­cado, deban tener una cuota de emplea­dos o funcionarios equiva­lente de hombres y mujeres. (Y natural­mente, por qué no, ya puestos, de homosexuales y otras modalida­des de sexualidad). Una cosa es esa de­seable paridad y otra trasla­darla al len­guaje oral y escrito, haciendo del habla y de la ex­presión es­crita un bodrio ab­surdo y ridículo que no se co­noce en ningún otro país de lengua del mismo ori­gen la­tino, con su correspondiente género gramatical y sintáctico.

El caso es que quienes venimos de una generación pronta a desaparecer, de una cultura y educación medias, jamás hemos incurrido en excesos hacia nuestra pareja, salvo las ex­cepciones que confirman la regla. Los problemas de ma­chismo tuvieron siempre que ver con las mismas causas que originan hoy la violencia llamada de género, agravada por los inevitables problemas inherentes a la inmigración: una educación deficiente y gravísimos problemas económicos. Los celos y el amor propio mal entendido sue­len ser, siem­pre han sido, el detonante. Pero las razones pro­fundas de la vio­lencia del macho sobre la hembra, aparte la mayor fuerza física, se alojan en espacios de la condición humana y de las épocas no muy diferentes de la violencia contra niños, anima­les o ancianos; tipo de violen­cia ésta que se obvia salvo en estudios sociológicos, antropológicos o filosóficos desperdigados, ni de la que se publican datos y estadísticas con tanta insistencia y profu­sión como en la violencia de “género”, la violencia de hom­bres contra mujeres.

La presión ejercida en Europa por la doctrina moral y prácti­cas de la Iglesia vaticana relegando a la mujer a un plano subordinado al hombre en otros países europeos ha ido siendo con el paso del tiempo ampliamente contrarres­tada por la educación laica y cívica de filosofías, y por ideas morales procedentes de la reforma protestante, en unos paí­ses, y del concepto profundo de República, en otros.

Pero en España, por mucho que se haga oír a la causa femi­nista radical, sólo el paso del tiempo pondrá social­mente a cada sexo en su sitio. Lo que sí puede conseguir el empuje de ese feminismo a ultranza es una literal y ab­surda guerra de sexos necesitados al fin y al cabo el uno del otro. Lo que sí va a causar es el retraimiento y feminiza­ción progresivos pero raudos del hombre y la masculinización de la mu­jer hasta la náusea. Todo ello dando cierto sentido a las ideas so­bre el particular alojadas en los cerebros de in­dividuos de las extremas de­rechas tanto española como eu­ropeas; cere­bros deforma­dos respecto a lo que universal­mente se en­tiende por equili­brio, por huma­nismo y por ponde­ración; con­ceptos que en la España de siempre resultan usualmente casi incomprensibles.

16 Comentarios

  1. No hay por donde coger esta vomitona. Lo siento Iniciativa pero por qué publicáis esto? Si quisiera leer a este señor estaria suscrito a redes cristianas y no a Iniciativa Debate.

  2. Antropólogo y jurista pone ahí. Señoro, si usted fuera antropólogo entendería que el sistema sexo-género que cimienta las relaciones entre los géneros está estructurado para dividir en binarios complementarios pues resulta de más utilidad para el sistema.capitalista y patriarcal binarizarnos que dejarnos ser, aunque eso suponga 20 categorias o 100 más.

    Señoro, si usted fuera juriato sabría de primerísima mano que al año mueren más mujeres que hombres por razón de sexo y género, por el hecho de ser mujeres vamos, y además sabría que un porcentaje elevado de esas muertes se peoducen porque jueces, abogados y la institución jurídica de este país no se catan de que cuando una mujer pone una denuncia por agresión, malos tratos, violencia (de cualquier tipo); pues hay que creele e investigar, digo yo.

    Señoro, vuelva a darse una vueltica por la universidad y en lugar de sacarse dos carreras, sáquese aunque sea una pero bien, no para salir después a escribir sandeces sobre los extremos a los que llega el feminismo cuando, como teoría y práctica de la sociedad es la única visión política, social y cultural que aboga ampliamente por incluirnos a todxs en igualdad de condiciones en el mismo sistema de valores, unos que promuevan la igualdad de oportunidades y en el acceso a los puestos de poder; un sistema que critique continuamente los medios por los cuales se llega a tener reconocimiento, dinero, o cualquier cosa. Un sistema que no promueve no la feminización ni la masculinización de nada, porque precisamente lo aue pretende es romper con el binarismo impositivo y buscar formas alternativas de definirnos y de relacionarnos.

    En fin señoro, antropologoey jurista, ja!

    De verdad que no me haga reír.

    • Señoro Katherine, curiosamente repites el discurso como papagayo de esos grandes medios patriarcales, que están muy hermanados con este nuevo feminismo, q de absurdo, está reventando.

      Y ni es muro ni contención a cambios sociales, ya q de absurdo, inquisidor, estigmatizador e intolerante, solo promueve rechazo. Y gracias este extremismo, las muchas mujeres a las q cada vez representais menos, entre otros motivos, se desinfla la izquierda q se empieza a ver como lo q es, un instrumento de engañifa del poder, y q promueve y da alas a este falso movimiento antes legítimo, y ahora transformado en una auténtica contradicción continua, para reventarlo todo y q la gente no tenga más opciones q elegir entre muerte o tiro en el pie.

      Os han vendido mierda, poniéndoos en el centro, y la habeis comprado. Y solo la coherencia arreglará algo. Si no, estamos a merced de sociópatas, corruptos y loc@s inconscienges q les apoyan.

    • Sergio y Katherine, hace mucho que me planteo los argumentos de Jaime Richart, y con casi ochenta años, no he sido nunca machista, cuando en la generación en la que nací, esto era un símbolo de afeminado, cosa que era muy aberrante en esa generación. Como anécdota recuerdo, cuando yo tendría entre 10 o 12 años, mi madre le encargo a mi hermana de cuidar de mi ropa y mis enseres, y yo le pregunte que porque le ponía a ella esa obligación, la respuesta fue propia de aquellos tiempos, “si hay que ir a una guerra tu vas y tu hermana no”, esto es verdad aunque en la actualidad parezca ridículo. ¿Por qué si tengo que nombrar diez cargos en una organización, tengo que nombrar cinco de cada genero? Si entre los cinco de uno de los géneros hay dos que son menos competentes que entre los siete del otro genero, lo lógico y sensato será nombrar a los mas competentes sin que influya en ello su genero o su inclinación sexual, y lo demás son prejuicios por exceso o por defecto.

    • Lo de El Diario es de traca. Me parece curiosísimo que publicaran esa entrevista, fuera totalmente de su línea editorial, y de la q raramente se salen.

      Lo peor es que la publican y APLICAN CERO, formando parte de ese poder que divide a ambos sexos para convertirlos a ambis en máquinas laborales.

  3. Sentido común a tope. Hombres y mujeres nos necesitamos para luchar contra el paro, la pobreza, el desmantelamiento del estado de bienestar, los abusos de la banca, las eléctricas, las farmacéuticas, la corrupción,… en lugar de entretenernos en lanzar a las mujeres contra laos hombres.
    Nunca la sociedad ha sido tan patriarcal como ahora: se esta acumulando cada vez más el poder económico, mediatico en unas pocas manos (incluídas mujeres como Botín) mientras desaparece la clase media; una organización social cada vez más desigual.
    La bajada de votos de Adelante Andalucía, es un aviso a navegantes, el discurso feminista de Teresa Rodriguez no representa a l@s andaluces.

  4. Dice este señor: “No es preciso ser feminista convicto o mili­tante para adherirse a semejante causa. Pero una cosa es eso y otra pretender masculinizar a la mujer y feminizar al hombre a marchas forzadas”.
    Oiga usted, sí, es preciso ser feminista porque el feminismo es igualdad, le guste o no.
    “Para adherirse a SEMEJANTE causa”. A ver si cuida su expresión e intenta disimular mejor que se le ve el plumero. Si usted está a favor de la igualdad, no busque más, usted es feminista (el problema es que eso no se lo cree ni usted)
    Masculinizar a la mujer? Feminizar al hombre?!!! Pero qué es lo que ha entendido? Nada!
    No tenga cuidado que no le van a obligar a llevar faldas porque, entre otras cosas, las mujeres tampoco quieren que las obliguen a llevarlas.
    No todo vale para que te publiquen ‘algo ‘ y llevarte unos duros.

    • Sergio, si dices eso, el q no ha entendido nada eres tú. Las palabras vacías se pueden repetir mil veces, y no por eso terminarán siendo verdad. Máxime cuando estos señoros femeninos han demostrado que su igualdad no es igualdad, o por lo menos una igualdad q no insulte a la inteligencia llamarla así.

      Te sabes las palabras, no los hechos.

  5. Este señor, Bueno dejemos el genero… Esta persona tiene todita la razón y todo el derecho a expresar lo que muchas personas vemos cada día y sentimos cada día. Esto que se está dando en llamae feminismo, no es mas que el machismo en el polo opuesto. Incluyendo a esas nujeres que son mujeres muy mujeres que no respetan lo que pensamos o sentimos otras personas que casualmente tambien somos mujeres. Este feminismo que dicen va a liberar a las mujeres no solo no nos libera sino que nos clasifica y nos ata mas.
    Esto no es defender la libertad de las nujeres ni de nadie que se sienta persona.

  6. Obviando la premisa de la introducción; pues ¿Quien suficientemente sabio y capacitado puede pretender definir y afirmar, cual es la forma más eficiente de comportarse para concivir y existir en un mundo donde la supervivencia de la raza depende de un intercambio de fluidos entre dos sexos?
    El ejercicio argumentativo es notable pues sienta verdades que no deberían ser despreciadas por aquellos que desde su.obtusa forma de entender la vida en general y no sólo la mera posibilidad de existencia, evolución y supervivencia de la raza humana, deberían tener en cuenta.
    Posiblemente unos no deseen entender esta aportación, pues básicamente no pueden apreciar lasm diversidad extraordinaria que permite la prolongación de las existencias a través de la vida.
    Si en algo deberíamos sentirnos orgullosos, es que tenemos la Facultad de existir sin tener que doblegar la naturaleza de los géneros para poder intercambiar en equidad las mejores propiedades de ambos sexos
    Pero sinceramente, no me pregunten cual será el próximo paso de la humanidad
    Tanto hombre como mujer son dos activos que la vida activa y mantiene por ahora para crear oportunidades diversas de existencia, aunque no necesariamente viables, para darnos oportunidad de elegir ¿Que forma de existencia y estructura desea el género humano para no padecer las miserias de los conflictos y perdurar como raza evolucionada y culta?

  7. Jorge, debo agradecerte que me hayas librado de la tentación de responder a alguna comentarista con aclaraciones o puntualizaciones a todas luces inútiles. Inútiles por ser éste un asunto que precisamente mide, a mi juicio, el nivel de madurez sociológica de este país.
    Pues para superar la barrera del machismo hispánico y poner a cada uno en su sitio no basta, como sabemos, una legislación impecable. Como no bastan leyes tributarias justas para superar las desigualdades sociales. Porque todo pasa por la voluntad puntual de los protagonistas y por otros factores. Tanto el equilibrio en el desenvolvimiento de los sexos en sociedad como la aminoración de la enorme distancia entre ricos y pobres en la española requiere más tiempo del que se baraja en la política. Para pasar a otro nivel, a otros enfoques y a otros modos de abordar los problemas profundos de la sociedad, tal como ahora lo están haciendo en Francia los chalecos amarillos, por ejemplo, hay que asumir antes muy generalizadamente cuatro cosas: que Dios es sólo una opción, que el aborto es libre, que la prostitución es una actividad tan digna como discutir en los despachos, y que no debe haber alguien tan rico que pueda comprar a otro, ni tan pobre que se vea en la necesidad de venderse…
    Cuando las cuatro hayan penetrado en las entendederas de las tres cuartas partes de la población española, el machismo español serà historia….

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