«Emosido engañado» que diría alguno. Pero de verdad y a conciencia. Para empezar, yendo atrás en el relato, porque en lo que se ha dado en llamar partidos de ultraderecha a nivel europeo no hay ninguna homogeneidad, por más que al periodismo y a sus patronos les convenga crear ese tótum revolútum. De entre todo eso que se etiqueta como ultraderecha sin mirar pelo, unos –bastantes– no pasan de ser populismos eclécticos pero que beben fundamentalmente del proteccionismo, incluyendo euroescepticismo, estatalismo y empoderamiento vía legislación sobre los derechos de participación. Cosas –todas ellas– que si están bien planteadas uno mismo firmaría en un partido transformador siempre y cuando no viera atisbo de xenofobia o imposición. En otros casos, ahora sí, se trata de repugnantes partidos neonazis sin ambages tipo Amanecer Dorado. Por lo que en cualquier caso esta generalización es especialmente injusta y solo desinforma. Pero no podemos pedir peras al olmo, porque el periodismo, incluyendo al periodismo que juega a aparentar ‘progresismo’, sirve a los intereses que sirve, y no hay que darle más vueltas.

El asunto es que este país nuestro es patético hasta para seguir las presuntas modas (en este caso la moda del desencanto en realidad), y qué mejor ejemplo que Vox, que al contrario que la mayor parte de sus presuntos ‘pares’ europeos es un partido que sí tiene un programa clásico de ultraderecha: nacional-católico en lo social (con restricción de libertades, más folclore y religión y menos cultura) y con tintes ultraneoliberales (que no ultraliberales) en lo económico. O lo que es lo mismo, una auténtica condena para las clases desfavorecidas (y fastidie a quien fastidie por lo que implica, su principal caladero de votos), parte de las cuáles se deja llevar por el caramelito ‘patrio-idiotizante’ a cambio del que recibirían –si es que se cumpliera ese programa por el que han votado– la mayor hostia de su vida sin saber ni por dónde les ha venido.

Lo pongo en condicional porque nunca ocurrirá, ni que estos gobiernen ni que en ese absurdo hipotético caso fueran a respetar su programa. Pero principalmente no ocurrirá porque Vox es un bluf. Y exagerado además. Lo que por cierto es de agradecer porque así limita su alcance y lo hace menos peligroso en caso de descuido. Eso no es óbice para que su líder merezca un Óscar a la mejor interpretación. Y es que hay que ver a este tipo, un parásito amante de la ornitología y el buen vivir, y más que probablemente vacío de ideología política, declarándose monárquico y unionista y diciendo al mismo tiempo que su principal preocupación y aquello que lo hace levantarse cada día es su lucha por la libertad (de mercado, será, y ni eso). Ahí es nada. Pero es que encima es capaz de referirse a Podemos, y sin esbozar ni un amago de sonrisa, como partido «bolivariano» y volver a enarbolar otra vez la bandera de la «amenaza comunista» a pesar de saber perfectamente (al contrario que sus votantes) que Unidos Podemos no pasa actualmente de figurar como partido de centro o centro-izquierda moderado, con buena relación con la Iglesia, con las FCSE, con buena parte de la burguesía, con los parlamentarios de toda condición y que además no cuestiona nuestra permanencia en el Euro, ni en la OTAN, y que incluso no se muestra excesivamente pugnaz –más que a título anecdótico, que no programático, regalando algún dvd o no aplaudiendo en algún acto y sí sonriendo en otros– con un símbolo tan reaccionario como el de la monarquía heredada de Franco y el amigo americano.

Y lo más gracioso de todo es ver a algunos periodistas progres quemando sus naves y confiriendo una teatral gravedad al tema de la nueva ultraderecha, como si algo hubiera cambiado ostensiblemente en unos días. Por ejemplo a la más que escéptica Elisa Beni apuntándose ahora a un conveniente conspiracionismo con su: «Es preciso seguir la pista del dinero hasta llegar a comprobar si aquello que cuentan antiguos militantes, es decir, que detrás están organizaciones secretas ultraortodoxas católicas que intentan implantar teocracias cristianas o cualesquiera otras es cierto. También de otros movimientos cuyo objetivo final es reventar la UE y destrozar la idea de Europa» de su último artículo.

Por poco me parto una costilla de la risa. Como si Vox fuera en lo formal, más allá del juego de las apariencias, muy diferente de PP o C’s. Y como si no respondiera a los mismos intereses neoliberales (a esos a los que mucho me temo que también ella responde). O como si en este país algún partido (y menos que nadie el europeísta Vox) apostara por salir de la UE o del Euro (ojalá). En fin…

Lo que sí que me ha molestado más, de no ser que lo suyo sea un sarcasmo muy fino, es leer a un tipo impecable como Gerardo Tecé sumándose de forma inexplicable al carro de los ‘moderaders’ y pidiendo menos épica (no sé qué épica ha visto él en Podemos, y especialmente una vez pasadas las Europeas de 2014) y más ‘aburrimiento’ al partido de Pablo Iglesias (justo lo que junto a las evidentes incoherencias e inconsistencias está haciendo que desaparezca). A lo mejor lo que sí tendría que hacer la izquierda nominal si es que al menos quiere parecer izquierda (y tendría que ser un partido nuevo que pudiera resultar creíble), es dejarse de gilipolleces y atomizaciones y apostar de verdad y sin complejos por la ‘épica’ más racional y sensata: por una banca pública, por la soberanía económica que permita hacer PGE’s sociales, por la libertad de participación legislativa vinculante de la gente, por una igualdad que es imposible mientras mantengamos una legalidad que hace inviolable e irresponsable a un ciudadano que hereda automáticamente el cargo de jefe de Estado y por si fuera poco dando prioridad al primogénito varón; por la renacionalización de los sectores estratégicos de la economía (empezando por el de la energía), o por recuperar propuestas sociales como las de la renta básica universal. Porque dicho de otra manera, lo que es lógico esperar de la izquierda o de cualquier partido transformador sin etiquetas ideológicas es que apueste contra el sentido común de las élites económicas –que suponen el 0,00001% de la población–, incluso desde una visión reformista y no rupturista, pero con la intención de crear una corriente a la que arrastrar al resto de los partidos por obligación, pero en sentido contrario al neoliberal, que es hacia donde van a arrastrar una vez más y ‘muy oportunamente’ con la excusa de Vox al conjunto del arco partitocrático español.

En este mismo orden de cosas, igual, y que nos llamen locos, las propuestas de izquierdas o transformadoras conseguían que la gente de izquierdas o harta y que hoy se queda en su casa tuviera algún interés por mover su culo hasta la urna. ¿Pero alguien cree que azuzando a este lobo feroz con colmillos de marca Acme la gente hastiada se va a asustar? Anda a la mierda.

Por eso convencen cada día menos, porque se les acaban los cartuchos y en lugar de aplicar paliativos (medidas sociales y económicas concretas que conocen perfectamente, porque amagan con ellas para embaucar) prefieren seguir probando el tomar a la gente por gilipollas, y en este país, como en todas partes, hay mucho interesado y mucho descreído, pero gilipollas y masoquistas no hay tantos, y los que hay ya votan (a cambio de nada) a los de siempre y al nuevo ‘coco’.

De todas formas, como lo que también somos en general es muy cachondos, lo que quizá podría funcionar por original, decente y sincero, es poner un cartel en los colegios electorales que represente a nuestra democracia, y se me ocurre que estaría muy bien un: «Bienvenidos al circo».

8 COMENTARIOS

  1. Si Paco estoy en completo acuerdo con tu artículo, que además para mi ha sido muy esclarecedor, pero te preguntaría, lo que me trae al recuerdo un libro que leí hace mucho tiempo de Víctor Alba, ¿Dónde esta la izquierda? Yo al menos no soy capaz de encontrar a un partido alternativo a Podemos, al que sigo votando como la única alternativa.

  2. No creo que Vox sea un blufff.
    Tampoco creo que Podemos no sea izquierda.
    Lo.qie está claro es que la derecha cabalga y sin freno y no lo digo sólo por Vox

  3. Vox es como ese bultito que te sale en el sobaco y que en realidad no es nada, pero que conviene vigilar… Un 6% del pueblo andaluz ha metido una papeleta verde en una urna, lo cual no es para volverse loco, y menos cuando la mayoría no tiene ni puta idea de lo que ha votado. El peligro es precisamente que aprovechen el impulso y empiecen a ganar adeptos con su jugoso populismo de cuñaos… Y cuñaos, hay muchos.

  4. con el paso de los años cada vez hay más nuevos votantes que seguramente desconocen ni les interesa conocer qué significa aquello de ‘derecha’ e ‘izquierda’. Ni qué significa franquismo. Como jóvenes que son, renunciarán a seguir usando esos términos en su análisis de la realidad. Con esto, votarán a quien mejor les dore la píldora. Con un futuro laboral negro, no es difícil que voten a quien les promete una España de los españoles y fuera el resto. O si son varones, a quien les permita decir ¡GUAPA! a una chica por la calle, lejos de tanto proteccionismo ya casi absurdo hacia el género femenino.
    En tiempos de penuria es muy fácil arrastrar a la juventud, y VOX no va a dejar pasar ese tren.

    Ciertamente creo que a la izquierda le toca ilusionar con un nuevo modelo de país, con industria puntera, con energías renovables, con alarde de talento patrio, muy alejado del país precario y mediocre que ha dejado Rajoy con premeditación y alevosía. Ese Rajoy que nos llamaba a aplaudirle un puñado de contrataciones precarias en temporada turística, ¡mientras nuestros cerebritos emigraban!

    ¿Cuántos TEJADOS hay en España? ¿Cuantas instalaciones de placas solares significa eso? ¿Cuántas categorías profesionales se emplearían en su (re)diseño, construcción, instalación y mantenimiento periódico? Eso sin hablar de las exportaciones.
    TODAS las categorías de trabajadores entran ahí, desde mano de obra simple hasta ingenieros de primerísimo nivel.
    La energía solar era la gallina de los huevos de oro, con instalaciones asumibles por las familias a cambio de menguar la factura de la luz e incluso del gas para agua caliente.
    Qué casualidad que Rajoy cortara todo eso de cuajo, trayendo ruina, humillación y hastío a este país, y que ahora la ultraderecha se ofrezca como la solución!

  5. VOX es un partido neoliberal, pero como muchísimos ciudadanos incultos desconocen lo que ello implica, pues les comen el coco, no tanto con el patriotismo de la bandera (salvo a algún sector) como con lo que afecta de verdad, la economía. Y aquí VOX ha tocado unos palillos importantes con el despilfarro de dinero que conllevan las autonomías y la inmigración, por ejemplo. Cierto que es un despilfarro, pero concretamente centralizar las autonomías, no se lo creen sus dirigentes ¡ni locos!, entre otras cosas porque saben que nunca van a gobernar y sólo podrán ir a rebufo del PP… o CIUDADANOS, porque estos se apuntan al partido que vean vaya ganando.

    En cuanto a la bajada de impuestos, lo que oculta VOX es que seguirían beneficiándose las multinacionales.

    Tampoco mencionan la corrupción en sus discursos. Claro que hacerlo les supone criticar directamente al PP y al emérito «Golfo I de España» y su parentela, cuando ellos están erigiéndose poco menos que «protectores de la Monarquía» ¡Qué horror y qué mentirosos son!.

    Vamos, que lo de VOX es de un populismo impresionante que ha sabido recoger el cabreo ciudadano. Y encima tienen la osadía de tildar a PODEMOS de ‘bolivariano’, como bien dice «Paco Bello». Es increíble.

    Por otra parte, yo personalmente estoy harta de escucharles decir, como también a otros partidos de la derecha, que PODEMOS quiere romper la unidad de España. Pues bien, como votante que soy de PODEMOS, es bueno aclarar que lo que cuestionamos no es la unidad de España, sino el Modelo de Estado. A ver si se enteran los ‘zotes’ y hablan con propiedad, salvo que lo digan con maledicencia, que es lo más probable.

  6. Amigo Paco Bello: lva leyendo tu articulo y asintiedo sobre tus razonamientos, cuando de repente ZAS!: «… mientras no atisbe xenofobia.. «. Y me dije: ya la cagaste, Paco!. Es que no hay manera de que la progresia e izquierda divinas os cureis de ese estúpido virus buenista que os provoca pis y caca irrefrenables? . Os gusta ametrallaros el pie?. Que avería irracional hay que tener en la cabeza para decir a invasores violentos, trincones, paridoras y en buena parte drlincuentes: Bien venidos, os queremos, os acogemos, os pagamos, os regalamos médicos, abogados, casa, becas, comida, (si hace falta se lo quitamos a los nuestros) y nos podéis dar por donde queráis. Os habéis vuelto locos?. Tenéis a la mayor parte de la gente de muy mala ostia. Y queréis que os voten?. Estáis muy mal de la cabeza. Y lo que es más grave, estáis activando una bomba de relojería sangrienta. Vosotros mismos!.

  7. Ay, se me olvidaba, que dicho lo anterior, no hay que cuestionar que VOX es un partido legal fruto de las urnas y al igual que esto lo defendí con PODEMOS, también lo hago ahora.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.