Hoy estamos más cerca de un “fascismo siglo XXI” que cuando gobernaba Obama, por poner un nombre equivalente al de Trump en cuanto a poder global. El blanco es un ejemplo, que deseamos sea insuperable, del uso continuado de los insultos y las mentiras contra cualquier adversario que, en su boca, será siempre “el enemigo”. Y también del abuso de las posiciones dominantes contra el débil. Sus dos principales pautas de comportamiento durante esta vida que nos ha tocado sufrirle.

Entre nosotros, Vox es el partido que inmediatamente ha apostado por conseguir que los medios lo identificaran como el mejor aliado de Trump, hasta el punto de que los enviados por el americano para debilitar Europa, fortaleciendo a los partidos ultraderechistas que proliferan en Italia, Alemania y otros países, no han dudado en declarar que Abascal es su hombre de más confianza en España, aunque han indicado que “también” se reunirán con Casado. Mientras, nos preguntamos qué puede significar “dura”, o “durita”, si esa opción existiera, cuando el líder de Vox acusa al del PP de ser la “derecha blandita”.

Soy de los que defienden que el eje del mensaje de Vox, para proliferar en Andalucía muy por encima de lo que anunciaban todas las encuestas, ha sido el del binomio inmigración/delincuencia. El asunto Catalunya no ha estado tan presente en su lista de odios y simplezas electoreras por una cuestión muy sencilla: el monopolio del anti independentismo se ha fundamentado por parte de PP y Cs en la defensa de la Constitución, y las reformas que propone Vox son incompatibles con el texto del 78.

He leído artículos desmontando las mentiras de Vox sobre la violencia de género, o sobre la inmigración, en este caso desde el punto de vista del impacto en lo laboral pero no en relación con la delincuencia y, en cambio, sí he escuchado a Abascal agitar insistente ese muñeco. Por eso, he acudido a la verdad que se contiene en el cuadro con los datos de delincuencia de los años 2010 y 2017. Los años intermedios están en el siguiente enlace (estadística):

La información es de total confianza, pues procede del Ministerio del Interior. Se trata de un organismo que, si tuviera algún interés en falsearlos, no podría ser a la baja, pues Hacienda podría aprovechar para recortar su presupuesto.

2017

2010

TOTAL NACIONAL

5.1.-Hurtos

712.398

785.635

5.2.-Robos con fuerza en las cosas

301.734

443.772

5.2.1.-Robos con fuerza en las cosas en el interior de vehículos

102.988

141.674

5.2.2.-Robos con fuerza en viviendas

105.099

111.656

5.2.3.-Robos con fuerza en establecimientos

35.059

48.958

5.3.-Robos con violencia o intimidad

61.763

84.411

5.3.1.-Robos con violencia en vía pública

27.561

42.238

5.3.2.-Robos con violencia en viviendas

3.403

4.950

5.3.3.-Robos con violencia en establecimientos

5.383

7.772

5.4.-Sustracción de vehículos

42.519

65.948

 

Ni uno solo de los diez epígrafes aumenta entre ambas fechas. Ahora es cuando nos sorprende la incoherencia entre el esfuerzo inversor en publicidad de ciertos sectores empresariales y sus expectativas de negocio.

Que sepamos, las empresas que venden alarmas e inundan nuestros oídos con un alarmismo desaforado de miles de anuncios que diseñan como si fueran noticias, han de cumplir también con la ley de la oferta y la demanda o, si sobreviven, es que hay gato encerrado. Y, cuando el negocio baja, tal como demuestra el cuadro anterior, si aumentan las ventas es porque distintos fenómenos se cruzan y fabrican una más de las burbujas, que cuando estallen nos llevarán al infierno de hielo sin dinero para calefacción, ni tampoco para seguir pagando las cuotas mensuales de la seguridad familiar.

Abriremos uno de nuestros habituales paréntesis constructivos para proponer a los creativos publicitarios que, en los códigos éticos que dicen que cumplen, se “autoimpongan” un respeto mínimo por la verdad: La inevitable deformación publicitaria de la realidad podría resolverse con una frase de inserción obligatoria, como en el caso del tabaco, pero que dijera algo parecido a lo siguiente:

Antes de comprar cualquiera de estos productos de seguridad, compruebe las estadísticas de delitos del Ministerio del Interior”.

De esta forma, estas empresas seguirán colaborando objetivamente con los partidos fascistas, y otros de derechas más o menos autoritarias, en su obsesión por divulgar masivamente la inseguridad, es decir, el miedo, entre la ciudadanía, aunque lo harán con la conciencia tranquila, al haber advertido a los usuarios de que quizás estén haciendo una tontería.

Hablando de fascismo, me ha gustado mucho el artículo titulado “Vox siempre ha estado ahí”, firmado en Diario de Mallorca por Antoni Aguiló, filósofo político del CES de la Universidad de Coimbra. Sin más, por el momento, porque habrá más sobre lo mismo.

1 Comentario

  1. Sí señor, ha sido el binomio ‘inmigración/delincuencia’, el que ha catapultado a VOX y no tanto el patriotismo de la rojigualda. Yo me conozco muy bien cómo va la cosa, y los demás… políticos, periodistas y analistas, que opinen lo que quieran. Pero, si se me permite, voy a otro tema, en estos momentos más preocupante si cabe, aunque guarda colación.

    Refiriéndome al Procés, ¡es una vergüenza la crispación que están generando los políticos de la derecha-ultra!.

    Han contactado esta mañana con nosotros unos compañeros catalanes residentes en diversas localidades de Cataluña (muy conocedores de lo que se cuece por allí, en muchísimos entornos) y están escandalizados, al igual que nosotros, que nunca hemos visto este odio que producen las derechas.

    No puede ser que de la actitud del Sr. Torra y todo lo que está aconteciendo en Cataluña, nuestros políticos y periodistas sólo analicen una parte (la nuestra, la interesada por el Gobierno, PP, CIUDADANOS y VOX) sin analizar la de ellos. Es decir, los motivos que tienen para desear muchísimos independizarse y se resumen principalmente en los tres siguientes:

    – No quieren Monarquía,

    – Son el motor que impulsa y favorece la economía en el resto de España,

    – Sus representantes exiliados y encarcelados lo han sido injustamente por acusaciones de delitos que no han cometido y en vez de centrar el tema en el juez Llarena, lo desvían hacia el comportamiento de los dirigentes catalanes, demonizándoles.

    ¡Claro que tienen motivos para cabrearse! Unos, saliendo a la calle y otros sin salir, pero con el nexo todos ellos de la injusticia del Estado español, nos han comentado.

    Finalizo como inicié mi comentario: ¡Qué vergüenza de políticos tenemos, que sólo nos cuentan una parte, la que a ellos les interesa!.

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