En España no estamos en guerra, pero a veces parecemos estar al borde en distintos frentes. Y como en las contiendas bélicas, las posi­ciones de los dos bandos son fijas, se mantienen con el único objetivo de derrotar al enemigo. Por ejemplo, en España no hay ad­versarios políticos. En España, aunque se diga que después de un tenso rifirrafe en el hemiciclo pueden irse dos diputados a tomar café, sólo hay enemigos dada la distancia mental no ya ideológica sino también moral, entre un bando y el otro en la mayoría de las materias y especialmente en las más graves o espinosas. No se per­fila esperanza alguna de que las diferencias ideológicas, las diferen­cias económicas y las diferencias sociales vayan a estre­charse de otro modo que no sea por el paso del tiempo… medido en siglos.

Mujeres contra hombres y hombres contra mujeres, españoles con­tra emigrantes, alumnos contra profesores y profesores contra pa­dres de alumnos, trabajadores contra empresarios y empresarios contra trabajadores, “españoles” contra catalanes y vascos, y catala­nes contra “españoles”. No hay sudistas contra yanquis, pero de modo subrepticio hay enemigos del imperio y devotos del impe­rio, católicos contra islamistas y ateos, ateos contra católicos ultra­montanos, hijos y nietos de ganadores de la guerra civil contra hijos y nietos de los perdedores, y a la inversa.

España no conoce la conversación serena, y rara es la cuestión tra­tada que no sea en términos de confrontación y de violencia mo­ral. Por cierto, hablando de violencia viene a colación la ya famosa “violencia de género”, manejada por el feminismo activista de una manera desmesurada, que da argumentos por eso mismo a los secto­res conservadores españoles para rechazarla con bastante fun­damento. Pues, sin tener quien esto suscribe nada en común con esa ideología y esa clase social, siendo humanista hasta la médula y compartiendo casi todos los postulados de la izquierda socialista y también de la comunista, opino que es una desmesura contraprodu­cente calificar constantemente de “asesinato” cada muerte de una mujer a manos de un hombre, su pareja o no. Lo hacen los miem­bros y miembras del colectivo feminista y lo hacen los y las perio­distas en general. Quizá porque prefieren pasarse, a quedarse cortos en la alarma que se han propuesto generar pese a que es un asunto que hunde sus raíces en factores varios sociales, culturales y econó­micos. Sin embargo, no hay asesinato por medio necesariamente cuando una persona mata a otra, y tampoco cuando un hombre mata a una mujer por ser mujer, estando o no emparejado con ella. El asesinato es homicidio que, para ser considerado o tipificado co­mo tal, requiere circunstancias especiales, como la alevosía, la pre­meditación o el ensañamiento. Por lo que esa exageración, calificar como asesinato toda muerte de una mujer por un hombre, hace un flaco servicio a la causa de la mujer y su indudable razón a exigir ser tratada en derechos de idéntica manera que el hombre y ser prote­gida. Porque en lugar de robustecer esa causa, la desdibuja.

No puede evitarse que la mujer sea más débil físicamente que el hombre, que el depredador sea más fornido que el depredado, que el provecto, el viejo y el niño sean más vulnerables que los adultos. Por consiguiente, una cosa es reconocer esos derechos y exigir una protección extraordinaria para la mujer frente al hombre ante la justi­cia, y otra tensar la relación hombre mujer hasta los extremos que está llegando la sociedad femenina es­pañola más activa en ese aspecto y otros concomitantes. Los mo­vimientos históricos femeni­nos, como el sufraguista del voto feme­nino, por ejemplo, pudieron ser satisfechos en su totalidad porque no se precisaba más que acti­var la voluntad política y legislativa. Pero el feminismo actual exige solución imposible para problemas de solución imposible que entroncan con las condiciones sicológi­cas, materiales, políti­cas, laborales, morales y depravadas que mi­nan la vida, individual y colectiva en general. Desde luego, desde un punto de vista antro­pológico si ese activismo feminista se man­tiene en los mismos térmi­nos o se intensifica, lo que se atisba en el horizonte es un pro­gresivo retraimiento de la mayoría de hom­bres prudentes frente a la mujer. Y ello va a afectar de una manera significativa a la conviven­cia entre ambos sexos, e incluso a la larga, por si ya fue­sen pocas las razones disuasorias para “atre­verse” la mujer a ser ma­dre, afectará a la propia natalidad.

2 Comentarios

  1. Vamos a ver, puedo estar de acuerdo en que el feminismo activista peca de cierta desmesura, pero… ¿cómo es eso de que se exagera al llamar “asesinato” cada vez que una mujer muere a manos de un hombre? ¿es que no es un asesinato? ¿cómo lo llamamos si no?

  2. Por mi parte, a ver si entre todos conseguimos acabar con la manía política de la lenguaja del lenguaje, que no es que tenga que ver con el artículo que comparto, pero me ha venido de repente, aunque paso a otro tema que nos ocupa, si se me permite, claro. A ver si consigo también escribir en un tris (sin extenderme demasiado, aunque lo dudo) lo que traigo en la cabeza tras las declaraciones que estos días se vienen produciendo en los medios sobre la Investidura andaluza.

    No pasa desapercibida ante nadie la dura Legislatura que va a atravesar el nuevo Gobierno andaluz para sacar adelante en el futuro sus programas pactados con acuerdos y desacuerdos entre sus firmantes frente a la oposición.

    De todos modos, el cinismo del Sr. Rivera al desentenderse de las propuestas de VOX (que se aplicarán, ‘algunas’, en la Junta andaluza) alegando que su pacto fue sólo con el PP, no sorprende a los que seguimos la política. Vamos que, en mi opinión, el dirigente de CIUDADANOS viene a decirnos, más o menos, que… bueno, bah, él pasaba por allí y por su cara bonita (que la tiene), hicieron al Sr. Marín Vicepresidente de la misma ‘SIN’ los votos de VOX. Pero su pretendido distanciamiento de la ultraderecha no cuela, pues todos sabemos lo ‘veleta’ que es (y yo llevo plasmándolo aquí desde el minuto 1, en que CIUDADANOS se dio a conocer). Su mentira se desmonta fácilmente, no sólo cuando recordamos sus anteriores declaraciones coincidentes con las de VOX en muchas materias, sino porque es obvio que este partido no le ha cedido sus 12 diputados ‘gratis’, y a resultas de pactos, el Sr. Marín es Vicepresidente, como digo.

    No es novedoso que al Sr. Rivera (de origen falangista, según fotos de la hemeroteca) le gusta captar el foco mediático junto al ganador electoral de cualquier partido, al margen de su ideología, siempre y cuando el susodicho ganador sea aceptado popularmente, como hubiera actuado también si el presidente de la Junta andaluza hubiese sido el Sr. Abascal, pero como no es el caso, sino que ve el rechazo que está generando VOX en amplios sectores de la sociedad por su extremismo derechista (pese a haber logrado 12 escaños en Andalucía), evita la foto con ellos, o sea, es el típico ‘veleta’ además de presuntuoso, y lo peor en un político es su ambigüedad, porque crea incertidumbre entre los suyos y la sociedad. En mi opinión, y no voy descaminada, igual le da envolverse en la bandera rojigualda, si es lo que toca, que hacerlo en la republicana si ganara las elecciones un partido de auténtica izquierda, aunque por ahora en este Régimen de perversiones constatadas (que se publican dosificadamente en los medios) coronado por la Monarquía y tanto gusta a la surgida Formación verde, es imposible, la República digo.

    Yo no comparto el programa de VOX en sus principales propuestas, porque pese a la transparencia que pregonan, dicen sólo una parte de lo que queremos oír (mal endémico de todos los partidos) y como ejemplos importantes, plasmo:

    1) MATERIA FISCAL.

    La bajada de impuestos en el IRPF, IVA y Sucesiones, supone que redunde mayormente en las rentas altas, pero NO matizan que a menor recaudación en el Estado, mayor subida de otros impuestos a la par o recortes posteriores a las clases medias (esto ‘casi’ siempre es así por la endiablada coyuntura de ingresos y gastos ante la estructura institucional y europea, pero también gubernamental).

    2) CAZA Y TAUROMAQUIA.

    Asimismo, repruebo, como millones de ciudadanos, la tortura y caza de animales indefensos para satisfacer los deseos ociosos (y ‘reprimidos sexualmente’, aunque esto lo ocultan, lógicamente) de ‘casi’ todos los adinerados, pero también de incultos en el caso de la tauromaquia.

    3) CORRUPCIÓN.

    Tampoco comparto la omisión de VOX con la corrupción en general y del emérito ‘Golfo I de España’ en particular, y en definitiva, que nos retrotraigan al año 36 con algunas de sus excéntricas medidas como las del siguiente punto:

    4) EDUCACIÓN Y LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO.

    Separar a los niños de las niñas en las aulas escolares… impartir la educación del nacionalcatolicismo (incluyendo ‘supuestamente’, según costumbre franquista que me cuentan, beso a la mano del cura, ¡qué ridículo y qué risa!) o equiparar la violencia de género machista a la doméstica, ¿esto en el siglo XXI?… ¡De desfasados!.

    5) CENTRALIZAR EN MADRID DETERMINADAS COMPETENCIAS.

    Pretender centralizar las Autonomías o devolviendo algunas competencias contrariamente a lo que establece el cochambroso engendro constitucional del 78, es irrealizable sin un referéndum. Pero puestos a tocar ‘supuestamente’ los cimientos del Estado, igual de importante ¡o más! sería hacerlo sobre ‘Monarquía o República’, pues la Monarquía además de costosa y Medieval, es inservible, con el agravante de que su indefinida duración en el tiempo, al igual que en los partidos, conlleva todo tipo de corrupción (como se ha demostrado), algo que a VOX no le interesa mentar (¡anda, que se suban en moto y corran!) que cuentistas y lacayos nos sobran entre los políticos chupando del bote a costa de los españolitos. Ya sólo nos faltaría llevar a Don Felipe (o al Sr. Abascal) bajo palio.

    Pero por si fueran pocos los despropósitos retrógrados, salvo algunos, de VOX, el flaco favor que les hacen sus afines, merece plasmarlo en el siguiente y último punto.

    6) PERIODISTAS Y TERTULIANOS.

    De vergüenza ajena es escuchar o ver en vídeos lo maleducados y faltones que son en su mayoría conocidos periodistas y tertulianos para con los que no coinciden con sus ideas…, vamos, para echar a correr o echarlos a todos hasta que aprendan modales acordes a la actividad pública que desempeñan en Radio y Televisión, motivo de críticas ciudadanas.

    Pero pese a lo expuesto y siendo realista, VOX, como todos los partidos, también tiene algunas cosas acertadas y realizables en su programa, del que destaco principalmente, su planteamiento sobre inmigración y revisión de las subvenciones, que comparto como la mayoría ciudadana y a las que el resto de partidos siempre ha hecho -y hace- caso omiso. Otra cosa que he captado ‘mentalmente’, no audiovisualmente, es que el Sr. Smith (más antipático que un ajo, por cierto) es consecuente con sus ideas, pero más que el Sr. Abascal y cualquiera de su partido a los que también he podido escuchar o ver durante estos días.

    De todos modos, y para finalizar, cuando la Formación verde se integre en la ‘Fondilla de Don Zorrendo’ (conocida popularmente como ‘Congreso de los Diputados’), ya se encargarán de rebajarles sus pretensiones, dándose de bruces con la realidad y diversidad discrepante de las Fuerzas parlamentarias que parecen desconocer, aunque seguirán con su bla, bla, bla o discurso de salvapatrias, quedando como ÚNICO CAMBIO constatado por los ciudadanos, el incremento de políticos a los que pagar ¡Pero qué habremos hecho para mantener a tantos cantamañanas! Yo es que flipo.

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