Según parece, después de Japón España es el país con la tasa más alta de esperanza de vida. Dato que paradójicamente está empezando a dar problemas a los depredadores del marco neoliberal y especialmente a los de la sociedad española. El incremento de ancianos longevos en este país alarma a los necios del sistema. Me refiero a los economistas y políticos adictos al régimen económico existente que, por eso mismo, por ser adictos, son incapaces de considerar las cosas desde otros puntos de vista; estrábicos o miopes que quieren ignorar enfoques que, aun dentro del sistema mismo, pueden aportar soluciones a ese problema artificialmente generado. Por ejemplo, la reforma fiscal profunda para un más justo reparto de lo que se produce, sin necesidad de recurrir al socialismo real. Socialismo en el que muchos despiertos y aun acomodados pensamos cuando se hace patente la obstinación de los dirigentes políticos, bancarios y financieros en favorecer a las clases ya opulentas y acomodadas, en detrimento grave de los derechos de las clases populares. Pero es que su deformación y su falta de imaginación llegan tan lejos que, en lugar de buscar la solución en políticas sociales radicales prefieren inducir al suicidio a la población anciana. Y no se crea que no ha de hacer estragos esa actitud política antihumanista, en mentes ya débiles como débil está ya su cuerpo… Es más, habría que indagar cuántos suicidios de ancianos no obedecen a esa causa. Pues bien, pese a ser una bajeza moral cercana a los métodos que se atribuye al nazismo, se extiende desde Europa hasta Japón. El ministro de economía nipón no hace mucho hizo un llamamiento en ese sentido a la población de su país: que los ancianos deben morir cuanto antes ¡para salvar la economía!. Y hay que tener presente que el suicidio en aquel país es más frecuente de lo que es en occidente por unos u otros motivos. Pero Europa tampoco se ha librado de la abominación. Más o menos el mismo llamado hizo la directora del Fondo Monetario Internacional, que es francesa, y la sede del organismo está en Europa.

El caso es que, pese a quien pese, España alberga una enorme nómina de longevos que debiera enorgullecernos cuando en numerosos países del orbe no se alcanza la cincuentena. Pero está visto que alcanzar los 80 años ha dejado de ser un honor. O sigue siéndolo, pero ultrajado por esos y esas que maldicen la ancianidad por lo que sea, sin pensar que también ellos y ellas desean llegar a viejos aunque no lo merecen y sí en cambio por malnacidos merecen el infierno de los injustos…

Yo soy anciano. Tengo 80 años. Y puedo atestiguar que la ancianidad es un privilegio doble que vale la pena vivirse y que, naturalmente, no se puede disfrutar sin llegar a ellos. Porque pese a la alta esperanza de vida entre nosotros, el hecho de llegar a la vejez por sí solo lo es. Y porque a condición de no tener muy quebrantada la salud, lo primero que descubre el anciano es que poco a poco ha ido desapareciendo en él la idea angustiosa de la muerte que le ha asaltado a lo largo de su vida por cualquier motivo, en la medida que ha ido perdiendo la capacidad de asombro. Es más, el anciano termina encariñado con la idea de la muerte. Pues en ella ve una liberación de las tribulaciones de la vida: aun la más grata. Y por otro lado, ha cedido ya el deseo, tanto de lo material como de lo inmaterial. Al menos el deseo de lo que razonablemente no es deseable bien porque es imposible conseguirlo, bien porque es absolutamente enfermizo. (La ambición desmedida de poder y la codicia que en otro caso atacan a algunos ancianos generalmente varones, en lugar de hacerles más placentera la vida se la hace más insoportable que al anciano común).

Así es que, desaparecidos el miedo a la muerte y el deseo causante de sinsabores y desgracias, ya está el anciano en condiciones de encontrarse con dos valores inestimables: la esperanza y la confianza. La esperanza en una vida ultraterrena cuya forma y naturaleza no vale la pena esforzarse inútilmente en descifrar pero en todo caso feliz, y, en otro caso, la confianza en la nada en cuyo caso nada tiene uno que perder. Esas dos alternativas disipan en el anciano la angustia de la muerte y la incertidumbre del después, potenciadas por algunas religiones, unas veces, por el nihilismo que lleva al espanto ante el vacío, otras, por la ignorancia del saber a medias, otras, o por la “ignorancia” extraña, en fin, que encierra el mucho saber: cuatro generadores de pavor y de angustia, mil veces más perturbadores para el espíritu que la ignorancia absoluta del ser vivo que no ha sido todavía amaestrado.

6 COMENTARIOS

  1. En completa sintonía que al llegar a la ancianidad (yo tengo 78 años) se ve sin un excesivo temor a la muerte, y no tengo creencia religiosas que me puedan perturbar, el deseo también se apaga a esta edad o desparece, no solo el sexual, sino otro tipo de deseos que nos dominaron y muchas veces nos perjudicaron en otros años. Pero todas esas ventajas se van al traste con la “soledad” que se padece en un numero cada vez mayor entre los anciano, yo padezco la mas absoluta soledad, y he estado casado, con hijos nietos y tres hermanos y un sin numero de sobrinos. La soledad conduce al deseo del suicidio, y muchas veces no se llega a el, por las dificultades de lograrlo de una manera eficaz.

    • Desde luego los que no vivimos en los mundos de Yupi es fácil que entendamos lo que dices, y lo jodida que es esta vida a veces, unas por necesidades materiales y otra por déficits de este otro tipo que comentas: de compañía, de convivencia. Y es que estamos hechos para ello, para estar con los demás. Pero se me hace muy cuesta arriba creer que podamos perder la perspectiva hasta el punto de no darnos cuenta de que todavía hay cosas que nos gustan, que nos motivan o que nos interesan más allá de lo que pesan otro tipo de cuestiones como si lo que hemos dado en esta vida no ha valido o pensar en qué hemos hecho mal para que al final acabemos solos, porque en general lo de echarnos la culpa se nos da muy bien. Pero al margen de eso, a ti, Serafín, y lo digo porque hace ya bastantes años que nos conocemos de leernos, sé que hay muchas cosas que te interesan como para que hayas dejado de contemplarlas como un motivo para no dar por perdida esta batalla de forma prematura.

      Ya ves que, aunque no con la cercanía que a todos nos hace falta, pero no estás solo. Por si te sirve de algo, a mí siempre me interesa leer tus comentarios. Y como a mí, supongo que también a mucha otra gente.

      Sé un poco egoísta. Porque a veces esto, por jodido que sea, no es tan complicado como nosotros mismos nos lo hacemos.

      Un abrazo, compañero.

      • Pues si Paco, me resulta agradable que leas mis comentarios, pero quizá la explicación la nombras tú, «hace ya bastantes años que nos conocemos» quizá esa acumulación de años y la perdida de referentes hace mas tediosa la soledad. Un saludo

  2. Esa inducción de la que habla este certero artículo, el sistema la lleva a cabo de una forma cada vez más descarada y explícita. Mientras el sistema por su propia naturaleza perversa crea soledad y desesperanza, al mismo tiempo nos quiere vender la solución para esos problemas diciéndonos que “morir no es mala opción”, todo siempre bajo pretextos muy bonitos y humanitarios, por supuesto. El sistema se adueña de conceptos razonables y los desnaturaliza hasta convertirlos en una aberración que le sea útil. Pervierten los conceptos de muerte digna y eutanasia, hasta el punto de que en Bélgica, Suiza, Holanda y otros países se ha aplicado a personas con “padecimientos psicológicos”, depresiones, incluso a personas jóvenes, etc. El concepto se estira a conveniencia de los que mueven los hilos. Eso ya no es eutanasia. Una vez que este podrido sistema ha deformado los conceptos, no sólo los aplica en la práctica mediante la puesta en marcha de la legislación que interese y que los títeres políticos aprobarán sin dudar, sino que también promociona sin cesar todos esos conceptos deformados y los pensamientos devastadores que de esos conceptos derivan, inoculándolos en las mentes de las masas a través de sus poderosos medios de adoctrinamiento. Así por ejemplo, tenemos campando a sus anchas simpáticas e inocentes criaturas como la serie de televisión “Mary me mata”, o como el doctor Philip Nitschke, el inventor de la máquina para quitarse la vida bautizada como The Sarco, financiada por una empresa que tiene pinta de ser muy humanitaria y filantrópica.

    • Cada vez es más evidente el trampantojo que nos quieren colar. Quedan pocas dudas después de ver a los medios de desinformación posicionándose de una forma tan clara en el caso del “buen samaritano que ha ayudado a morir dignamente a su mujer”, según nos cuentan. Un samaritano coordinado con los medios de una manera sorprendente. Con cámaras de televisión grabándole en su casa durante el momento en que comentaba por teléfono el “acto de amor” que acababa de llevar a cabo el día anterior. El samaritano y los medios que lo santifican, nos presentan una serie de “pruebas” que sustentan su versión, y caso asunto resuelto, aquí paz y después gloria. Circulen, que aquí no ha pasado nada. Por supuesto, como en toda operación de ingeniería social, no han tardado en pronunciarse los politicos de turno en el sentido que mandan los ventrílocuos. El eterno tándem medios-políticos. Operación mediática y su consiguiente operación política con la aprobación de la legislación que toque en cada momento, por supuesto todo siempre por el bien de la humanidad, filantropía pura. Pero una filantropía un poco selectiva, el caso de las ancianas cruelmente maltratadas en una residencia de Madrid que ha recibido cientos de denuncias de familiares sin que nadie hiciese nada, apenas ha merecido la atención de los medios ni de los políticos. Un dato para concluir. Ayer en los desinformativos de la Sexta hablaron de los problemas que tienen los ancianos para encontrar plaza en residencias, mostrando el testimonio de una señora muy lúcida que se quejaba de eso, pero que no tenía ningún deseo de morir ni nada parecido. Pues bien, justo al acabar la noticia, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid los desinformativos sueltan literalmente: “los ancianos quieren poder decidir libremente cuando pueden morir”. En fin, creo que el que no note el hedor que desprenden estos tejemanejes tiene un grave problema con el olfato.

  3. Un sentido abrazo para ti Serafín por tu sinceridad…te deseo lo mejor y muy en particular mucho ánimo para hacer más llevadero el tiempo en que preparas tu “traslado”.

    Estimado Jaime, no se como arrancar para todo lo que quiero decirte. Lo voy a hacer de la manera mas amena posible y pongo mucho cuidado en no liarla por malentendidos como alguna vez me ha ocurrido en esta página, pienso que más por falta de familiaridad con el lenguaje y mis formas de expresión que por la intención o el ánimo volcado en el comentario.

    Como siempre, tus artículos los suscribo en plenitud, como el de hoy…excepto la mayor parte del último párrafo y la mitad de esta línea incrustada en otra parte: “Y por otro lado, ha cedido ya el deseo, tanto de lo material como de lo inmaterial”.

    Acostumbro a decir que, normalmente y con bastante diferencia de unos a otros, la edad del cuerpo lo marca el calendario, la de la mente uno mismo y la del alma …el alma no tiene edad. Y es aquí donde podemos entrar en un tema un tanto “nebuloso”, pero como os aprecio a quienes os sinceráis en vuestros comentarios y artículo, voy a mojarme un poco a riesgo de salir “escaldado”.

    No voy de teorías dogmáticas ni doctrinas, ni de metafísica ni de cuánticas, sino de relato experimental y vivencias personales en lo esencial, para desde mi lugar desdecirte amigo Jaime en que si vale la pena esforzarse en descifrar nuestra vida ultraterrenal. Te lo digo sin categorismos, pero con el sentimiento envuelto de certeza en que si nuestro origen es ultraterrenal-estelar, nuestro destino no lo puede ser de otra manera, y acostumbro a decirlo con una frase bastante gráfica: “No son nuestro padres quienes nos traen sino que nos atraen a la Tierra”….dando a entender que ya éramos un latido suspendido antes de que entrara a “habitar” el espermatozoide que hizo de puente entre el Óvulo Solar y el óvulo maternal de nuestra madre que hizo despertar al latido y lo envolvió de Calor latiente y expansivo… hasta desde un incipiente embrión crear el corazón que lo guardara y luego el cuerpo que guardara el corazón y la atmósfera individual que envuelve el cuerpo (como una katiuska rusa) y de la cual respiramos …el mismo proceso que hoy lleva el planeta Tierra con cada criatura humana..y para el mismo fin..darlo a luz…devolverlo a la Luz.

    Soy bastante mas joven que vosotros, pero espero alcanzar los años de soledad que lleváis caminándola, pues con 71 años y 17 años viviendo solo conmigo (y sin mascota), os confieso que hay dos razones principales que ayudan a sobrellevar con dignidad y ánimo creciente mi “soledad”, pero principalmente una muy por encima de las demás, y es que la afinidad existencial y cercanía progresiva con ese Latido (no desde mentalismos ni creencias sino desde el sentirlo) que bien podíamos llamarlo: alma…me dota de una autosuficiencia (esperanza y confianza a la que se refiere Jaime que bien podíamos llamarlo optimismo existencial) evolutiva incluso para comprender la vida y el paso después del dormir (fallecimiento y no muerte) a planos ultraterrenales que están reservados para esta última humanidad planetaria.

    Reservados si, pero no regalado, pues si aquí en la Tierra nos han regalado el espacio que ocupa el cuerpo de cada cual, para poder trasladar ese nuestro latido a otros planos evolutivos tras nuestro fallecimiento y podamos seguir siendo, necesita que desde la Tierra le hayamos creado allí un nuevo habitáculo (como aquí nuestra madre creo el corazón y el cuerpo) que ocupe un espacio que aún hoy no existe….esa es la razón de nuestra existencia en la Tierra, ser creadores de nuestro propio futuro existencial para poder volver a nuestro origen estelar….hacernos dioses creadores de universos a su imagen y semejanza.

    Bueno amigos….cuanto podríamos departir y compartir sobre este tema tan ilusionante, vital y transcendente. Nada que ver con religión, ni dogmas, ni doctrinas, ni sectas…se llama Ciencia del Sentir la Existencia…la escuela de Jesús que de sus enseñanzas prácticas nació el comunismo auténtico de quienes lo entendieron alejados de los credos y sepulcros blanqueados.

    Un fuerte abrazo a todos.

    Iulen Lizaso

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