Da la sensación de que por ser de izquierdas tenemos que tragarnos aún hoy, cuando faltan pocos días para su decimoquinto aniversario, el bodrio de versión oficial sobre los atentados del 11M. Pero no cuela por mucho que los medios de derechas hayan puesto su granazo de arena para –tras el infinito despropósito alcanzado con sus conspiranoias patrio-terroristas– desacreditar cualquier otra posibilidad con verdadero fundamento.

Y es que por desgracia y por descabellada que resultara, ninguna teoría podía parecer más absurda que la del inconexo relato oficial. Y si a ello le uníamos ese otro relato mediático igual de absurdo pero contrario, el resultado era que se desactivaba y desacreditaba por exceso (de relatos y de ridículo) cualquier explicación seria.

Y es verdad que en este caso nada es sencillo, pero dentro de la complejidad, el principio de parsimonia (la Navaja de Ockham) sigue siendo válido porque la explicación menos compleja sigue siendo la del interés económico (geoeconómico) y, por tanto, también sigue siendo la más probable. Porque además el modus operandi tampoco era nuevo. Y porque ese peculiar aroma a cloaca resultaba muy familiar.

Pero si es que aún tienes dudas no me creas a mí, créete a ti mismo. Te invito a ver este documental de la cineasta Cyrille Martin para que después puedas decirme qué versión te parece más creíble.


A partir de extractos del juicio, este documental pretende reabrir el debate sobre el 11-M desde un punto de vista de izquierdas, de lucha contra el racismo y la islamofobia. Critica tanto la investigación judicial como a algunos periodistas de derechas que monopolizaron el tema para ponerlo al servicio de sus teorías.

2 Comentarios

  1. A través de los medios nos contaron los políticos (de izquierda y derecha) dos películas de indios, cada cual más incoherente, acabando el caso de la masacre en los tribunales que cerraron el expediente en falso con dimisiones incluidas de jueces, dimisiones, que no me extrañaron en aquel entonces ante la escabrosa realidad no contada oficialmente, pues sabían que de este Estado no hubieran quedado ni los zombis. Yo lo tuve muy claro desde el minuto 1. Nunca se me olvidarán aquellos atentados.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.