Uno de los dos sobacos de la diputada Villalobos, el más dicharachero y el que más solía intervenir en las sesiones del Congreso, podría permanecer activo en su escaño a pesar de que el resto del cuerpo de la congresista haya decidido abandonar definitivamente la política. El sobaco reticente, a pesar de que ya no tendría el apoyo de su compañero, pretende seguir ejerciendo su pleno derecho a voto y a participar en las deliberaciones del hemiciclo, “tal y como he estado haciéndolo hasta ahora”, según sus propias palabras.

A pesar de las quejas de la oposición, este fenómeno de segregación anatómico-política podría darse si finalmente prevalece la doctrina Fraga, y la presidenta del Parlamento, Ana Pastor, se atiene al hecho de que en todos los escaños del Partido Popular todavía queda caspa parlamentaria del expresidente gallego votando y discutiendo diariamente en las sesiones. “Esa caspa está ahí. Respira, se mueve y habla sin que nadie les haya negado nunca el derecho a participar en la gran fiesta de la democracia”, ha argumentado Pastor.

Los endocrinólogos, sin embargo, dudan de que un solo sobaco pueda desenvolverse con la misma ordinariez, cinismo y desvergüenza que cuando desempeñaba su función junto con el resto de las vísceras de Villalobos. “Un sobaco de Celia nunca puede transmitir lo mismo que dos”, han dictaminado.

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4 COMENTARIOS

  1. El sobaco sudoroso de Celia Villalobos debe pasar al museo nacional junto al brazo incorrupto de santa Teresa, la momia del caudillo, el apestoso cepillo de dientes de José María Aznar y el primer condón usado por el demérito de juan Carlos de Borbón. Todos ellos forman parte de la Marca España

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