Toni Albá es un gran humorista que destaca con sus imitaciones del emérito inviolable. Solo por eso, y en justicia, si el rey es intocable también debería serlo su bufón. Toni por sí solo es capaz de convocar una audiencia muy importante, cosa que siempre resulta muy rentable para cualquier cadena de TV, pública o privada. Pero sus apariciones en el programa “Polonia”, el que más me hace reír de los que he podido ver en cualquier canal de televisión, son sensacionales.

Con motivo del escrache que la líder de C’s ha convocado y protagonizado el domingo 24 de febrero ante el domicilio actual de Puigdemont, el humorista ha escrito un tuit en catalán (idioma minoritario en España) que, traducido, dice lo siguiente: “¡¡¡Buen viaje a Waterloo!!! (¡Vigila no pases de largo y termines en Amsterdam …allí estarías como en casa y además respetarían todos tus derechos laborales!)”.

Si he buscado el origen del escándalo, lo que no harán millones de oyentes y, por tanto, darán por buenas las versiones siempre destinadas a conseguir audiencia que divulgan los medios, es porque ayer la solidaridad de Pepa Bueno con Arrimadas era tanta que no cabía en La SER a las 9 de la mañana, donde la propia ofendida se ha preocupado de aclarar que “prostituta” significa “puta”. Así, tal como usted lo está “oyendo” desde su propia imaginación. Más de 12 horas después, Sandra Sabatés, en El Intermedio, afirmaba también que Amsterdam es prostitución, aunque no simplificando tanto como hace Casado cuando proclama sus ocurrencias como si fueran evidencias. Pero El Wyoming siempre es humor y, por tanto, aceptaremos cualquier pulpo como animal de compañía.

Pero, recapitulemos, ¿ha leído usted la palabra “prostitución” en el tuit de Albá?

Al margen de que ha sido la misma Arrimadas quien ha promocionado a un humorista que espero siga protegido por la libertad de sonrisa, el texto de Toni está perfectamente ajustado al contexto, pues Inés acudió a montar un escaparate cerca de Amsterdam, y seguro que millones de españoles saben que en esa Venecia del norte también hay escaparates. El resto pertenece a la imaginación, esa que tantas veces elige significados cambiantes, e incluso opuestos, para una palabra que esta vez ni siquiera se ha escrito, y que sorprende, aunque hubiera aparecido, que haya ofendido tanto a la líder del partido que con más naturalidad cambia de compañía para el siguiente viaje, y siempre por un determinado precio, como en cualquier negociación política. Y que ante los medios justifican con silencios cómplices o con acritudes, según convenga.

Otra perspectiva desde la que también ha llamado la atención este viaje de Arrimadas ha sido el reconocimiento implícito de la autoridad de Puigdemont, inevitable al acudir a su domicilio, sito además en el siempre sensible corazón de la misma Europa que ha colocado en un escaparate mundial, y en cueros, a la Justicia española.

Por ese motivo no he comprendido la crítica del Gobierno de Sánchez a ese escrache pues, si defiendes el diálogo y la negociación, acercarse al adversario, aunque sea provocando, siempre es un paso. ¿No habría creado más dudas entre el electorado de Ciudadanos destacar la incoherencia de Arrimadas con la línea dura del 155 y “nunca indultos” de la que presumen cada día? ¿O no ha convocado Sánchez las elecciones para ganarlas? ¿Está arrastrándose como un gusano para que Ciudadanos consiga el segundo puesto y fortalecer así el bloque anti independentista? Esta hipótesis es la que parece más coherente con ese jugar a aprendiz de brujo que significa no hacer nada para recuperar los votos del PSOE que migraron a Cs, y que fueron muchos. ¿No sería más lógico, se me ocurre, que Adriana Lastra, por ejemplo, le gritara a Albert Rivera que la palabra “respeto” es la consideración mínima que las personas se deben, unas a otras y a sí mismas, en una sociedad civilizada? Lo digo porque el de Cs acaba de aparecer en la tele declarando que “no puede respetar a Sánchez porque ha pactado con los que quieren romper España”. Desde luego, la carta de Cristina Narbona en la que pide a los de Ciudadanos que sean buenos chicos ha roto los esquemas de cualquier precampaña electoral.

Rivera contra Casado, y viceversa, a ver quien tiene la lengua más viperina contra Sánchez. Únicamente contra Sánchez, esta vez Iglesias no existe. Y Abascal, que habla menos que nunca porque está sentado a la puerta de su casa esperando el paso disfrazado de sus socios en Andalucía, mucho más asustados de lo que parece con las encuestas.

Para ir terminando, y como no quiero que Arrimadas disfrute de una nueva ofensa, me permito informarle que la única acepción que la Real Academia Española acepta para la palabra “escrache” dice lo siguiente:

“Manifestación popular de protesta contra una persona, generalmente del ámbito de la política o de la Administración, que se realiza frente a su domicilio o en algún lugar público al que deba concurrir”.

Pido a Inés que encuentre alguna diferencia entre la definición más autorizada de “escrache” y la acción que ella ha protagonizado en Waterloo ante el domicilio actual de Carles Puigdemont. Mientras espero su respuesta, le diré lo mucho que me preocupa que se haya inaugurado la época de los escraches de los prepotentes contra los perseguidos. Aún recuerdo aquel cinismo demagógico de Cospedal contra quienes, hundidos en el pozo de la crisis, se les ocurrió protestar con pancartas no tan grandes ante los domicilios de algunos de los políticos que, desde los gobiernos de “todos”, defendían los privilegios de los que se hacían multimillonarios con las ruinas ajenas. Se atrevía a llamar nazis a los que escrachaban, una acusación que no se creía ni harta de valdepeñas.

Cada cual es divertido a su estilo. Arrimadas declaraba hace quince días que no se movería de la política catalana porque la ilusión de su vida era presidir la Generalitat. En cambio, mientras decía eso, ya tenía que saber que las encuestas vaticinaban su derrota en unas hipotéticas elecciones catalanas, como las celebradas bajo el 155, aquellas de la victoria más amarga por insuficiente y que no están en sus manos convocar. Por eso, a mí, el chiste que se me ocurre es el del barco que se hunde mientras una conocida hilera de seres vivos lo van abandonando.

Aquí tengo que dejarlo. Son las 8 de la mañana del 26 de febrero y regresa a una sola pantalla de TV, la de Catalunya, el programa más adictivo de la historia. Por suerte vivo donde puedo verlo. Además, es histórico y en directo y, por tanto, sorpresivo. Se llama juicio a los compañeros de fatigas del escrachado por la lugarteniente de Rivera.

Pero encender la TV es ver los peligros del futuro. Aparece Casado en este instante proponiendo que “se retiren los fondos públicos a los partidos que, como ERC y PdCat, tengan líderes imputados por rebelión y sedición, como ocurre en todos los países del mundo”. ¿Y a los partidos condenados por robar como el PP no, señor Casado? ¿Y solo porque esos líderes estén imputados, y no condenados ni en primera instancia? ¿Y tal cosa ocurre en todos los países del mundo? Esto no es la dictadura franquista, señor Casado, en la que daba igual si las mentiras que decían los criminales que mandaban eran más o menos grandes.

Si el 28 de abril ganaran las elecciones unos políticos decentes, lo primero que deberían aprobar es una ley que inhabilitara para la política a las personas que mienten continua y descaradamente, como Pablo Casado. Eso sí, tras un juicio que lo deje definitivamente probado.

4 Comentarios

  1. Vaya por delante que algunas veces he visto los vídeos de ‘Polonia’ y considero que están perfectamente guionizados y caricaturizados los personajes que representan, suscitando mis risas. Ahora bien, dicho esto, no mezclemos ‘churras con merinas’, pues refiriéndome al titular del artículo, el humorista quiso decir, en mi opinión, el insulto que se ha interpretado. Una cosa es que me gusten los humoristas de ‘Polonia’ teatralmente y otra que tenga que modular o disfrazar semejante insulto a la Sra. Arrimadas, independientemente de su condición política. Pues no.

    Al margen de ello y con relación a la, en mi opinión, ‘ocurrencia’ del Sr. Casado, sería un agravio comparativo en cuanto al resto de partidos retirar las subvenciones a los separatistas que han sido elegidos democráticamente en las urnas al igual que el PP, por cuya corrupción -y en especial la de la campaña electoralmente financiada en 2014- no nos han devuelto el monto que nos robaron ¡Pero cómo se atreve el Sr. Casado a plantear semejante propuesta!. Bueno, sí, desde que les ha salido gratis robar y se ha vuelto, además, tan casposo como los dirigentes de VOX. Si es que ‘Dios los cría y ellos se juntan’, como dice el refranero popular.

  2. Ah, y, por supuesto, sobre la Sra. Arrimadas, me olvidé citar el ridículo tan espantoso que hizo en Waterloo. ¡Vaya despilfarro de dinero en tan breve e inútil desplazamiento!.

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