Viendo, pero también observando a lo largo de varios años (aunque basta uno) “ese” programa nocturno de televisión en formato de debate político, se pueden hacer inferencias y extrapolaciones precisas de la idiosincrasia española; considerando “lo español” como los rasgos más comunes de la sociedad española compacta vistos desde fuera…

Lo primero que se advierte en dicho programa es que, con alguna esporádica excepción, quienes intervienen en el debate son exclusivamente periodistas. Se trata de un conciliábulo de predicadores que en 1978 dieron una patada a los curas y se subieron a los púlpitos televisivos para impartir educación al personal. Muchas gracias. Pues gracias a ellos, lo mismo que antes no teníamos que preocuparnos del más allá ni de la moralina porque los clérigos pensaban por nosotros, a partir de aquel venturoso año nos basta escuchar y leer a los periodistas, para formarnos una opinión acerca de todo. Menos mal que ellos, siempre “prudentes” y “neutrales” (sobre todo los que escoran a la derecha y a los neocons) de vez en cuando se salen de su estricta obligación de informar del hecho político y, librándonos de la penosa tarea de formar nuestro propio criterio, nos enseñan y orientan. Incluso podemos subirnos al carro de la corriente de opinión que, organizados en la sombra para marcar su tendencia, ponen en marcha. Pero no se cansen. Pues es universalmente sabido que la libertad ideológica de la que los periodistas de las cadenas alardean, y concretamente el moderador de este programa nocturno (no la verdadera de los periodistas que bregan dificultosamente con sus finanzas en medios digitales realmente independientes), es imaginaria o fruto de la autosugestión. Y lo es, porque si trabajan allí es porque camuflan bien su dependencia, pero en realidad laboran al dictado, directo o tácito, de los dueños financieros de la cadena.

Pues bien, esos periodistas, sin olvidar el acusado corporativismo que les caracteriza, se enfrentan en un plató de televisión por la noche y hasta casi la madrugada con similares mimbres a los de los portavoces de los partidos políticos en las sesiones parlamentarias. Nada de términos medios, nada de concesiones al rival, nada de la voluntad de confluir. Sentados ambos bandos en dos hileras, frente a frente, la puesta en escena consiste, de un lado en argumentar con sobriedad y del otro en tirar los trastos a la cabeza de la peor manera posible al que razona esforzándose en ser comedido y apuntar en la dirección de lo que se supone es deseo colectivo de progreso. A la derecha, cinco periodistas, por abreviar conservadores, y a la izquierda otros cinco, por abreviar progresistas (un remedo ideológico de la división británica bipartidista). De los cinco del lado derecho, tres de ellos fijos (dos hombres y una mujer), y los otros dos, variando en cada programa según nómina, de ideología conservadora más moderada. Los cinco de la izquierda de entre una decena, más o menos, que rota, representan el pensamiento progresista moderado y tolerante sin más. En cualquier caso los cinco del bando de la derecha muestran, al igual que los partidos a los que dan voz, un talante intolerante y agresivo contra todo cuanto no sea de su parecer y contra lo que de mesurado y neutral puedan representar los periodistas de la hilera izquierda.

En cuanto al moderador, también periodista, ¡qué decir del moderador! Su manejo de los tiempos, su obsecuencia hacia sus colegas de la hilera de la derecha, el momento de hacer los cortes para la repulsiva publicidad por norma cuando intervienen los de la izquierda; tolerar la constante interrupción de los dos protagonistas permanentes de la hilera de la derecha que amortigua, entrecorta, difumina la argumentación de los de la izquierda; “tutelar”, siempre inútilmente y sin consecuencias la llamada al orden a los dos de esta hilera que hablan con sorna, con desprecio, gesticulando… como si estuviesen en su casa y como si el resto de los presentes fuesen invitados de ocasión, etc, son detalles, todos, que mueven a repulsión. Total, un programa televisivo que, aparentando objetividad, hace un trabajo permanente de zapa para debilitar el pensamiento y la acción incisivas de otros partidos, para robustecer un constitucionalismo anacrónico y para apuntalar un bipartidismo nauseabundo por imposible, en un país tan rico en ideas e ideologías, como en imaginación.

Razones estas, todas ellas que aconsejan a millones de espectadores a verlo primero sólo por morbosidad, luego poniendo el “mute” al sonido publicitario, luego poniendo el “mute” también cuando intervienen los “okupas” del programa, y al final decidiendo abandonar tan bochornoso espectáculo que no es más que una versión pretenciosa de los abundantes en todas las cadenas, programas del culo…

8 COMENTARIOS

  1. Mejor no se puede decir….de lo que es la información hoy en día……y de los mal llamados periodistas que se prestan a ello….una pena. Un placer leerle Sr. Richart.

  2. Comparto el artículo, pero partiendo de los cánones vergonzantemente establecidos, es lo que hay (en mi caso veo ‘LA SEXTA NOCHE’, sobre todo, por el resumen de noticias políticas semanal que hacen y no he podido seguir ‘in situ’ cada día).

    Es indudable que las verdades que expresan públicamente el poder del IBEX 35 duelen, creándoles nerviosismo e incertidumbre y no me extraña que sus propietarios pagadores se alíen contra los enemigos a batir por osar ponerlas en conocimiento de muchos ciudadanos engañados.

    Pero no nos quedemos sólo en las verdades, pues, asimismo, entiendo de alguna manera que muchos de los trabajadores periodistas (incluso contertulios) reciban como propio y ‘de uñas’ el ataque a sus pagadores, echándose a temblar al ver peligrar sus sueldos y empleo dependientes de los grandes grupos, lo que no justifica sus malintencionadas informaciones y opiniones. Y es por ello que, en mi opinión, a la izquierda le falta manifestar, también públicamente, la alternativa cuanto antes (si sus sueldos dependerían de los PGE…), despejando así las incertidumbres generadas en los profesionales. Hasta entonces ahora toca dar un paso inteligente: cambiarles el discurso sobre lo expuesto y nada mejor que alguien de la izquierda (evidentemente no me refiero al engañoso PSOE) informe en los medios de comunicación de sus medidas económico-sociales, incidiendo en ellas («machaconamente» que yo digo), adelantándose a las del ‘trío Colón’ y PSOE (VOX ni las tiene, pues ellos con la manida unidad de España y propuestas superficiales al no saberlas desarrollar y otras irrealizables, ya ven justificado su acceso al Congreso). Bueno, y eso por no hablar de su fichaje a la Tropa Militar de Juventudes para atraer los votos de las FAS nada más, entre los que no podía faltar un torero, pero, ¡OJO, falta la bailaora! Y encima, en VOX, son tan poco originales y contrarios a la innovación, que hasta el discurso del Sr. Abascal contra los medios de comunicación (el pasado sábado en Ciudad Real) fue ‘copiado’ del de la izquierda el día anterior en la Plaza Museo Reina Sofía.

    En línea con las ‘copias’ -que es lo más fácil- en el PP y para dejar constancia pública de que ellos son más españoles que los de VOX reivindicando la España cañí, han decidido fichar a toreros… gitanas… Vamos, que ‘subliminalmente’ significa (en mi opinión) que los importantes problemas ciudadanos se los van a poner por montera. Y es que, una cosa es que en el colectivo de la tauromaquia se sientan atraídos a votarles al verse representados por un torero en el partido -con cuya intención lo ha hecho el PP- y otra diferente es la colección tan ‘toreril’ por la que se han decantado, que suscita la risa. Ya sólo les falta sustituir las gaviotas de su logo por un toro.

    Claro que también la obsesión diaria de las izquierdas sobre la exhumación de Franco, no les deja atrás, ¡qué pesadilla! A este paso, poco nos va a faltar para ver en sueños a Franco.

    En otro orden de cosas, aunque soy partidaria de que «mujeres al poder», yo no veo, al menos en España entre la ciudadanía del día a día ¡y mira que conozco! el deseo de cambio, que según la Sra. Calvo manifestó recientemente casi como ‘inminente’, alegando que en el futuro en Europa los relevantes puestos en las instituciones y empresas serán ocupados por mujeres. No niego que por justicia esto pueda empezar a cumplirse global y paulatinamente en unos 10 años, pero, ¡¿inminentemente?! ¿De dónde se lo ha sacado, del 8-M?. Confunde el derecho de las mujeres a ocupar los mejores cargos con el lejano periodo de tiempo para llevarlo a cabo globalmente. Cuestión diferente es que en nuestro país (y refiriéndome a los políticos) a nivel partidista decidan aplicar el cambio cuando ellos quieran y exactamente igual en otras empresas.

    Bueno, voy a ver qué nos cuentan en ‘TEM’, porque falta nos hacía un programa de este tipo resumiendo las noticias políticas a los que de mañana nos las perdemos. Vale la pena verlo, siempre y cuando no empiecen a introducir secciones ajenas como decidieron hacer en ‘MVT’.

  3. Debo corregir el error que cometí en mi comentario anterior al plasmar que el Sr. Abascal ‘copió’ su discurso el sábado en Ciudad Real (contra los medios de comunicación) del que dio la izquierda el día anterior en la Plaza Museo Reina Sofía, ya que tras recordar ahora la fecha de este último fue imposible ‘copiarlo’ al haber tenido lugar los dos mítines el mismo día, por lo que lo atribuyo a una coincidencia.

  4. !Pantufloooooo estás cogido jajajajajajs, q se te acaba el chollo con las calumnias q metes de Iglesias de Irán y Venezuela! encima tenemos q aguantarlo metido en la cloaca de los ppros con la poli, q dice el Iñaki y su amigo Ferreras del alma que están callados como zorros? Que chusma, joder.

  5. En este programa era habitual la presencia de Pablo Iglesias antes de nacer su partido político, se puede criticar, pero a parte de la »Sexta Noche’ ¿Que hay? Y antes que el mute existe otro botón, el de »off».
    Ya somos mayorcitos para saber que queremos ver, asi que si de moral se trata, releete lo que escribiste, ya que tratas de hacer con tu artículo lo mismo que no te gusta de este programa, aleccionar que debemos ver.

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