Me refiero a esa clase de inteligencia que nos hacer decir: los franceses, los ingleses, los italianos, los alemanes, los nórdicos, etc, son esto o lo otro…

Pues bien, en relación a los españoles, hago frecuentemente alu­sión a la enorme distancia que hay en España entre las inteligen­cias individuales por separado y la inteligencia colectiva a distin­tos niveles y en distintos ámbitos. Aunque también hay fuerte contraste entre la inteligencia retórica (la del simple hablar) y la respuesta del sujeto retórico (político, abogado, perio­dista, juez, etc) a sus problemas personales, a menudo impro­pia de quien se supone discierne correctamente a juzgar por su discurso público. Ese contraste es frecuente entre quienes, pese a su esfuerzo por mantener oculto su comportamiento pri­vado, se dedican a la política y además no hacen casi nunca auto­crítica. Por cierto, que a los periodistas, erigidos a sí mis­mos como pontífices de la opinión mucho más allá de su labor in­formativa reducida casi al titular, se les oye y se les lee a me­nudo denunciar eso en ellos, la resistencia de los políticos a hacer autocrítica. Y hacen bien en resaltarlo. Pero tampoco se oye ni se lee jamás a un periodista hacer autocrítica de sí mismo, ni crítica de los bellacos modos de alguno de sus compañeros de oficio, lo mismo que tampoco reconocen nunca las presiones que sufren en los medios para los que trabajan… a menos que la razón sea que son de la misma cuerda ellos y sus jefes. Al contra­rio. Si hay una profesión en la que brille con luz propia el corporativismo, ésa es el periodismo. En todo caso alegando a menudo su obligación de informar, más allá de publicar la noti­cia escueta, lo cierto es que son numerosos los programas de ra­dio y televisión dedicados al “espectáculo” de periodistas opi­nando. Y si se les acusa de que debieran limitarse a informar, que no hacen autocrítica y que dependen del criterio de directi­vos o de accionistas del medio para el que trabajan responden, en un ejercicio casi cínico de volatinería que, como ciudadanos, tienen derecho a opinar, en el segundo caso, que no están para eso, y en el tercero, lo niegan sin más.

 Sea como fuere, inteligencia colectiva frente a inteligencia indi­vidual, e inteligencia individual frente a sí misma, determinan a menudo resultados sorprendentes por la falta de encaje, de con­gruencia o de coherencia personal, tanto en el político como en el periodista. Como antes ocurría con los curas. Así es que, si las inteligencias individuales destacadas no se corresponden necesa­riamente con la conducta sostenida personal más apropiada, si no es necia, tampoco la suma de inteligencias notables es igual a comportamiento colectivo lógico, racional y provechoso en Es­paña.

 En una Serie televisiva de tres capítulos basada en hechos re­ales, el actor Hugh Grant protagoniza la figura del líder liberal Je­remy Thorpe de la Cámara de los Comunes británica en 1976, que es juzgado por intento de asesinato de su amante homo­sexual Norman Scott. Después de unos años termina su relación sentimental con él, y Norman queda errabundo desamparado, sin posibilidades de trabajar porque carece de la tarjeta de la seguri­dad social que es lo único que le pide Scott al término de su rela­ción. Thorpe no hace caso de la solicitud reiterada de Nor­man, y tras varias llamadas de éste insistiendo en su ruego por­que no puede dar un paso sin la tarjeta en su vida civil y laboral, en lugar de resolverle tan fácil trámite le dice a su ayudante del partido que Scott está desequilibrado y que debe librarse de él. El sicario pagado por el ayudante, en una carretera rural y en me­dio de una lluvia torrencial, dispara al perro que Scott llevaba en el coche y le mata pero se le encasquilla la pistola cuando va a dispararle a él… Pese a que es absuelto Thorpe de conspiración e inducción al asesinato, más por el resumen cómplice favorable a la absolución que hace el propio juez al jurado que por la peri­cia habilidad de su abogado, Thorpe le hacen abandonar el lide­razgo del partido y pronto el mismo partido. Total, un desastre para él, para el partido y para su ex amante. Y todo por su acti­tud arrogante, maliciosa y necia negativa a su ex amante…

 La moraleja, ante este hecho real está servida: ¿es homologable una inteligencia basada exclusivamente en la palabra, en el hablar, mérito único del político, y su modo de proceder estricta­mente personal? Thorpe le había amado verdaderamente como atestiguaban cartas a Scott que Thorpe destruyó a través de una rocambolesca maniobra. Scott era un buen chico y quizá por eso mismo se había enamorado de él. De modo que el primer error de la inteligencia del líder liberal fue menospreciarle. Los demás errores fueron consecuencia del primero. Pese a la absolución -ya sabemos cómo maniobra en estas cosas la justicia también- acabó apartado por su partido y olvidado por la sociedad britá­nica que sólo le recuerda para publicar un libro sobre el asunto y luego para hacer esta Serie de televisión.

 Pues bien, inteligencia colectiva, es decir, la suma de inteligen­cias individuales en España está muy lejos de las inteligencias in­dividuales que la conforman. Cuando hemos extirpado del seso el prejuicio, ese obstáculo derivado del dogma de siglos, y hemos sacudido la envidia, el defecto español por antonomasia, estamos en condiciones de observar con neutralidad, tanto las vir­tudes como los rasgos del pueblo español que le distinguen de otros pueblos europeos. Virtudes humanísticas que quizá le so­bran, pero también graves deficiencias derivadas de su escasa ca­pacidad para dar su brazo a torcer, para transigir, para ponerse de acuerdo, para conciliar. Y así vemos que si abundan entre no­sotros los genios y los talentos (después del valor del genio está el valor del talento que lo descubre), el talento “nacional”, es de­cir, la “inteligencia colectiva”, es decir, las instituciones académi­cas, las científicas, las artísticas, las políticas, las tecnoló­gicas, etc, sea por carencia de recursos, sea por envidias, o por ambas cosas, obligada a no desperdiciar las individuales, es incapaz de reconocer su valía y retenerlas. La fuga de cere­bros viene de aquí. Cerebros que capitalizan otros países más “in­teligentes”, pues reúnen las tres condiciones indispensables para que fructifique una inteligencia: libertad, estabilidad y priori­dad de los recursos destinados a aprovecharla.

 Por razones varias, todos los partidos políticos en España atravie­san una crisis aguda que provoca deserciones importantes y desorientación en el electorado. Aunque en los tres partidos de la derecha no es grave porque por su sentido práctico -el de los desaprensivos y el de los bellacos- están llamados a converger antes o después, los partidos de la izquierda se deshilachan. Uno por un alejamiento progresivo, en la práctica, de sus postulados socialistas causado por sus líderes virtualmente jubilados: y el otro, por sucumbir los suyos a la tentación del protagonismo, por el debilitamiento de su inicial radicalidad y por el acoso a que es sometido metódicamente por los poderes fácticos y por su brazo armado, el periodismo oficialista. En definitiva, frag­mentos de la ideología troncal atomizada en decenas de ideólo­gos y políticos con su personal sentido teórico que no acaban de asumir esa imprescindible inteligencia colectiva que consiste en cerrar filas. Que no terminan de comprender, uno por uno, que en política, en España, condenada por historia, por su no lejano pasado y por sus envidias, para librar una batalla política, antes que con sus adversarios directos, contra los dueños del dinero, de las finanzas, de los principales medios y de las instituciones, incluida la Justicia, que cuentan con todo el potencial necesario para hacerles trizas, es imprescindible un ejército de cuerpo ce­rrado y permanente, y evitar en lo posible las disensiones inter­nas que desalientan al electorado y provocan desbandada.

 De modo que entre la “inteligencia colectiva” del partido de la alternancia durante cuarenta años, debilitado por lo que se mani­fiesta ahora como falsa inteligencia de sus viejos líderes, por un lado, y la “inteligencia colectiva” de la formación que intentó des­pertar conciencias, debilitada por la atomización de los prota­gonismos, por otro lado, malbaratan sus fuerzas, fracasan cons­tantemente en la sinergia indispensable y demuestran, una vez más, por qué España se pasa su historia siempre en manos de los mismos. Y todo, por falta de una clara y robusta inteligencia co­lectiva. Y todo porque la inteligencia constructiva y creativa de carácter general en España, deja siempre mucho que desear.

7 COMENTARIOS

  1. Aun repitiéndome como una sardina sobre los medios de comunicación, no me queda otra alternativa viendo al PSOE y especialmente a los periodistas centrar preferentemente su atención en los escaños del Sr. Rivera con vistas a un posible gobierno socialista y naranja, como si CIUDADANOS fuese un partido impoluto, cuando, no sólo tenemos reciente el fraude de la Sra. Villacís con la polémica sociedad pantalla, sino que están muy vigentes en la ciudadanía los posteriores e investigados escandalosos pucherazos en sus listas electorales denunciados por los suyos, tema que debiera ser el foco de interés para el periodismo en vez de centrar la atención, como digo, en con quién ‘prefiere’ el Sr. Rivera (alias ‘veleta’) pactar, potenciándole además su ego personal al sentirse ‘el rey del mambo’, pues pese a estar perdiendo escaños su partido (por el descontento, entre otros, de muchísimos catalanes con la Sra. Arrimadas al abandonarles tras votarla) él se ve como el ÚNICO que puede elegir el gobierno de España, ya sea con el PSOE o la derecha-ultra ¡Pero si sólo con su criterio cambiante (que para él debe ser como un jueguecito) no es un político creíble para los ciudadanos! Tener que depender de este referente tan poco ‘modélico’, deja constancia de la mediocridad que proyectan al corroborarse una vez más el deseo del Ibex, ELIGIENDO SELECTIVAMENTE u ocultando la información que pueda beneficiar o perjudicar a sus candidatos favoritos o rivales. Oooh, luego salen en tromba los periodistas, desmintiéndolo y haciéndose los ofendidos porque se critica esta realidad tan evidente para la ciudadanía y QUE NO POR OCULTARLA interesadamente EN LA TELE (y PRENSA) o NO abrir sus titulares continuamente, como debiera hacerse con TODOS los escándalos, independientemente del partido que los cometa, ya digo, no por ello deja de comentarse ‘vis a vis’ entre los ciudadanos (al menos entre los miles de mi numeroso entorno laboral y de ahí, a familiares… amigos y vecinos, supongo).

    Pero es que, paralelamente existe un hecho adicional por el que cobra especial relieve la INDECENTE actitud de los grandes grupos de comunicación, al constatarse que si hubo una época en la que se consideró la televisión como ÚNICA fuente de información política FIDEDIGNA para desmentir bulos de las redes, transcurrido el tiempo se ha INVERTIDO EL PAPEL, ya que, ante determinadas informaciones de la ‘caja tonta’ (principalmente sobre vídeos sesgados) debemos recurrir los ciudadanos acto seguido a las redes para confirmar o desmentir su veracidad, comprobando el contexto en el que se dijo la frase.

    Lo expuesto, sin dejar de reconocer respecto a la libertad de expresión, que, como han indicado al Sr. Iglesias últimamente algunos periodistas, en TELECINCO y LA SEXTA, gracias a los medios de comunicación ha alcanzado la fama en sus inicios. Pero lo que NO HAN DICHO los aludidos es el INCREMENTO DE AUDIENCIA por esa fama de la que se han BENEFICIADO las cadenas (obviamente para que esto se cumpla, ellos saben muy bien a quiénes llaman para entrevistar).

    Que los periodistas no se atrevan a expresar públicamente en las cadenas privadas «que para mantener su empleo y sueldo deben admitir injerencias de los dueños o ceñirse a su editorial», como sabemos que les sucede, es comprensible en cualquier otra empresa, pero no en medios de comunicación que deberían regirse por la información transparente y veraz, según su código deontológico y derecho constitucional de todos los ciudadanos a recibirla. Es por ello que comparto lo que multitud de ciudadanos comentan: «que los medios de comunicación serían más democráticos sin depender de los grandes grupos», lo que, (y esto ya es opinión mía) podría llevarse a cabo sin arriesgar el empleo de los periodistas (cargando el coste a los PGE… reduciéndose algunos políticos una parte de sus desmesurados sueldos… O cualquier otra fórmula) lo que serviría para que pudiesen valorar o criticar las actitudes políticas sin sentir las aludidas injerencias, a veces en ‘consignas’ de sus pagadores.

    ¡Pero si ya conoce la ciudadanía los diversos métodos que utilizan los del IBEX para presionar a sus trabajadores!.

  2. Completamente de acuerdo. No sólo serían los medios más democráticos no dependiendo de grupos, es que ésa sería la única forma de serlo. Aquí y en todos los países del sistema.
    Dicen que en los países de socialismo real no hay libertad. Pues las libertades formales de los países que no lo son, estàn fabricadas a base de maniobras y de argucias legales, ilegales y colusiones como esta de la libertad de expresión y la libertad de elección, controladas, primero por una farragosa Constitución que tan pronto sirve para exigir un líder de la Oposición a quien gobierna un referéndum en Cataluña, como hizo Rajoy en 2008, como para aplicar el 155; que no prohíbe las consultas populares, pero unas veces el TC y otras el TS las impiden. Como ésta ültima resolución del Tribunal Supremo que no la autoriza para el asunto de los Toros, por ejemplo. Y así sucesivamente…. Lo digo aquí en el cuerpo de mi escrito. Los periodistas de los medios oficialistas, a pesar de que para disimular llamen a los líderes de la izquierda real cuando están en sus horas bajas, hacen de cortafuegos para un desarrollo del pensamiento y de la acción de quienes intentan mover los resortes de un barco que lleva tan pesado lastre que ni en cien años, tal como está la correlación de fuerzas, va a progresar, ni política ni socialmente. Eso, si es que este país no involuciona abiertamente con un tinglado aún màs neofranquista consentido por Europa que, pese al sistemàtico incumplimiento de sus directivas y las muchas muestras de ser éste un país de una pésima calidad democrática impropia de un miembro, nos observa como a una cobaya de laboratorio y le da lo mismo mientras nos tenga cogido por el escroto de una Deuda Pública que jamás se va a amortizar…

  3. ¿Quien habla de libertad de expresión? No estaremos hablando de España …?…
    Hoy mismo la Junta Electoral Central ha prohibido pronunciar : «exilados», «presos políticos» y alguna cosa más … Sancionando a las emisoras (de Radio y TV) de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, si las dicen y por haberlas dicho.

    No se como podran referirse, por ejemplo, a Dalái Lama (Premio Nobel de la Paz en 1989) No podran hacer mención de una parte de su vida! No podran decir qué después de vivir en la ciudad de Lhasa, a consecuencia de la invasión China, tuvo que exiliarse y organizar una resistencia pacífica desde el exterior, en la ciudad de Dharamsala. Precisamente este 28 de marzo del 2019, el 14º Dalaï-Lama commémora sesenta años de su exilio.->NO podran dar la noticia …!… 😉

    Tampoco puedo imaginar como será posible informar de la situación de los presos políticos de Venezuela. NO habrá más noticias sobre este tema …!… 😉

    Esta falta de inteligencia del poder, NO facilita la inteligencia-colectiva !!!
    Este poder que va apoyándose, cada vez más, en la represión es un muy mal augurio !!!

  4. Así es Bruna, el poder español, que va mucho más allá del político, es cada día que pasa más represivo. Ayer Borrell se levantó de una entrevista en un medio alemán, porque el periodista le preguntó cómo es que no se aborda la reforma de la Constitución siendo así que el 70% de los españoles la piden, según el CIS. Le duperó la pregunta, porque se ve que lo desvonocía y encima, al volver a la entrevista, Aconsejado por sus asesores, le dijo al periodista que afinase las preguntas, y éste le contestó que no estaba allí para hacerle las preguntas que a él le gustasen… Europa, como millones de españoles, està perpleja por la deriva hacia el franquismo que está tomando España…

  5. A día de ayer (y lo que te rondaré, moreno) no cesaba en el trabajo el tema del ‘periodismo basura’ mediante el que los profesionales (también a día de hoy) guardan un sospechoso y vergonzante silencio, salvo alguno con agallas que se pronunció en la tele, como al parecer hizo el Sr. Ekaizer.

    En cuanto al Sr. Inda, si bien hasta ahora lo que era una sospecha de su implicación en la trama ‘policial corrupta’ ante su odio desmedido al Sr. Iglesias (entre otros de sus colegas) e informes dudosos, a raíz de recobrar auge la «operación Dina» (Villarejo), ahora cobra una credibilidad irrefutable, a juzgar por la ciudadanía (al margen de la investigación judicial) y no dude el Sr. Inda que luego, en ‘LA SEXTA NOCHE’, sentirá el dedo acusador de la opinión pública señalándole (y no por callarme lo podrá evitar).

    ¡Periodistas ‘varios’ cobrando un ‘plus’ adicional a sus retribuciones por destruir a rivales políticos en connivencia con Gobiernos, financieros, empresarios y agentes policiales corruptos! ¡Pero esto qué es! Es ‘GOLPISMO DE ESTADO’. Y cuando se publican informes con premeditación y alevosía sin contrastar, conscientes del perjuicio a ocasionar con el único interés de derrotar a un Partido y su dirigente, es ‘PREVARICACIÓN’ (válido contra cualquier partido).

    ¡Y qué hacen los periodistas honrados que no forman piña para denunciar públicamente estos gravísimos hechos! Ahora es cuando deben unirse como lo estamos los ciudadanos ante semejante estercolero. Lo contrario es proyectarnos que son unos cobardes del periodismo, viviendo a espaldas de la realidad de la calle una vez más y que sólo están para cobrar y cubrir el expediente con informaciones en su mayoría intrascendentes. Estamos apañados.

  6. Y mientras tanto, la Sra. Celaá, partiéndose de risa ayer durante el Consejo de Ministros, a costa de las especies exóticas catalogadas (según filtración que nos saltó ayer en la ofi). Pues que no se preocupe por la planta que le faltaba, que con mucho gusto nos comprometemos a buscarla el nombre y entregársela en persona. Si es que no sabía ni lo que estaba buscando, ji, ji. Paísss.

  7. Alucinando en colores estoy ante las inmundicias que, en el programa ‘TEM’, está revelando el exdirector de ‘EL MUNDO’, Sr. Jiménez, de la prensa corrupta y corrompida, pues aunque ya lo sospechábamos multitud de ciudadanos hace años, ahora recobra especial relevancia al fundamentarlas en hechos irrefutables ¡Qué escándalo! Y van por la vida de ‘dignos’ los muy golfos. Y en cuanto al periodista que supuestamente cobró los 30 millones por venderse, creo que todos tenemos en mente de quién se trata. De todos modos, merecerá la pena leer el libro del Sr. Jiménez.

    Es evidente que en campaña electoral las cloacas van a cobrar un importante papel, así como las medidas sociales.

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