Escribo esto deprisa y corriendo porque mi indignación me dura desde ayer… Está relacionada, tanto con la reiteración de una semanal impostura esta noche, como con la bellaquería que pude escuchar anoche a un político del partido del gobierno…

No acostumbro a analizar el cuerpo a cuerpo entre partidos políticos y entre políticos. Pero sí me resiento de la política. Lo que ocurre es que la política la digiero, como casi todo el mundo, a través del periodismo. Lo que acuso es la actividad política filtrada por la profesión periodística. Y especialmente la que me/nos llega a través de la política interpretada por el periodismo de las cadenas de televisión (no leo periódicos impresos ni escucho la radio, desde hace mucho tiempo). Y la primera impresión, que data ya de los cuarenta y tres años de este simulacro de democracia, es la falta de neutralidad más o menos sutil de los periodistas punteros de esas cadenas. Falta sutil de neutralidad, o neutralidad trufada por invisibles argucias de los dueños de las cadenas de televisión. Los tempos y los cortes de las intervenciones en los debates que marca el moderador en las intervenciones según quién sea el orador; la tendencia general del ambiente psicológico generado en el plató dominado por la estridencia y por una excesiva extensión en la exposición y estilo avasallador por parte de dos o tres periodistas a costa de los restantes, enerva a cualquiera que simplemente ame una mínima imparcialidad. Eso, si es que el moderador, el de esta noche, el otro moderador, el de la mañana y los periodistas en general de la cadena empleados, no son de similar ideología a la del consejo de administración y accionistas que la rigen, que es lo propio de toda empresa privada de comunicación en la España política y periodísticamente tan inmadura. Esto me altera lo suficiente como para ver sólo esos programas grabados, pasando la publicidad por supuesto, y poniendo el mute a las intervenciones del periodista fijo bellaco y de los otros periodistas con fuerte tufo a franquismo…

Pero ahora, cambiando bruscamente de tema, me refiero al golpe bajo presenciado ayer, de un político del partido del gobierno, Rafael Simancas, al partido que le ha apoyado sobre una cuestión y una ley que me interesa especialmente: la ley de eutanasia presentada en su día por “Podemos” que no secundó el “psoe”. Simancas, el político al que, por ingenuidad (venía de Alemania donde nació) pero también por incompetencia golpeó el tamayazo y de rechazo a su partido, permitió que ganase las elecciones esa política indeseable, una tal Aguirre. Pues bien, anoche decía en un programa sobre eutanasia que su partido no se adhirió a la proposición de ley presentada por Podemos, porque no estaba bien “armada” y no pasaría el Tribunal Constitucional…

No se puede ser más miserable y más difamador, en línea con el habitual recurso a las fake news de los partidos de la derecha, a la mentira, a la exageración y a la tergiversación…

Pues, con independencia de que técnicamente no podía ser deficiente esa proposición de ley al estar ya vigente la eutanasia en distintos países europeos y basta basarse en la ley de alguno de ellos para cumplir el cometido, las proposiciones de ley se hacen en general “en bruto”, y una vez aprobadas por el Congreso se pasan a una comisión técnica que las elabora cuidadosamente antes de pasar a su articulado…

Esta manera de responder a la pregunta sobre la negativa del “psoe” de apoyar la ley, está en línea con la misma bajeza moral que cometen continuamente los líderes de los tres partidos de la derecha para desprestigiar al contrario. Y es como si a la proposición para la exhumación de los restos del dictador no la hubiese apoyado “Podemos” por su baja calidad técnica y ante los previsibles obstáculos que habría de tener en su aplicación provenientes de la familia y de la iglesia, como se ha comprobado después. El caso es que el “psoe” la rechazó y luego ha presentado la suya, en un ejercicio de inmoderación, de altanería y de estupidez que hace al partido tan indigno de ser votado como el resto de los partidos.

Y hablo hoy de esta cuestión porque, al igual que para el rico no puede haber otra ley más importante que la Ley General Tributaria, para el trabajador otra más importante que la Reforma Laboral, para la mujer otra más importante que la del aborto o la de violencia de género. Para el octogenario que soy, no hay otra más importante que la ley de eutanasia que no acaba de aprobarse y cuya omisión y dilación se está llevando por delante un sostenido e incalculable sufrimiento en la sociedad española. Tanto sufrimiento, como jolgorio disfrutan los que se oponen a ella o la entorpecen, como hizo el “psoe” al rechazar en su día la iniciativa de Podemos…

7 COMENTARIOS

  1. Muy bien Jaime, yo también soy octogenario y estoy esperando como agua de mayo que se despenalice la eutanasia. Si el PSOE no se hubiera opuesto a la que presentó PODEMOS no tendría que haber sido encarcelado el marido de María José y tantos otros que llevan esperando, varios, muchos años.

  2. La ley será aprobada en breve, pero no porque sea una demanda de la sociedad. La sociedad demanda muchas cosas en las que los títeres políticos se mean constantemente sin despeinarse porque perjudican los intereses de sus amos. La ley será aprobada porque está en la agenda los poderes fácticos. Y evidentemente se hará con un propósito que no tiene nada que ver con el humanitarismo. Yo no tengo nada que objetar contra una ley que se aplique a personas con enfermedades que les causen un sufrimiento difícil de soportar o con un grado de discapacidad que les impide valerse por sí mismas, siempre que hayan tomado la decisión libremente sin que medie inducción de ningún tipo. Ahora bien, conociendo cómo funciona este podrido sistema y sus poderosos medios de manipulación de masas, creo que lo que se pondrá en marcha traerá consecuencias devastadoras, como ya ocurre en otros países. Quizás primero redacten la ley de forma más o menos razonable, pero después irán estirando el concepto hasta que abarque a cualquier personas con problemas psicológicos, personas deprimidas, y seguramente en un futuro no lejano a cualquier persona que en un momento dado simplemente decida que está cansada de vivir. Esto ya ocurre desde hace tiempo en varios países. Algunos ejemplos: El año pasado, en Holanda se le aplicó a Aurelia Brouwers, una chica de 29 años que padecía problemas psicológicos. En 2015, en Bélgica se aplicó a una chica de 24 años que sufría una depresión. En 2012, en Bélgica se le aplicó a Goldelieva de Troyer, una señora que sufría depresión, hace poco el caso fue admitido a trámite por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por una reclamación del hijo de la señora, que considera que su país ha vulnerado el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos. En 2016 en Holanda se le aplicó a Mark Langedijk, un hombre de 41 años, padre de dos hijos, que padecía una depresión. En 2016 el Gobierno holandés propuso ampliar la eutanasia a personas mayores que sin padecer enfermedades simplemente estén cansadas de vivir, propuesta que finalmente el parlamento rechazó en 2017. En España el consumo de antidepresivos crece año tras año. De 2000 a 2013, el consumo pasó de 26,5 a 79,5 DHD (dosis por cada mil habitantes y día), según datos de la AEMPS. ¿Cuánta gente a lo largo de su vida ha sentido en algún momento que no quería seguir viviendo? Creo que muchísima. Si en uno de esos momentos de desesperación tienes al alcance de la mano más facilidades y estímulos que te inciten a morir que los que te impulsen a vivir, ¿qué ocurrirá? ¿Y cuánta gente ha pensado, e incluso intentado quitarse la vida en algún momento y finalmente no lo ha hecho, y hoy considera que no haberlo hecho ha sido la decisión más acertada de su vida? Creo que mucha también. Uno de los problemas que tiene quitarse la vida, es que una vez que has muerto no puedes arrepentirte y resucitar. En fin, dudo que un sistema podrido hasta el tuétano nos vaya a ofrecer la solución. Creo que será mucho peor el “remedio” que la enfermedad. ¿Tienes la vida jodida? ¿Estás deprimido, hastiado, harto de tu mierda de vida? ¿No puedes encajar en este mundo? ¿No eres capaz de adaptarte? ¿Te has tragado esa frase de Krishnamurti de que no es saludable estar adaptado a una sociedad profundamente enferma? ¿Crees que tu angustia y tu soledad no tienen solución? ¡Pues sí que la tienen, idiota! Una inyección letal y fin del problema. La solución definitiva para todos los males.Y si encima tienes la oportunidad de abandonar este asqueroso mundo a bordo de una maravilla como The Sarco, pues miel sobre hojuelas. Si alguien tiene curiosidad, puede escribir en su buscador: «The Sarco, la máquina de la muerte con la que te puedes quitar la vida en cinco minutos».

  3. En “Exit”, en Suiza, prácticamente se quita la vida quien quiere. Hay un examen previo por parte de dos o tres especialistas no sólo en Medicina, pero una vez persuadidos de la voluntad proceden. Es el principio de la eutanasia “rectamente entendida”. Allà cada cual si se engaña a sí mismo creyendo que no vale la pena vivir y sí vale la pena para otro u otros. El caso es “civilizarse” sin ninguna clase de tutelas. Si nos ponemos a pensar en las consecuencias que acarrea la libertad, individual y pública, no se daría un paso en muchas cosas. El presente que demanda la inteligencia común que no desea más que libertad personal que yo espero, me parece que debiera ser similar a la estampa de la película de Charlton Heston y Edward G. Robinson que felixramon recordará, “Soylent Green. Cuando el destino nos alcance”. Edward cree que ha llegado el momento pese a que no parece tener motivo alguno convencional. Entra en un edificio, pasa por un control como quien pasa por el del Metro, entra en una estancia individual, se tumba en una camilla frente a la que, en una gran pantalla ve escenas de la Naturaleza que ya no existen y escucha el segundo movimiento de la 6ª Sinfonía de Beethoven, Pastoral… La sociedad civilizada no tiene por qué inmiscuirse en las razones de nadie en este sentido. No hay base. Sólo la religiosa. La sociedad vivible sólo tiene sentido si respeta la voluntad y las ideas de los individuos que la componen que no hacen daño a terceros, y punto…

    • De a acuerdo a priori con que «si nos ponemos a pensar en las consecuencias que acarrea la libertad, individual y pública, no se daría un paso en muchas cosas». El problema es que esa libertad con demasiada frecuencia no es tal como nos la pintan. Y usted lo sabe muy bien. En el atinado artículo sobre la ancianidad que usted ha escrito, habla de la inducción ejercida por el sistema que aboca a muchas personas a tomar la decisión de dejar de existir, una decisión que sin esa inducción y en otras circunstancias no habrían tomado. También conoce bien los poderosos instrumentos de manipulación social que utilizan los que realmente están a los mandos del sistema. Lo ha dejado plasmado en otros artículos, al hablar de agendas mediáticas y de ciertos movimientos o corrientes sociales muy poco espontáneas. En fin, yo creo que en un escenario formado por unos mimbres tan endebles, a la hora de adentrarse en cuestiones tan delicadas y que no tienen vuelta atrás, hay que andar con pies de plomo. En todo caso, en los tiempos que corren, siempre es grato intercambiar reflexiones educada y sosegadamente. Saludos.

  4. Respondiendo a David S
    Creo que no has entendido bien que es la eutanasia. La eutanasia es permitir la libertad de todo ser humano a elegir y en este caso concreto entre seguir viviendo o no. De hecho, como vemos, aunque no se publicita, hay mucha gente que actualmente se suicida, en la mayoría de los casos, de forma muy traumática. La eutanasia está prevista, como hace referencia a esa película jaimerichart, para que se puedan facilitar medios, a quien lo desee, a fin de que ese tránsito sea lo menos traumático posible. Y sobre todo para que en caso de que una persona que ha decidido y elegido su muerte y que se encuentre imposibilitada de realizarlo por ella misma, pueda ser asistida por alguien sin que, ese alguien, se convierta en un criminal.

  5. Yo, que también soy octogenario, no tengo nada mas que añadir a Jaime y Felix. Lo único que se pretende David, es gozar de nuestro libre albedrío sin cortapisas ninguna. Hay mentes lúcidas que sabemos lo que queremos.

  6. Gracias Jaime y Felix, la mediocridad de nuestros políticos no tiene parangón, ni solución.
    Cuando tendremos listas abiertas para poder elegir en libertad???
    Apertas Republicanas

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