El trapicheo de papeletas para el próximo 28-A vuelve a estar de actualidad en la mayoría de las residencias de ancianos de toda España. Los residentes prefieren esperar hasta los últimos días de la campaña electoral para hacer valer su voto y obtener así más y mejores prebendas.

Las papeletas del PP suelen empezar a cotizarse en un par de galletas María y una caricia mediana durante la precampaña pero pueden sextuplicarse, o incluso más, si el interno tiene sangre fría y aguanta hasta el último momento. “En el 20-D me estuve haciendo el republicano hasta un día antes de ir a votar, y me saqué un paquete de Filipinos enterito. Y soy del PP”, confiesa uno de los clientes habituados a este tipo de menudeos. “Si le dices a la monja que vas a votar a Podemos media hora antes de que te lleven al colegio electoral se vuelve loca y te regala un cartón de Marlboro y una botella de Magno”, añade otro veterano.

Sin embargo, la creciente desconfianza y la radicalización de los internos ante el saqueo del Partido Popular en la hucha de las pensiones está haciendo cada vez más difícil la manipulación política en las residencias de la tercera edad. La Policía ya ha tenido que intervenir en más de una docena de centros donde las monjas estaban entregando las papeletas del PP en top less, junto con las galletas y los sobaos. Y la Guardia Civil detuvo ayer a varios enfermeros de otra residencia, que también trapicheaban con sobres, disfrazados de bomberos pero solo con la manguera, sin ropa ni casco. En Valencia se recibió un aviso desde un centro de día denunciando un espectáculo de monjas bomberas, pero resultó ser falso, pues las religiosas iban vestidas de policías. “A esas edades, los residentes suelen tener problemas con los uniformes”, explica el director del centro.

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