Escucho hoy en las noticias matinales opinar a los asistentes al velatorio del gran maestre de Sitel (en la época de la inocencia), mientras hacen ordenada cola en las inmediaciones del Congreso, lo gran persona que era, e incluso, lo «maravilloso» que llegó a ser. Uno de los congregados confiesa a los medios, visiblemente afectado por la pérdida, que a pesar de jamás haber votado a «la izquierda» (refiriéndose al PSOE), quiere presentar sus respetos por tan gran estadista. Por acudir, ha acudido incluso una señora que, con la mirada vidriosa, dice haberle vendido el periódico en alguna ocasión. Y así todo.

A mí, ante semejante derroche de sentimiento desbordado por parte de personas que, en el mejor de los casos, solo llegaron a cruzar un buenos días con el finado, me ha dado por pensar, primero, en la vida tan agitada que tendrá la pobre quiosquera acudiendo al sepelio de todos sus clientes y, segundo, aquello tan socorrido de… ¡pero qué hostia tenéis! Aunque no es justo ponerse tan estupendo, ya que eso no iba a cambiar nada, y para lo de la hostia todos somos buenos acreedores por una u otra razón. Pero como Homo sum y humani nihil a me alienum puto que diría Terencio, asumo que lo de cabrearme como un mono viene incluido en el paquete de serie por más absurdo que resulte hacerlo.

El caso es que aunque el régimen haya puesto de moda beatificar a sus muertos (solo a los suyos, como llevan haciendo desde el 39) y esto cale en las cabezas porosas y con hueco de sobra, los hechos no cambian y de poco vale retorcerlos para intentar blanquear el pasado. Porque Rubalcaba no deja de ser lo que fue, un mercenario de la oligarquía y por tanto un tipejo indeseable. Así que me disculparán si no lloro su fallecimiento, que me resulta indiferente.

Y hablando de hechos y descripciones no condicionadas, y por aquello de poner la ilusa nota discordante ante tan trágica uniformidad informativa, me voy a permitir recuperar el artículo que reprodujimos en la ‘.org’ cuando el susodicho regresó a la universidad.

*Hasta nunca, Alfredo.

Turbulento regreso de Rubalcaba a la Universidad

Publicado el 12 septiembre, 2014 por Máximo Relti | Rebelión | 12/09/2014

El hombre que conocía las cloacas del Estado como si fueran las galerías de su propia casa

Según opiniones bien intencionadas, Alfredo Rubalcaba no utilizará ninguna puerta giratoria para pasar directamente a prestar sus servicios a la gran empresa privada. Dicen, en cambio, fuentes bien acreditadas, que este mismo curso se incorporará a su plaza de profesor de Química Orgánica en la Universidad Complutense de Madrid. La verdad es que a estas alturas de la película la decisión de este alquimista de la Corte no es precisamente un mérito. Después de que a lo largo de las tres últimas décadas una legión de sociatas neoliberales concluyeran sus vidas profesionales «asesorando» y formando parte de Consejos de Administración de firmas multimillonarias, no debe resultar extraño que Rubalcaba, – «la conciencia maquiavélica de la monarquía española» – haya rehusado la posibilidad de provocar un escándalo justamente cuando se está consumando su biografía política y personal.

Pero la verdad es que ni este gesto tardíamente «humilde» lo va a librar del escarnio y el repudio estudiantil. Un grupo juvenil de comunistas universitarios -el Colectivo de Jóvenes Comunistas- ha anunciado intensas y ruidosas protestas para el día en el que Rubalcaba se decida a incorporarse a los recintos del Alma Mater.

Los jóvenes comunistas argumentan que el papel jugado por Rubalcaba durante los diferentes gabinetes socialdemócratas no fue baladí, ni tampoco de segunda línea. Según los CJC, el ex Ministro del Interior participó de manera muy relevante en los gobiernos de Felipe González que protagonizaron la guerra sucia contra ETA, la cal viva y el Cuartel de Inchaurrondo. Arguyen los jóvenes revolucionarios que Pérez Rubalcaba contribuyó también, de manera decisiva, a la elaboración de los planes educativos que han llevado a la educación española a ocupar un puesto de cola en el mundo de acuerdo a los datos aportados por el Informe Pisa. También le reprochan al hoy flamante profesor de Química Orgánica de la Complutense el haber participado en los laboratorios secretos del Estado, en comandita con sus colegas del PP, para cocinar la ratificación parlamentaria de la monarquía después de la abdicación del ex monarca heredero de la dictadura.

¿QUIÉN ES REALMENTE RUBALCABA?

Pero, independientemente de las opiniones que puedan tener estos jóvenes comunistas, ¿quién es realmente este hábil, sinuoso, implacable y frío personaje? Parece oportuno recordar a la multitud de desmemoriados que todavía circulan por nuestro país que hasta hace bien poco el ex ministro Rubalcaba ha sido la conciencia maquiavélica del Estado monárquico. Por su larga trayectoria política y por los cargos que ha ocupado ha tenido la posibilidad de conocer en profundidad los entresijos más oscuros y laberínticos del aparato del Estado heredado del franquismo. Este conocimiento permitió que, ocupara el puesto que ocupara en los diferentes gabinetes socialdemócratas, Pérez Rubalcaba tuviera siempre entre sus cometidos la importante función de tejer y destejer los numerosos entuertos y obstáculos que entorpecían la consolidación del Estado inaugurado con la Constitución del 78.

Para las diferentes dirigencias del PSOE estaba claro que tener cerca al fontanero Rubalcaba era una garantía de que los problemas que se presentaran iban a tener arreglo. A nadie parecía importarle los procedimientos que este mañoso plumber utilizara para solventarlos, pero sabían que en manos de «Alfredo» el problema desaparecería discretamente y sin ruidos.

«Si contabas con el favor o la simpatía de Alfredo, podías tener siempre la seguridad de que él tenía en sus manos la capacidad y los recursos para acabar con las complicaciones provocadas por tus propias torpezas”- han comentado en privado sus innumerables ex compañeros de Gabinete. Pero estas habilidades no eran producto del azar. Rubalcaba es un hombre que ha dedicado una parte importante de su vida a navegar a través de las pestilentes cloacas del Sistema. Inició esta tenebrosa singladura a principios de los turbulentos años 90, cuando fue nombrado Ministro de la Presidencia y de Relaciones en las Cortes por Felipe González. Desde ese puesto de responsabilidad se encargó de desmentir una y otra vez, a los cuatro vientos, las evidentes relaciones entre el Gabinete al que pertenecía y el grupo de terrorismo de Estado inspirado por su Presidente, el Sr X.

Los próximos tiempos pueden ser, ciertamente, muy peligrosos para este taumaturgo de los bajos fondos del Estado. Ya se sabe que cuando todo se derrumba quienes en el pasado fueron tus fieles y leales colaboradores terminan convirtiéndose en engorrosos testigos de cargo. Por eso la nueva singladura que emprende ahora Alfredo Pérez Rubalcaba aparece repleta de incertidumbres. El Estado que él contribuyó laboriosamente a construir se desvencija por momentos. La institución monárquica, la judicatura, el bipartidismo, los sindicatos y los partidos del Sistema hacen agua por los cuatro costados. El conjunto de las instituciones que con habilidad maquiavélica él mismo se encargó de idear se encuentran en una situación ruinosa. Pésimo momento para retornar a los cuarteles de invierno. Ni sus mismísimos nietos terminarán teniendo un buen recuerdo de su abuelo.

6 COMENTARIOS

  1. No se Paco, porque te llama la atención el panegírico a Pérez Rubalcaba, ya antes se lo hicieron, los mismos, a Santiago Carrillo, me imagino que para agradecerle los servicios prestados, y no me puedo ni imaginar, la que le van a montar, cuando le toque el turno a Felipe González, a este por lo menos le hacen un mausoleo, que de verdad se lo merece.

    • Pues también tienes razón, pero el día que pierdes del todo la capacidad de ‘encabronarte’, apaga y vámonos. Y el mausoleo para González… se lo merece pero ya mismo.

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