“Con todo ese montón de dinero se podrían hacer mil cosas para los ciudadanos, pensadlo bien”, ha dicho la candidata popular a la alcaldía de Valencia, María José Catalá, que también ha aprovechado para disculparse una vez más por su desafortunado apellido. “Lucharé contra el catalanismo invasor con uñas y dientes, pese a mi puto apellido”, ha asegurado la aspirante ante los votantes populares que no pueden ocultar su recelo frente a una persona valenciana apellidada de esa sospechosa manera. Lo curioso es que, según ha sabido esta redacción, ninguno de los padres de María José Catalá tiene ese apellido, tal y como hemos comprobado en el Registro Civil, y todo se debe, parece ser, a una broma que le gastaron sus progenitores, por si algún día se le ocurría presentarse a la alcaldía de la ciudad del Turia. “Ja, ja, ja”, dijeron ambos al enterarse de la candidatura de su hija. 

Aunque algunos candidatos populares consideran que el periodo de tres semanas de moratoria es una auténtica barbaridad, que podría incluso acarrearles irreversibles daños psicológicos, las directrices de Génova han sido tajantes a este respecto y ya han dejado claro que expedientarán a todo aquel que robe un solo euro antes de que transcurran los veintiún días justos de legislatura. “Sabemos lo jodido que es ver pasar los millones por delante de vuestras propias narices y no poder coger ni siquiera cien mil euros de mierda, pero os ruego paciencia, paciencia y paciencia”, ha pedido Pablo Casado a todos los alcaldables. “Tres semanas pasan volando, coño”, ha añadido el presidente del pujante y exitoso Partido Popular. 

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