La peor España es esa derecha de España que nunca se atrevió a condenar el crimen franquista con todas las consecuencias.

La peor España no soporta el fracaso, y la peor España está fracasando.

La peor España es la que perdió un 28, y volverá a perder un 26.

La peor España no está perdiendo porque esté rota. Está rota porque la división es el mapa de la derrota.

La peor España no se ha roto porque su tiempo acabara. Su unidad de pacotilla acabó con el tiempo de la España que conocimos.

La peor España eligió terminar cuando aplicó leyes viejas para responder a los españoles que pedían leyes nuevas.

La peor España comenzó a morir cuando prefirió fuerza en lugar de inteligencia contra una Catalunya que le obligaba a pensar.

La peor España no dudó en usar al rey que presumía de España para implicarse contra una parte de España que aún era España.

La peor España grita desde sus escaños para salvar a ese rey del trance de dar la cara ante los líderes de la España a la que amenazó en persona.

Una niebla extraña apagó la luz de la peor España el día tres de un mes de octubre, y ni siquiera su rey se libró de olvidar que volverían las urnas cargadas de vida.

La peor España quiere arrastrar a la España que no sabe elegir primero la libertad, y después todo lo demás.

La peor España ha tardado ochenta años en perder la paz, porque nunca será capaz de ganar sin guerra.

La peor España está confundida, porque ya nadie se la quiere encontrar.

8 COMENTARIOS

    • Hola Carles. Ayer quería escribir algo en la prosa de siempre y salió esto. No lo pude evitar. Cada vez que lo vuelvo a leer más me parece que se puede mejorar, así que a quien se le ocurra algo, que lo escriba sin reserva ninguna, hasta que por fin enseñe bandera blanca lo peor de lo que llevamos dentro de España. La crisis mundial de dinero me hizo pensar desde otro rincón y empecé a escribir dos novelas y alguna poesía, pero no pude terminar ninguna. Acto seguido, nuestra crisis política hizo que todo fuera más deprisa y tuve que abandonar el largo plazo, pero no renuncio a cerrar algún día «El árbol que llovía», de la que tengo dos tercios a mejorar y un final conocido. Vivo lejos, aunque en la Red nunca se sabe la distancia física, pero si acabo la primera cosa decente que se pueda publicar, y alguien se atreve a editarla, aunque sea yo mismo, prometo convocar la clásica presentación de cuerpo presente, y hacer un «yutuve» para quien no pueda venir.

  1. Me licencié de la mili en el 67. Así que calcule. Y sigo siendo de Durruti, usted verá el pase por la izquierda, el natural. Voy a los toros rodeado por un montón de gente del Frente Popular-UHP. Así que nada tengo que ver con la banderita que ilustra su artículo salvo en un detalle. Así que estamos hasta los cojones de que desde una izquierda bobalicona que se cree moralmente superior por su antitaurinismo se demonice a la gente que seguimos yendo a las plazas de toros (la peor España, dicen ustedes), esos argumentos que tan bien han sabido utilizar los fascistas de VOX. De nada.

    • Ni bobalicona ni nada que se le parezca es esa izquierda a la que se refiere, simplemente sensible y evolucionada. Y, para su información, la izquierda de principios del siglo XX era antitaurina

  2. Vaya..!!. Es el poema más belicista de los últimos años. Se ve que añora la guerra civil. Odia a la mitad de la población, sin saber que siempre habrá una derecha y una izquierda, y que habrá que buscar opciones para no matarnos. Siga intentándolo, pero por otro camino.

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