El magnánimo y deslumbrante gesto del dueño de Zara, Amancio Ortega, que acaba de donar un importante equipamiento médico para la lucha contra el cáncer mientras burlaba 600 millones en impuestos, ha hecho que muchos pequeños contribuyentes comiencen a donar diverso material a los hospitales con la esperanza de ver reducido el pago de su IRPF.Sin embargo, la ridiculez de esas “donaciones de mierda”, como las califican en el propio Ministerio, y que en la mayoría de los casos se limitan a toallas de bidé, revistas atrasadas o paquetes de tabaco, ha obligado a Hacienda a emitir un comunicado aclaratorio. La Institución recaudatoria recuerda a los ciudadanos que las donaciones tienen que ser “la rehostia”, como se les llama en el argot médico, por un importe mínimo de 50 millones de euros, y aplaudidas por Miguel Bosé.

Hacienda aclara, además, que el donante ha de contar con un equipo de desalmados que le diseñen la correspondiente ingeniería fiscal desde Londres para eludir impuestos de la manera más elegante posible. 

La donación, añade por último el Ministerio, ha de ser “bastante tocha”, de color blanco y de aspecto sobrecogedor.

Por otro lado, la posibilidad de que las listas de espera en los hospitales sean gestionadas a partir de ahora desde cada una de las tiendas de Zara todavía no ha sido aprobada por el Ministerio de Sanidad, “pero sería de puta madre”, asegura la propia ministra, María Luisa Carcedo.

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