La petición de los técnicos de Hacienda para que el dueño de Zara “se meta donde le quepa” el nuevo equipo radiológico de detección de tumores donado a la Sanidad Pública y desembolse, por el contrario, los 600 millones de euros en impuestos burlados a la Administración mediante ingeniería fiscal, podría no ser tan descabellada como les parecía en un principio a los proctólogos. “El ano de un multimillonario es fascinante si se usan correctamente los mecanismos del Estado”, aseguran los expertos del Instituto Nacional de Física Aplicada.

La introducción de la enorme máquina, de casi dos toneladas de peso, en el interior de Amancio Ortega podría prolongarse durante varios meses, pues a pesar de que se desmontaría en cientos de piezas, algunas de ellas podrían tener formas poco o nada ergonómicas que requerirán la ayuda de herramientas hidráulicas, siete cabezas tractoras diésel y ejercicios de yoga avanzado.

Los físicos creen, además, que esa misma máquina donada por Ortega, y cincuenta más idénticas, podrían adquirirse, sin pasar vergüenza, si se dejase de subvencionar a la Iglesia Católica y se le cobrase el IBI, o simplemente dejando de comprar medio tanque Leopard 2 con el nuevo cañón de 140 mm y faldones laterales mejorados.

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