El partido del gobierno, de una ideología difusa que rompió hace varias décadas con el socialismo propiamente dicho pese a mantenerlo en sus siglas, es ya un indecente obstáculo que va en­terrando poco a poco las esperanzas en una España republicana y verdaderamente europea. La etiqueta “socialdemocracia”, que re­emplazó al término socialismo, no deja de ser un repulsivo eu­femismo tanto en Europa como en España que embosca su tole­rancia a los poderes fácticos haciéndose su cómplice, y su obse­cuencia hacia una España rompedora con las formas y los signos franquistas (la exhumación, por ejemplo), pero no con el fondo franquista (monarquía, Diputaciones, puertas giratorias, afora­mientos, organización territorial… por ejemplo).

Una socialdemo­cracia en todo caso cobarde frente a los grupos de pre­sión, a las empresas del Ibex35, a la banca y a los grandes gru­pos de comunicación. Que es posible que los componentes del gobierno actual no sean culpables directos de traición a los principios fundacionales del socialismo español; que es posible que sean rehenes de los acomodados o enriquecidos pero en todo caso envilecidos socialistas de la “vieja guardia” que ron­dan los 70 (más o menos presentes en sus deliberaciones o en la sombra), no impide que parte de la militancia y de los votantes les vean indignos por debilidad o por dejarse sodomizar…

El caso es que en España, esté al frente del gobierno uno u otro de los dos partidos del bipartidismo, en lugar de acortar la distan­cia en las desigualdades sociales, las ahonda; en lugar de evitar o aminorar las injusticias de una legislación mostrenca rela­cionada con la fiscalidad, con la propiedad, con el crédito, con los desahucios, las mantienen o las recrudecen; en lugar de modificar las prioridades presupuestarias, las maquillan… Una Es­paña que, esté uno u otro partido en el gobierno, incumple sis­temáticamente las directivas de la UE, se aferra al concepto rígido y pétreo de “unidad” del españolismo franquista y detiene o ralentiza cada día más sospechosamente el proceso de desarro­llo democrático que se esperaba cuando entró en la democracia y se integró en la Unión Europea…

Que no nos vengan los defensores de esa componenda “socialde­mocracia” que se han hecho “cosas”. Faltaría más. Pero lo cierto es que millones de españoles que les han votado y les votan como mal menor, no sienten la satisfacción de ver, ni de lejos, cumplidas ni la mitad de la mitad de sus expectativas. Es más, no han dejado de ver en esa formación política una espe­cie de artificio consentido, una suerte de “coartada” que desde el principio convino a las formaciones dueñas reales del so­lar “nacional”, para que España no se aparte significativa­mente del ideario del dictador.

Si Alianza Popular y luego el PP han representado ese ideario favorecido por el neoliberalismo enmascarándolo de diversas for­mas, ahora, animado por la deriva ultraderechista europea, hay ya un partido que se ha decidido a desplazar a los franquis­tas “débiles” para, en un par de legislaturas, suplantarles sin disi­mulo.

5 COMENTARIOS

  1. El PSOE forma parte del engaño de la seudocracia española. Personillas tan miserables como González, el Isidoro, Guerra, Bono, Rodríguez Ibarra y muchos otros forman parte de la banda y la peña de facinerosos traidores y otras faunas de españoles malnacidos. Que mala suerte tiene mi país al haber parido tanto canalla.

    • Los franquistas se pusieron de acuerdo para que fuese ese partido, con la coartada de su historia a las espaldas, el que mantuviese el engaño de una democracia, aquí y en Europa, hasta donde, cuanto y cuando fuese necesario. Así nos mantuvieron engañaron a todos, hasta que se le ha visto el plumero…

  2. Y siguen engañando:
    Nos traiciono firmando el CETA; después de haber firmado los «Diez principios progresistas del S&D para una nueva era de acuerdos comerciales» , que concluía que el CETA incumple estos diez principios. En la misma línea que el OTAN NO, y al final SI.

    PPPSOE.Ciudadanos apoyaron e JEFTA (Tratado UE-JApon) olvidando Sanchez el compromiso del PSOE de rechazar tratados que, por ejemplo, no incluyeran el refrendo posterior de los 28 en sus Parlamentos. El JEFTA se salta este paso y entrará en vigor sin que los países puedan enmendarlo o rechazar.

    Y el colmo es la denominada mochila austríaca:

    El gobierno del PSOE se dispone a dar el golpe final a los pocos derechos que les quedan a los trabajadores. El plan se llama “mochila austriaca” y no es otra cosa que una privatización descarada de las pensiones.

    La propuesta del PSOE fue enviada a los jefes del Consejo de Europa pocos días después de la victoria electoral con el nombre de “Programa de estabilidad 2019-2022”. La Comisión Europea ha bendecido ese plan, lo mismo que el denominado “Programa Nacional de Reformas” con las leyes y decretos que piensa aprobar este gobierno.

    En 2009 el artífice del programa económico de Ciudadanos, Luis Garicano, formó parte de los 100 economistas que apoyaron el manifiesto llamado de “reactivación laboral” pidiendo, entre otras cosas, imponer la “mochila austriaca”. Hoy Rivera lo sigue incluyendo en su programa electoral. (PSOE.Ciudadanos ya gobiernan coordinadamente desde el Acuerdo del 2016)

    El proyecto no es diferente de una cuenta de ahorro o un plan privado de pensiones de los varios que las grandes empresas mantienen con aseguradoras y fondos de inversión, que hasta ahora complementaban las pensiones y ahora acabarán con ellas.

    También acabarán con las indemnizaciones por despido, por lo que enviar a un trabajador a la calle no sólo será libre sino también gratis; a coste cero. Acabarán los convenios colectivos y la antigüedad.

    Hoy las indemnizaciones por despido no pagan impuestos, pero la devolución de la “mochila” supondrá que Hacienda retendrá al menos un 19 por ciento.

    Como cualquier otro fondo de pensiones, el dinero no lo gestiona el trabajador sino la banca, lo cual es una especie de préstamo forzoso que harán millones de trabajadores durante años para sanear las cuentas del capital financiero

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