No es ya que no deseen las instituciones judiciales exhumar los restos del dictador para desactivar el significado atroz del lugar en que están enterrados. No es ya que ayuden a superar ese pasado oprobioso. Es que el Tribunal Supremo, la cúspide de la Justicia, ha cometido como si tal cosa una aberración proclamando a Francisco Franco jefe de Estado desde el 1 de Octubre de 1936 hasta su fallecimiento, en lugar de anular aquella disposición salida de una dictadura, y si no, callar. En su artículo «El día en que el Supremo se declaró franquista», agotando el asunto, Cristina Fallarás, describe cabalmente al Tribunal Supremo. Mejor dicho, el Tribunal Supremo se define a sí mismo, al quitarse la máscara que se encasquetó en 1978. Este desvergonzado proceder, una afrenta para millones de españoles lo lleva a cabo ahora en plan de exhibición. Lo hace, después de haber dictado muchas sentencias sospechosas, después de atender a asquerosas pretensiones de la familia del sátrapa, que no sólo no fue expulsada del país ni a la que se le tocó un pelo, sino que se le ha facilitado enriquecerse hasta extremos nauseabundos. Y eso ocurre, además, después de haberse venido mostrando el Tribunal Constitucional de similar catadura cuando ha tocado. El recorte o “cepillado” del Estatut, causa de la causa de los hechos que han ido llegando después en Cataluña fue una ominosa humillación del pueblo catalán, para encajarlo en el concepto territorial franquista.

En suma, el tercer poder del Estado, el poder judicial, es decir, la Justicia española, en lugar de contribuir al desarrollo del Estado democrático tras la muerte del dictador y la desaparición de la dictadura, sanciona sin ningún pudor con ese reconocimiento los principios del Movimiento Nacional; ninguneando, relegando, desautorizando virtualmente todo cuanto pertenece al espíritu democrático que lógicamente esperaba España a raíz de la Transición, cuya concreción más relevante en tal sentido es la ley de Memoria histórica que con ese villano reconocimiento queda virtualmente desmantelada. Lo que pronostican este pronunciamiento del TS y sus actuaciones en adelante, es el entorpecimiento u oposición a todo lo que se oponga a ellos. En los reductos de la Justicia, ya oficialmente, frente al mundo y erga omnes, se aloja el fermento del espíritu franquista que ahí estaba y esperar reactivarse y renacer. Pues el número de los franquistas, aun siendo estos residuales, ocupan puestos estratégicos en las instituciones principales de la justicia y de la sociedad. Ellos se encargarán de vigilar los efectos de esa exaltación. Ellos forzarán las cosas que en adelante para que, con más o menos descaro, el ideario del dictador se mantenga vivo. Son individuos de una catadura preocupante; lo suficientemente activos y resueltos como para torpedear y bloquear impunemente el desarrollo de una democracia que nació en un parto distócico, como he dicho otras muchas veces, con una verdadera malformación política. Me refiero a individuos astutos y despreciables que con eufemismos sin cuento, estén o no dentro de la justicia, se envuelven en el manto de la solemnidad. Individuos cuya principal habilidad consiste en combinar aviesamente cinismo e hipocresía porque se saben respaldados por eso otros de su misma catadura instalados en las poltronas de la alta magistratura. Y el partido político que ahora encarna oficialmente ese espíritu franquista, será en adelante el brazo armado de esa aberración del Tribunal Supremo que no tiene parangón en los anales de la política y de la justicia de ningún otro país del mundo…

Por eso no extraña que los franquistas políticos o políticos franquistas que se hacen pasar por dignos conservadores, actúen como lo hacen. Los casos y ejemplos relacionados con las cloacas del postfranquismo son cada vez más frecuentes. El más grave y llamativo es ese referido por Fallaràs: el reconocimiento del dictador como jefe de estado “legítimo” porque fulminó en una guerra civil y después de ella a incontables patriotas españoles. Pero hay otros. La sonrojante y vergonzosa pretensión de la Fundación Francisco Franco, cuya existencia es por sí sola una afrenta, presentando ante el TS que ya ha legitimado al dictador y a su satrapía, una demanda de nulidad de la exhumación. O la burla al Estatuto de la Asamblea de Madrid por parte de los tres partidos de la derecha o la ultraderecha que se han adueñado de la Mesa, de las Comisiones y de la Diputación permanente, pese a que el artículo 12.2 C del establece que «la composición y funciones de la Mesa, las Comisiones y la Diputación Permanente, de manera que los Grupos Parlamentarios participen en estos órganos en proporción al número de sus miembros». La propia decisión de Sanidad de preparar un plan para potenciar los medicamentos genéricos es objeto de la oposición de la patronal farmacéutica. Y si la patronal farmacéutica se opone, es porque cuenta a priori con el respaldo de esas instituciones infectadas de franquismo.

En resumen, ¡menudos tiempos nos esperan en las condiciones dichas y con los parámetros que jalonan la sociedad española el inequívoco camino involutivo, cuando desde 1978 millones y millones esperábamos que España culminase en la República…!

En toda esta amalgama de engaños, de imposturas, de infamias y de tejemanejes típicamente hispanos la pregunta que muchos nos hacemos es, ¿qué cuota de responsabilidad y de culpa tiene el partido eufemísticamente llamado socialista que desde el inicio del nuevo ciclo político, con la coartada de su pasado histórico a las espaldas, se prestó desde el principio a mantener la ficción de una engañosa democracia, una democracia tan de mínimos que no se distinguió ni se distingue de la más “civilizada” fase del franquismo tardío; un partido que luego ha ido avalando con zalemas a la monarquía y convergiendo con los patrones neoliberales de los feos asuntos de la privatización de la energía y de las puertas giratorias, etc? Pero este es un asunto que por sí sólo merece reflexiones por lo menos tan extensas como las de este artículo…

8 COMENTARIOS

  1. Desgraciadamente tienes toda la razón. Hace ya bastante tiempo que un alcalde (no recuerdo el nombre) dijo que la Justicia en España era un cachondeo. Se quedó bastante corto. Como bien dice Cristina Fallarás y sabemos una gran mayoría, la Justicia en España es franquista. El problema es cómo nos la quitamos de encima, quién le pone el cascabel al gato. La Justicia tiene más fuerza que los partidos políticos porque a la Justicia no hay quien la juzgue, por eso, al igual que nuestro Jefe del Estado por GG (Gracia Genital), es inviolable, no hay quien le meta mano. No existe hoy en nuestro país un partido capaz de limpiar no solamente sus cloacas, sus intestinos, sino también su cabeza y sus innumerables brazos. Por eso la erradicación de la Justicia fascista en nuestro país no es ya solo un tema de los partidos políticos sino de todo el pueblo. Con una Justicia así no puede haber democracia.

    Vergüenza de España, solo espero que a causa de la repercusión internacional que con toda seguridad acarrearán los juicios contra los presos independentistas, (o independentistas presos si lo prefieren), Europa meta en cintura a los gobiernos españoles que promueven o soportan esta lacra que llevamos padeciendo desde hace más de 80 años. No puede existir en la Europa actual una Justicia fascista.

    • Toda la razón Fernandel pero….. siempre hay un pero…. en mi opinión Europa no nos va a arropar, nunca nos ha arropado, recordáis cuando, como consecuencia del golpe al Estado del 36, la gente leal a la República tuvo que exiliarse, ¿cuántos murieron en Argelers o en Anguleme o en San Jean de Luz o en Mathausen o en otros campos de exterminio?, ¿alguien ayudo a los republicanos?, nadie. El mismo Reino Unido estuvo a punto de firmar un acuerdo con la Alemania nazi, Musolini se alineo con Hitler, media Francia también. ¿es mejor esta Europa que la del ’40?, ¿por qué entró los EEUU en la guerra europea?, por su interés, porque no quería que Rusia la ganara sola, ¿por qué Europa, después de la II GM, permitió que siguiera una dictadura en España?, por miedo a los socialistas y a los comunistas, sabía que el régimen español iba a tener mano dura con ellos.
      ¿Y ahora creéis que Europa nos va a arropar o a amparar?, ¡ojalá!, pero yo no lo veo.

  2. Fernandel, tienes razón. En realidad nos sobra razón a todos los que no hemos perdido la cabeza. Pero nos da igual. Ellos, como dices de otra manera, tienen la sartén por el mango. Los únicos que podrían desmelenarse y hacer no sólo uso de la noticia sino también de la denuncia con titulares de escándalo para llamar la atención de Europa y del mundo, serían los medios de comunicación. Pero ya sabemos también hasta qué punto ellos, los principales, son cómplices de este desastre, de esta malísima comedia de vivir engañosamente en democracia…

  3. En efecto. Los herederos del fascismo siguen teniendo el control como consecuencia de quel «atado y bien atado» que proclamaba el dictador en sus últimos días, que se consumó, entre otras aberraciones, en una astuta «Ley de Amnistía» para impedir cualquier investigación de los crímenes cometidos. Esto, aunque monstruoso para cualquier democracia, era previsible. Es la forma de otorgar democracia por los vencedores: Una falsa democracia urdida a su medida. Solo la madura Europa pudo entonces y puede ahora curar el quiste fascista que pervive en España.

  4. Son consecuencias de nuestra «Modélica Transición», lógicas consecuencia de lo que fue una farsa de transición, pues nunca hubo tal cosa. Fue un transvase de un franquismo a un neo franquismo camuflado. Solo tenemos que ojear como quedaron, tras la “Transición” , los poderes básicos y estratégicos del “nuevo” Estado. El poder judicial no fue depurado, “paso” intacto al nuevo Estado, toditos todos sus jueces y su burocracia, paso a ser el garante del “nuevo orden” .y así todos los demás estamentos de este Estado. Y no hablemos de nuestra “Constitución” un bodrio que pretende ser una constitución al huso occidental y fue escrita por los propios franquistas y la colavoracion de un PSOE creado y contratado para tal fin. Fue un transvase de un franquismo a un neo franquismo camuflado. Solo tenemos que ojear como quedaron, tras la farsa los poderes básicos y estratégicos del “nuevo” Estado, sobre todo el estratégico poder judicial que no fue depurado pasando intacto al “nuevo Estado”. Todos sus jueces y su burocracia, paso a ser el garante del “nuevo orden”. Y así todos los demás estamentos estratégicos del Estado, tales como el ejército, policía, etc. Suena hasta absurdo que nos creamos que aquellas estructuras políticas fascistas, pudieran encajar en un Estado democrático al uso en Europa y lo fue con la complicidad y el apadrinamiento, en la sombra, de los USA, en plena guerra fría, y del engaño constante de los poderes mediáticos que crean falsas realidades. Esta farsa, como toda farsa, también tiene un límite, que no podría durar siempre y su límite empieza a aparecer.

    https://benitozum.blogspot.com/2019/06/quien-representa-la-constitucion-neo.html

  5. Menos mal que aquí no necesitamos esforzarnos nada para entendernos, pues compartimos todo en los mismísimos términos. La verdad es que es un alivio. En otros sitios, aun siendo de izquierdas teóricamente es un desgaste, o mejor te callas…

  6. Mientras el pueblo no sepa manejar su espíritu sin religiones que lo bloqueen, los diablos ganarán terreno. No necesitamos pastores, no somos ovejas.
    Y la pactocracia ni siquiera disimula.

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