Esta vez ha sido en La Ventana de La SER, pero podría haber sido en cualquier otro medio. El asunto, la eutanasia a cuenta del caso Antoni Monguilod, enfermo terminal de Parkinson que quiere morir dignamente y la ley se lo impide. Hace poco fue el caso de María José Carrasco, que aún colea porque su muerte tampoco se ajustó a la normativa y, para rematar, le acusan a él de violencia de género.

Cada día, los periodistas más influyentes admiran sin límites a personas que lo dieron incluso todo para cambiar unas leyes que, a juicio de esas personas admirables, eran injustas o discriminaban a determinados colectivos.

Al principio, aquellos rebeldes hoy admirados estaban solos. Después fueron encontrando apoyo en los colectivos maltratados por la legalidad vigente, pero incluso entre estos nunca todos se movilizaban por sus derechos.

Por supuesto, todas esas leyes discriminatorias habían sido aprobadas respetando al milímetro los procedimientos democráticamente establecidos por representantes democráticamente elegidos en las urnas, porque un día como hoy no vamos a dejar de llenarnos la boca de democracia.

Todos admiran a Rosa Parks, la que se negó a cumplir la ley del peor asiento en un autobús en 1955, ocho años antes del “I have a dream”, de Martin Luther King, a quien tampoco nadie se atrevería a cuestionar. Y nadie osa dudar de que EE.UU. era y es una democracia desde la primera E hasta la última U.

Y todo el periodismo defensor de la democracia admira también a las sufragistas, en lucha desde finales del siglo XIX, y al movimiento feminista en general.

Y a los líderes LGBT, con especial recuerdo de los disturbios de Stonewall en 1969, que nadie en España calificaría de tumultuarios, en qué estaré pensando, me pregunto.

Y también se acuerdan los periodistas, aunque menos, de aquellos insumisos nuestros de los años 90 que, siempre de uno en uno, pero cada vez en mayor número, se dedicaron a incumplir una ley muy democrática y muy española que les obligaba a hacer la mili. Por supuesto que algunos pisaron la cárcel, pero sería políticamente incorrecto desacreditar sus valentías personales por unos antecedentes penales, por muy legales que sean. Tampoco sé en lo que estoy pensando mientras escribo esto.

Y si me pongo a recordar que la supresión de la citada mili fue una de las condiciones de CiU (catalanes hoy independentistas) para apoyar al Aznar presidente en 1996, pues usted también pensará que vaya manera más tonta de complicar las cosas. O de intentar explicarlas.

En realidad, no estoy vivo. Ha pasado un siglo desde que escuché a un desatado Francino, en La SER, preguntarle el día 4 de julio de 2019 a uno de los hijos del señor Monguilod si van a ayudar a morir a su padre, tal como hizo el marido de María José. No me jodas, Carles, ¿no te parece que esa pregunta ya se la hará un juez, si esos buenos hijos de su padre tuvieran la mala suerte de verse sometidos a juicio? ¿Porqué no te reservas esas preguntas sobre delitos cometidos para ciertos políticos, hasta que se sientan tan acorralados que te dimitan en vivo y en directo?

Mis tataranietos, a principios del siglo XXII, escucharán a los periodistas de La SER, y de otras emisoras, admirando las hazañas de los líderes de cientos de miles de catalanes que querían decidir su futuro y que, tras grandes movilizaciones históricas como la del 1 de octubre de 2017, terminaron consiguiendo todos sus objetivos políticos. O a medias. Pero, entre otras cosas positivas, su lucha será la que consiga que desde Europa se ordene la supresión de trámites burocráticos nacionales capaces de alterar el resultado de las urnas, hasta el punto de provocar situaciones tan antidemocráticas como la de que queden escaños vacíos en los parlamentos. Salvo que Europa decida auto descomponerse.

Es muy difícil explicar esta gran paradoja de la sociedad en que vivimos.

Por una parte, somos plenamente conscientes de que el nivel cultural que hemos alcanzado nos permite asegurar que parte de la mayor libertad y democracia del futuro será deudora de la lucha pacifista y a cara descubierta que hoy están protagonizando los independentistas catalanes.

Y, por otra, sabemos que la libertad y democracia que disfrutamos hoy son deudoras de las luchas que en el pasado protagonizaron los líderes que hoy son unánimemente aplaudidos por todos los influyentes, la inmensa mayoría de los cuales no pierden ocasión para detestar públicamente a sus valientes contemporáneos, acreedores ya de lo mejor de la sociedad futura.

Casi todo lo que nos envuelve son disfraces para ocultar la ley del más fuerte.

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Domingo Sanz
Nacido 1951, Madrid. Casado. Dos hijos y dos nietos. Cursando el antiguo Preu, asesinato de Enrique Ruano y la canción de Maria del Mar Bonet. Ciencias Políticas. Cárcel y todo eso, 1970-71. Licenciado en 1973 y de la mili en 1975. Director comercial empresa privada industrial de 1975 a 1979. Traslado a Mallorca. De 1980 a 1996 gerente y finanzas en CC.OO. de Baleares. De 1996 hasta 2016, gerente empresa propia de informática educativa: pipoclub.com Actualmente jubilado pero implicado, escribiendo desde verano de 2015, con unos 170 artículos publicados, sin ningún compromiso, en diversos medios.

10 COMENTARIOS

  1. Puedo estar de acuerdo en muchas luchas, y en el logro de ellas.

    No obstabte, con esto de la eutanasia, y viendo como paradógicamente, hay luchas del presente que son apoyadas en masa por los medios, siendo ésta una de ellas, con ciertas discrepancias, pero minoritarias, teniendo en cuenta el estado ladrón y sociópata que sufrimos comouesto por ni un partido que sea de fiar, lanzo este globo sonda para la reflexión.

    ¿Creen de veras que en un estado como este que solo busca beneficios y recortes en sanidad, esto de la eutanasia no les es un caramelo muy apetitoso? ¿No es abrir la puerta a la muerte de muchas personas que teniendo cura, puedan acabar engañosamente muertas por los consejos de unos médicos inventivados más por no curar que curar?

    Igual estos héroes no son más que usados como hombres de paja. Cuidado.

    • Muy agudo, Jorge. Me quito el sombrero. Aprovecho la ocasión para transcribir una reflexión que compartí recientemente con un conocido a colación de una información -dejo el link abajo- que muestra la triste realidad que tiene lugar en Holanda, y que me temo que en un futuro no lejano también se dará aquí: Vaya matadero tienen montado estos siniestros personajes. Todo el cine y la literatura de temática distópica no le llega a la suela de los zapatos a la jodida realidad ¿Cómo te quedas? Matan hasta a veinteañeros con depresión y se quedan tan agusto —por si fuera poco, la chica citada en la noticia había tenido fases de mejoría—. ¿Y a esta atrocidad pretenden disfrazarla de libertad, dignidad y humanitarismo? ¿Lo siguiente qué será? ¿Hacérselo a niños de 10 años, o a partir de los 5…? Médicos que estaban en un principio a favor de la legislación, han quedado horrorizados al descubrirse el trampantojo. Parece que este será el horizonte que nuestra fauna política está a punto de empezar a introducir aquí, con disimulo y paulatinamente, para que el plan ideado por sus titiriteros no dé el cante. Un tren al que se subiría encantado Josef Mengele. ¿Cuando estabas en la facultad de psicología, escuchaste a algún profesor decir que el mejor tratamiento para todos los problemas que aparecen clasificados en los manuales de psicopatología es una inyección letal? Una «solución» que puede resultar muy atractiva para alguien con profundas heridas emocionales. Y el sistema se aprovecha cruelmente de eso. Que este tipo de basuras sean aceptadas como si nada por la sociedad, incluso aplaudidas, es una de las mayores legitimaciones que el sistema puede tener. Además, es algo muy fácil de inducir en mucha gente que pese a las dificultades de la vida no se lo habría planteado nunca sin la mediación de esa manipulación emocional. Ejemplos de esto tenemos a miles en todas partes. Basta con fijarse en la infinidad de sectas que pululan impunemente por todo el mundo, captando a personas heridas que se creen muy «libres» cuando hacen absolutamente todo lo que les ordena el líder, incluso suicidarse. O en los cada vez más numerosos casos de suicidio infantil… Los casos de las personas de otras edades, o personas con otros problemas mucho más complejos a nivel médico (lo que para ciertas oligarquías sería «un material especialmente desechable»), también dan para un largo debate. Todo el aparataje mediático-político y «cultural» del sistema, que es mucho más poderoso que una secta, ya está creando lo que será el nuevo «sentido común». A este paso, dentro de unos años, casos como los de esas jaurías de psicópatas que al cruzarse con una persona que está al borde de un precipicio, en vez de intentar hacer que recapacite deciden jalearla para que se tire al vacío, ya no serán vistos como muestras de deshumanización criminal sino como ejemplos de respeto de la libertad y la dignidad de las personas.¡Si es lo que deseas, tírate chaval! No permitas que nada ni nadie se intrometa en tu decisión. ¡Venga, ánimo, tú puedes! Hazlo ya, que se nos está agotando la batería del móvil y no tendremos tiempo de grabar tu precioso acto de libertad. https://www.elconfidencial.com/mundo/2016-05-26/eutanasia-holanda-numero-suicidios-asistidos-triple_1205437/

      • Madre mía…somos escoria. Es como si nosotros viéramos una mierda y antes de pisarla la envolviéramos en papel de regalo.

        Lo peor de todo es como desde un 15M «despierto» han reconducido a todo el rebaño hacia donde han querido. Todo no sigue igual, sino peor.

        Más desahucios, más suicidios, la misma precariedad laboral de siempre, la banca y políticos siguen haciendo mercancía de nosotros, y solo veo a gente distraida con zanahorias, defendiendo incluso a políticos, esos nuevos señuelos que han ayudado a crecer hace unos años para acá, ya sean morados, verdes, naranjas o siguiendo en confiar a los de siempre.

        Son todos unos farsantes, y tampoco sabemos de donde vienen y adonde van, fuera aparte de sus engañosas palabras.

        Tb dejo una vez más una nota al autor del artículo, pq parece q se las traga todas. Acuérdese Sr. Sanz de lo que era la izquierda. La izquierda era objetividad, contrastar, sumar (no enfrentar), no este pastiche extraño vendido a no sabemos quien, que disfrazado en buenas intenciones parecen incluso más títeres que la derecha.

        Contraste Sr. Sanz, contraste, y piense de veras si todas esas cosas que demanda en sus artículos, son de veras buenas para el pueblo o usted ha picado en los señuelos que le han puesto.

      • No se que tipo de experiencia personal tendrás tu David de lo que expones en tu comentario, pero yo he vivido desde los 25 años a los 63 en un país de los pioneros en permitir la eutanasia, y esos problemas consecuentes de esta libertad, que tu banalizas, nunca los he visto ni oído comentar en un país con una total libertad de expresión en cualquier medio de comunicación. Lo que si note desde el primer momento que empecé a “socializarme” con su cultura, fue una visión completamente diferente hacia el hecho natural que es la muerte, y que cada uno con su propia libertad pueda gestionarla dentro de unos parámetros lógicos y protegidos por leyes creadas para proteger esa libre elección con todas las garantías, y sin que intervengan en ello, lo que pueda pensar otra parte de la sociedad por los motivos que fueren, y yo particularmente (estoy muy cerca de los 80 años) si llegara el caso de tener que lidiar con un final de sufrimiento, buscaría la manera de acortarlo con los medios a mi alcance. Toda esa oposición, a ultranza, a la eutanasia, no es más que las reminiscencias de la moral católica y su influencia en los gobiernos, mi vida es solo mía, y nada ni nadie tiene el derecho de decirme cuando debe acabar, es mi derecho el decidirlo yo libremente. Un saludo

        • Ya sé que usted le habla a David. No obstante ante sus prejuicios y valoraciones basados en etiquetas, permítame que le responda.

          Creo que en mi respuesta razono con suficiencia mi oposición a ella. Puedo respetar la libertad de cada uno con hacer con su vida lo que quiera. Pero no confío ni un ápice en confiar el fin de mi vida a los criterios de un estado.

          No tiene nada que ver con la religión católica ni en ser creyente. No lo soy.

          Creo de veras que hay que empezar a mirar más allá de los límites que nos ponen sobre como debemos de pensar dependiendo de si somos de izquierda o derechas, de dejar de etiquetar cada tema si es de izquierdas o derechas según como la razón (y no otra cosa) nos hagan opinar. Si en el momento que ya no solo etiquetamos a las personas por su opinión, sino ya empezamos tb a etiquetar y descalificar opiniones etiquetándolas, perdemos absolutamente la libertad de pensamiento, y toda la masa es absoluta carne de cañón para ser manipulada a antojo.

          Ahora no puedo ir contra la eutanasia para no ser catalogado de católico, o facha, o a saber, según quien me valore…pues ahí tiene usted el caldo de cultivo perfecto para manipular con el buenismo a toda una sociedad.

          Esto, acuérdese, aunque es otro discurso olvidado, es una cuestión de que los de abajo no nos dejemos aplastar por los de arriba, quenlo tienen todo a su favor para manipularnos y moldear sociedades a su antojo. Esto de la eutanasia es otra pieza más de su puzzle.

          No confunda la eutanasia, con la «eutanasia» que nos venden en sus discursos políticos. Estamos viviendo una distopía en directo. Es hora de abrir los ojos.

          • Serafín, creo que he sido claro. Respeto totalmente su libertad, faltaría más. Pero no hablo de esa libertad. Yo hablo de lo que se esconde detrás de esa otra «libertad», la que nos vende el sistema constantemente. La que promocionan los poderes fácticos sin ningún disimulo. Hablo de todos los peligros que puede acarrear. Y soy un ateo convencido, no estoy ni bautizado. Pero no puedo aceptar que a una persona de 20 años, emocionalmente herida, con estrés postraumático, anorexia y depresión, que incluso tuvo fases de mejoría, se la «trate» con una inyección letal. Eso no es eutanasia, simple y llanamente es un trampantojo atroz, un cepo globalista disfrazado de «libertad y dignidad». A pesar de las discrepancias, siempre es grato conversar con gente que se expresa educadamente, cuídese, Serafín, que tenga un buen verano. Y tú también, Jorge.

          • No voy a entrar en controversia con Vd. Jorge, cuando me habla de “prejuicios”, cosa que en mi opinión no he expuesto ninguno en mi comentario, lo más que me puede achacar, es no compartir mi opinión. Pero hay algo en una frase suya que quiere responderle, dice Vd. «Pero no confío ni un ápice en confiar el fin de mi vida a los criterios de un estado» el estado no puede atentar contra su vida ni imponer que le apliquen una inyección, u otro medicamento letal, es usted en el uso de su libertad que pide o autoriza a que lo hagan, su argumento lo he oído usar muchas veces, por ejemplo es usado por los antiabortistas, el estado podrá legalizar el aborto, pero es una decisión personal, el hacerlo o no.

        • Serafín:

          Gracias por exponer tan claramente tu opinión que comparto en su totalidad.
          Yo no lo habría hecho mejor

          ¡¡¡Despenalización de la eutanasia ya!!!.

          Mi vida es sólo mía y nadie puede obligarme a sufrir indefinidamente sin la menor esperanza de mejorar, y a hacer sufrir a mis seres queridos. Doble ensañamiento en nombre de no se sabe qué principio o autoridad o creencia que no tengo por qué asumir mansamente

          Es vergonzoso que quienes ayudan a sus seres queridos a poner fin a su agonía (que es un acto de AMOR) se vean criminalizados y tratados como peligrosos asesinos

  2. Pienso que nuestros «líderes» políticos desean no enfrentarse a la realidad pero si ansían pertenecer a la década en la que estuvieron presentes, mientras se despenalizaba la eutanasia «YO ESTUVE ALLÍ, FUE UNA LUCHA GLORIOSA»

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